
Isabel Salgado es una enóloga de prestigio, muy conocida en Galicia, donde lleva trabajando, concretamente con la variedad albariño, en Rías Baixas, sobre 30 años. Madrileña, aunque por vía paterna de origen gallego, se hizo ingeniero agrónomo en la Politécnica de la capital; y según comenta, influenciada porque su padre era un buen aficionado al vino, y en casa se consumían cosas ricas, se decidió por hacer el famoso master de viticultura y enología, que se impartía a los ingenieros en la universidad.
Salgado forma parte de esa generación de jóvenes enólogos con mucha formación, que, a principios de los noventa, en pleno empuje del mundo del vino, con denominaciones recién creadas y pujantes, como Ribera del Duero o Rías Baixas, eran reclamados por los nuevos empresarios-bodegueros, para ponerse al frente de las elaboraciones. El tiempo de los “químicos”, que les llamaban, o maestros bodegueros, o capataces de bodegas, había pasado. Como había pasado el tiempo, también, de las viejas bodegas. Adiós al hormigón y a las tinajas, que por cierto ahora han vuelto y con mucha fuerza, y bienvenidos los depósitos de acero inoxidable donde se controla bien la temperatura de fermentación para hacer buenos vinos.
Viñedo de Ribeiro FOTO: Cedida por la bodega
Fillaboa
En Rías Baixas apareció la enóloga, en 1994, primero en la bodega Agro de Bazán, que ahora se llama Granbazán; y tres años después en la firma que ha sido su casa desde entonces, en Fillaboa, a orillas del Miño. En 2001 el Grupo Masaveu compra la bodega y la reafirma como directora técnica. Ahí sigue. Elabora el Fillaboa normal, Fillaboa Selección Finca Monte Alto; y uno muy especial, La Fillaboa 1898, de muy larga crianza, todos hechos con la variedad albariño. Son vinos que están en el top de toda la denominación de origen Rías Baixas, y por extensión, entre los mejores blancos de toda España.
Pero ya en 2019 a Salgado le picó el gusanillo de hacer otros vinos, con otras variedades, y en otras denominaciones de origen gallegas. En esas tierras hay cinco de ellas. En Ribeira Sacra tienen más presencia los vinos tintos, mientras Rías Baixas es netamente blancos y con la variedad albariño como bandera. En las otras tres, aunque también se hacen algunos tintos, los blancos son mayoritarios. En Valdeorras y Monterrei con la variedad godello; y en Ribeiro, fundamentalmente con la treixadura.
Hacia esta última denominación se dirigió Salgado. Su familia paterna era oriunda de esta zona, concretamente del pueblecito de Punxin. Y empezó de cero. Un tío suyo le vendió una hectárea; luego habló con varios viticultores locales para que le vendieran uva; y por fin se puso de acuerdo con una bodega para que le alquilara una parte de sus instalaciones para poder hacer su vino. Se fue al registro de marcas y sacó Siah, digamos un homenaje a su familia por Salgado, su padre; Isabel; y Andrea, el apellido de la madre, que falleció un año antes. El registro le obligo a poner la h. Y se puso a trabajar. Eligió la variedad dominante en Ribeiro, que es la treixadura, una variedad que a mi juicio es extraordinariamente buena, con la que se hacen vinos soberbios, aunque tiene menos fama que albariño y godello. Por cierto, de estas dos variedades hay un 15 % en el Siah y el otro 85% es treixadura.
Fudres de roble FOTO: Cedida por la bodega
Los vinos
Haciendo otro esfuerzo económico compró unos fudres de roble francés donde fermentó el mosto, y luego mantuvo el vino con sus lías en una crianza de 9 meses. El resultado ha sido lo que se esperaba. El 2024 que está ahora en el mercado aparece elegante y fresco, con una nariz donde dominan los aromas de manzana, ahumados y tostados, recuerdo mineral; y una boca amplia, fina, equilibrada, con una acidez que le da filo y frescura. P.V.P. 22 euros
En 2024 decidió dar otro salto y se plantó en la D.O. Valdeorras, ahora para hacer otro monovarietal, naturalmente de godello. El sistema es el mismo que en Ribeiro, en unas instalaciones alquiladas en la bodega Barón de Sil, elabora el vino Abalón 2024, recién salido al mercado, con cinco meses de crianza con sus lías en depósito de acero inoxidable. Y como el que sabe, sabe, le ha salido excelente, con una nariz de gran intensidad aromática donde destacan el recuerdo de melocotón, los cítricos, también los tostados de la madera; y una boca con grasa, volumen, envolvente y fresca. P.V.P. 14´50 euros.
Marca FOTO: Cedida por la bodega
Proyecto personal y con las cuentas ajustadas, Salgado, acostumbrada a trabajar en una gran firma como Fillaboa, aquí le toca hacer de todo, limpiar los fudres, hacer los trasiegos, embotellar…, cuenta con un ayudante que le echa una mano, y poco más. Quizá un día tenga más medios, pero el objetivo de hacer grandes vinos con las tres fundamentales variedades blancas gallegas, y en tres zonas diferentes, lo ha conseguido de sobra.

