El 64,8% de los inquilinos en Barcelona destina más del 30% de sus ingresos al pago del alquiler y suministros, mientras que en el caso de Madrid este porcentaje se eleva hasta el 69,7%. Así lo concluye un estudio del Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA), que añade que en uno de cada tres hogares se destina más del 50% de sus ingresos al alquiler, mientras que en el caso de las personas que viven solas en torno a la mitad destinan más del 50%.
El instituto -que ha realizado el estudio en la capital catalana en base a un millar de casos entre octubre y diciembre de 2022 y en Madrid entre los mismos meses, pero de 2023- alerta que la situación actual del mercado del alquiler en España se caracteriza por la «inseguridad» residencial» por la proliferación de los alquileres de temporada y pide su limitación, junto con el alquiler turístico y los ‘coliving’, al considerar que permiten esquivar la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Además, lo contrapone a otros países europeos, como Francia, Alemania y Países Bajos donde el alquiler indefinido ha sido «la norma desde hace décadas».
Acabar con la temporalidad en contratos indefinidos
Por ello, reclama acabar con la temporalidad con la implantación de contratos indefinidos y que la regulación de los precios del alquiler sea «efectiva» y en consonancia con la capacidad real de los inquilinos para hacer frente al pago del alquiler.
Asimismo, el informe apunta que la desprotección de los inquilinos se ha agravado en la última década, coincidiendo con que el alquiler se ha convertido en la modalidad para acceder a una vivienda. Además, asegura que nueve de cada diez inquilinos están protegidos frente a los llamados «desalojos invisibles» y de los aumentos de precio «abusivos», ya que los contratos de renta antigua y alquiler social sólo representan el 7,65%.
En este sentido, el estudio determina que el 47% de los hogares no tienen la certeza de poder seguir viviendo en la misma vivienda en los siguientes seis meses y señala el alquiler de habitaciones y de temporada que, hasta los medios de este año, ha aumentado su oferta en un 55%, mientras que los anuncios de alquiler residencial disminuían un 15%.
Además, en Barcelona los alquileres ya representaban un 40% de la oferta de alquiler en el último trimestre de este año, frente al 13% de 2019, según el Observatorio Metropolitano de la Vivienda de Barcelona. Por otra parte, IDRA afirma que hay que sumar que en un 9,4% de los casos en la ciudad condal no tienen contrato o tienen un acuerdo verbal y que de estos, el 58,3%, se encuentra en el mercado de habitaciones.
Incrementos superiores al IPC
Otra de las conclusiones del informe es que seis de cada diez inquilinos (61,1%) de Barcelona que llevan más de cinco años en un piso -es decir, que han renovado el contrato o ha hecho prórroga tácita– han afrontado alquileres superiores al IPC, un porcentaje que en Madrid es del 45,5%.
De hecho, esta es una de las causas que por el IDRA explica el incremento de precios del alquiler, junto con la proliferación de los contratos temporales y la actividad de los portales inmobiliarios que, según asegura la entidad, inflaron un 33, 83% los precios en la capital catalana durante 2022 y un 28,06% en Madrid. Según el estudio, los propietarios aumentan el precio que piden, asumiendo que después les ajustarán durante la negociación, aunque mientras estos suben y dan la «impresión errónea» de que los controles de precios generan un aumento de las rentas de alquiler.
Cambio de piso en los últimos cinco años en Barcelona
El estudio de IDRA concluye que los inquilinos de Barcelona afrontan más mudanzas que los de Madrid. En este sentido, el 80% de los barceloneses han cambiado de piso en los últimos cinco años y cuatro de cada diez han realizado dos o más mudanzas este período. Esto es una muestra, según el instituto, de una mayor «inseguridad residencial» y se atribuye a una mayor penetración de las inmobiliarias, concretamente en un 74,8% frente al 34,1% de Madrid.
Además, también se observa que esta mayor rotación afecta a más segmentos de edad y por ejemplo la mitad de los inquilinos de 35 a 64 años han cambiado de piso en los últimos cinco años, incluidos familias con hijos, una circunstancia que «conlleva importantes consecuencias en términos de estabilidad, arraigo y escolarización de los menores».
Por otro lado, el informe resalta que tres de cada diez mudanzas son «desplazamientos forzosos» porque vienen motivados por la no renovación de los contratos, un aumento «inasumible» de los precios de alquiler, una orden de desalojo o presiones de la propiedad. A estos, añade, hay que añadir los «desahucios invisibles» para que no lleguen a convertirse en un proceso judicial y los motivos incluidos como «mudanza voluntaria», pero que en realidad vienen motivados por problemas habitabilidad.
En este sentido, IDRA sostiene que más de la mitad de las viviendas presenta al menos tres problemas relacionados con la habitabilidad, como por ejemplo humedades, falta de aislamiento térmico o acústico, problemas con las instalaciones de agua o electricidad o dificultades de acceso.

