El belga que se quedó con la marca Frisby para Europa y arranca su plan de venta de pollo en Madrid

El belga que se quedó con la marca Frisby para Europa y arranca su plan de venta de pollo en Madrid

Liliana Restrepo, la colombiana dueña perdió la pelea judicial, y el empresario Charles Dupont empezó con una cocina oculta aliada a Uber Eats en el centro de Madrid

El empresario detrás de Frisby España —compañía que le ganó a la firma colombiana Frisby el uso de la marca en territorio europeo— es el belga Charles Dupont, quien junto con su familia es el propietario de la empresa y representante de la marca. Actualmente, la entidad opera dentro de los límites del centro de Madrid mediante una cocina oculta en alianza estratégica con Uber Eats y anuncia su apertura en Madrid Sur desde el 21 de septiembre.

Banquero e inversionista de 32 años, Charles Dupont cuenta con estudios en la Escuela de Economía y Gestión Solvay de Bruselas y posee un máster de la Universidad París-Dauphine. Inició su trayectoria laboral en la banca estadounidense desde una sede en Ginebra, Suiza, y posteriormente escaló en el sector al vincularse a un banco francés, donde se dedicó a la compra y venta de acciones.

Más adelante se trasladó a Bruselas, Bélgica, donde de manera paralela a su trabajo en el sector bancario inició su primer emprendimiento con recursos propios. El negocio consistía en alquilar inmuebles que posteriormente subarrendaba en la plataforma Airbnb. Comenzó con un apartamento pequeño y rápidamente se convirtió en uno de los mayores operadores de Airbnb en Bruselas. Esta actividad le generó ingresos significativamente superiores a los de su empleo formal, el cual terminó abandonando para dedicarse por completo a su empresa.

Con la llegada de la pandemia de COVID-19, el negocio colapsó al quedarse con compromisos de arrendamiento sobre inmuebles desocupados, por lo que tuvo que entregar las propiedades. Sin embargo, esta experiencia le permitió acumular capital suficiente para su siguiente inversión: una empresa del sector cosmético en quiebra, de gran trayectoria desde la década de 1970 y reconocida históricamente en Europa. Junto con varios socios, aprovechó una subasta del Gobierno francés para adquirirla por 400.000 euros; posteriormente, en 2023, logró vender su participación a un grupo chino por una valoración superior a los 12 millones de euros.

Con un patrimonio que superaba el millón de dólares, intentó sin éxito adquirir una cadena de restaurantes en quiebra en Estados Unidos. A pesar del fallo, este proceso lo llevó a identificar el potencial del sector de la comida rápida.

Se trasladó a vivir a España, donde residió dos años y mantuvo una relación sentimental con una colombiana. Fue allí donde, a través de su pareja y amigos colombianos, conoció la nostalgia por el sabor del pollo de la cadena Frisby. Con su visión comercial, detectó una oportunidad de negocio al advertir el potencial de la marca en Europa, especialmente en España por el volumen de la comunidad latina y colombiana.

El empresario belga, Charles Dupont, radicado en España le propuso una alianza estratégica a la cofundadora dueña de Frisby, Liliana Restrepo, pero no resultó

Inicialmente intentó consolidar una alianza estratégica con la compañía colombiana, pero las negociaciones no prosperaron, por lo que decidió avanzar de forma independiente. Frisby S.A. BIC, la empresa fundada en Pereira en 1977, no autorizó ninguna expansión internacional ni suscribió acuerdos con el inversionista. Ante esta negativa, en septiembre de 2024, Dupont registró el nombre Frisby España S.L. en Bilbao, y en diciembre del mismo año, solicitó formalmente la anulación del registro que la firma colombiana mantenía vigente en la Unión Europea desde 2001.

La propietaria de Frisby, Liliana Restrepo contrató a la abogada Juliana Echeverri Molina, socia de la firma “My Brand Legal Solutions” para dar la pelea judicial por el registro de la marca en España.

La disputa legal comenzó en febrero de 2025, y se agudizó en mayo de 2025, al lanzarse una campaña publicitaria que anunciaba la apertura de restaurantes de pollo frito con la misma identidad visual de la marca colombiana. La Oficina Española de Patentes y Marcas falló en abril de 2026 a favor de Frisby España, y declaró la caducidad de los registros de Frisby Colombia en territorio español debido a la falta de uso comercial comprobado de la marca en ese país.

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Como parte de su estrategia, la empresa contrató firmas especializadas para el desarrollo de las recetas e inició conversaciones con la plataforma global de domicilios Uber Eats para operar mediante cocinas ocultas. En su sitio web, promociona sus productos como «Cocina Sudamericana. Pollo apanado, arepas y salsas de la casa. Recetas del sur de América hechas para juntar a la familia alrededor de la mesa».

Su plan de expansión contempla la apertura de dos puntos de venta físicos en Madrid y Barcelona, así como el despliegue de 10 cocinas ocultas. En agosto llevaron a cabo su primera ronda de financiación, en la que aspiraron a levantar 1 millón de euros (aproximadamente 4.700 millones de pesos colombianos) para impulsar sus planes de expansión y consolidarse en el mercado del pollo frito en España y el resto de Europa.

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