La pobreza extrema ha aumentado a nivel mundial, especialmente desde la pandemia por el covid-19, con más de 808 millones de personas viviendo por debajo del umbral -menos de 3 dólares al día-, apuntan los últimos datos del Banco Mundial (BM). A pesar de ser un fenómeno global, hay algunas ciudades que se han visto más afectadas por la precariedad que otras. Aunque no existe un consenso universal, diversos estudios señalan Cité Soleil, un barrio de Puerto Príncipe (Haití), como el lugar más pobre y más peligroso del planeta.
Las calles de Cité Soleil están dominadas por bandas criminales -diversos informes de organizaciones de derechos humanos apuntan a la existencia de más de treinta grupos-, las cuales han cometido y cometen varios crímenes contra la infancia. Además de reclutar a menores para sus pandillas, se han producido múltiples actos de violencia sexual, secuestros, homicidios y lesiones contra niños, reporta Amnistía Internacional.
La violencia, tanto en la capital haitiana como en el resto del país, se disparó tras el asesinato al presidente, Jovenel Moïse, en julio de 2021. La organización internacional estima que el pasado 2024 murieron 5.600 personas a manos de las bandas. Asimismo, el último informe de Amnistía Internacional apunta a que cerca de un millón de niños viven en zonas controladas por pandillas.
Cité Soleil es una de las zonas más densamente pobladas y más empobrecidas de América. Entre 200.000 y 400.000 haitianos viven en condiciones de extrema pobreza en el barrio de la capital, donde constantemente se ven interrumpidos servicios básicos como el transporte, la gasolina, las escuelas o los hospitales, recogen datos de la ONU y UNICEF.
Las casas de los ciudadanos de la comuna de Puerto Príncipe constan mayormente de chozas de chapa y madera. Además, muchas de ellas no cuentan ni con electricidad ni con un sistema de alcantarillado adecuado. A todo esto se le suman unas calles sin pavimentar e inundaciones frecuentes.
¿De qué subsisten los ciudadanos de Cité Soleil?
Haití es un país empobrecido por distintos factores, entre ellos la gran deuda y la indemnización impuesta por Francia tras su independencia y la constante inestabilidad política. La economía haitiana se fundamenta principalmente en la agricultura, la silvicultura (cultivo y mantenimiento de bosques) y la pesca, representando una quinta parte de su PIB -el cual ha sufrido un decrecimiento del 4,2% respecto al 2024.
No obstante, en Cité Soleil, al igual que la mayoría de la región -donde el salario medio es de 2,75 dólares al día-, subsiste gracias a la ayuda humanitaria internacional. Especialmente el barrio de Puerto Príncipe tiene varios ciudadanos con desnutrición, especialmente niños.
Uno de cada cinco menores sufre de desnutrición aguda y uno de cada veinte está en riesgo de muerte por esta causa, según la UNICEF. Asimismo, muchos no acuden a la escuela, cuyas paredes están llenas de agujeros de balas de las bandas criminales.
Uno de los alimentos más comunes es la galleta de barro, conocida como bonbon té -entre otros nombres-, que está hecha a base de tierra arcillosa, agua y sal y se seca al sol. Aunque los platos más tradicionales incluyen arroz con frijoles, plátano frito, el griot (cerdo frito) o el acre (parecido a la yuca), así como sopas especiadas con pescado o carne.
Además de Cité Soleil, hay otros lugares que han sido señalados por varios informes como una de las zonas más empobrecidas de la Tierra. Un ejemplo es el distrito de El Mina, en Mauritania, donde la población es mayoritariamente descendiente de esclavos, hay un alto nivel de pobreza y es común el tráfico de prostitución.
Otro caso es Dhaka, capital de Bangladesh. A pesar de no ser la ciudad más pobre del país, destacan sus condiciones de pobreza urbana extrema, con barrios superpoblados e infraestructuras insuficientes.

