EEUU va por delante… pero China le pisa los talones

EEUU va por delante… pero China le pisa los talones

Cuando Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, los astronautas de la Artemis II, pasaron hace unas horas por la cara oculta de la Luna solo pudieron ver un objeto humano. Por allí sigue el rover Yutu-2, que China envió en su primer alunizaje en 2019 con la misión Chang’e 4.

Ese hecho, la presencia de un objeto made in China donde no hay nada más llegado de la Tierra, resume el momento de la carrera espacial. En el cogote del proyecto lunar de Estados Unidos ya no sopla Rusia (la antigua URSS) sino China. Desde 1966, los estadounidenses han hecho once alunizajes, el último en 1972. Los chinos sólo llevan cuatro, pero todos muy recientes: 2013, 2019, 2020 y 2024. Por si fuera poco, este verano, la séptima misión robótica china, Chang’e 7, explorará el polo sur lunar.

La cuestión ahora es quién llegará antes a pisar la superficie lunar con sus astronautas. El país que lo haga primero podría obtener una ventaja a la hora de elegir dónde construir la futura infraestructura sobre la Luna, estableciendo estándares técnicos y definiendo la siguiente fase de la exploración espacial.

EEUU, ¿en la Luna en 2028?

EEUU nota la presión de China. Hace unos días, en el evento Ignition, los funcionarios de la agencia expresaron la urgencia: la NASA está intentando que los estadounidenses regresen a la Luna antes que China, y antes de que finalice el mandato del presidente estadounidense Donald Trump.

«La diferencia entre el éxito y el fracaso se medirá en meses, no en años». Lo dice Jared Isaacman, el multimillonario elegido por Trump como administrador de la agencia espacial. «La NASA ha declarado que regresaremos a los estadounidenses a la Luna antes de que finalice el mandato del presidente Trump, antes de 2030″, dijo. 

Esta vez la carrera espacial no es de velocidad, sino de fondo, porque no se trata sólo de visitar la Luna, sino de quedarse. La NASA trabaja en un plan acelerado para volver a pisar la Luna a principios de 2028

¿Tiene sentido? Casey Dreier, jefe de política espacial de la Planetary Society, cree que el objetivo de 2028 no es realista, según recoge la CBC, pese a que China funcione como contrapunto. Ocurre que el objetivo viene marcado por la agenda política: Trump dejará de ser presidente en 2028 y (salvo sorpresa y cambio de las leyes) no volverá a serlo.

Pero podría pasar que, como en 2019, los planes quedaran en nada. Aquel año, el entonces vicepresidente Mike Pence afirmó que los astronautas estadounidenses volverían a la superficie lunar para 2024. Las prioridades políticas cambiaron y ese plazo no pasó de los papeles.

China, alunizaje en 2030

Por su parte, el dedo chino señala al 2030. «No supone ningún problema. El pueblo chino sin duda podrá pisar la Luna para 2030«, dijo Wu Weiren, diseñador jefe del programa lunar del país. 

No supone ningún problema. El pueblo chino podrá pisar la Luna para 2030″

«Una de las cosas más llamativas del programa espacial chino es que no hacen muchas predicciones. Pero las que hacen, las cumplen a la perfección», asegura Dean Cheng, investigador principal del Instituto Potomac de Estudios Políticos y experto de larga trayectoria en el programa espacial chino. La seguridad y confianza chinas para señalar al 2030 es consecuencia de un trabajo constante que no cesa. En 2025, China realizó más de 90 lanzamientos orbitales, lo que fue para ellos un récord de lanzamientos orbitales en un solo año.

Pekín tiene dos programas, uno de misiones tripuladas bajo supervisión militar y otro civil de misiones robóticas. Ambos programas dependen de componentes fabricados principalmente por la Corporación China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, una empresa que combina la experiencia industrial y militar, informa el New York Times

Los cohetes espaciales

China va rezagada con respecto a Estados Unidos en tecnología de cohetes, explica NYT, una brecha que ha frenado su intento de competir con la red de satélites Starlink de SpaceX en órbita terrestre baja. Los chinos no cuentan con un cohete reutilizable que iguale al Falcon 9 de SpaceX.

Pekín planea usar un cohete de fabricación nacional, el Larga Marcha 10, para el alunizaje. Cuenta con siete motores en su base, la sección conocida como primera etapa. En las pruebas iniciales, encendieron los motores del cohete mientras estaba sujeto a la Luna. Luego, en febrero, encendieron cinco de los siete motores y lanzaron la primera etapa a una altura de poco más de 105 kilómetros.

A su favor, EEUU tiene el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), un lanzador que representa una notable mejora con respecto al sistema que envió a los primeros astronautas a la Luna. Aunque el cohete no se había utilizado muchas veces, el miércoles pasado despegó para su primera misión tripulada bajo un cielo azul despejado. 

Naves y módulos espaciales

China está desarrollando una nueva nave espacial llamada Mengzhou o «Barco de Ensueño», con capacidad para hasta siete astronautas. Está diseñada tanto para misiones lunares como para viajes a la estación espacial china, ubicada a unos 450 kilómetros sobre la Tierra.

A finales de este año, Pekín probará la capacidad de su nave para acoplarse con la estación espacial china. El «barco» superó su prueba más reciente en febrero. Según medios gubernamentales, la nave se separó con éxito del cohete en condiciones de máxima presión.

Por EEUU, la nave espacial Orion fue probada por primera vez en 2014 y su desarrollo se encuentra en una fase más avanzada. El miércoles, Orion transportó a los cuatro astronautas en la misión Artemis II. Durante esta misión, la NASA está poniendo a prueba sus sistemas de soporte vital y control ambiental.

EEUU aún no tiene un módulo lunar. SpaceX está desarrollando su versión, Starship, y la probará nuevamente en abril. Blue Origin está desarrollando otro módulo de aterrizaje. La NASA planea lanzar el próximo año la misión Artemis III, que pondrá a prueba el funcionamiento de los módulos de aterrizaje más cerca de la Tierra. 

La versión china del módulo lunar se llama Lanyue («Abrazando la Luna»). Según su diseño, a los astronautas les servirá como hogar temporal, centro de datos y fuente de energía. Para el regreso, el módulo despegará y se acoplará con la nave espacial en órbita lunar. China probó un prototipo en agosto.

Ser los primeros en crear una base lunar

Tanto China como EEUU han manifestado su intención de establecer bases lunares cerca del polo sur de la Luna. Esa región es considerada especialmente valiosa porque algunos cráteres profundos están permanentemente a la sombra y podrían contener hielo de agua. 

De ese modo, allí habría agua para beber, para hacer oxígeno respirable y para tener combustible para los cohetes. Eso implica, explica Dreier, que el país que logre el primer alunizaje podría tener prioridad para elegir los emplazamientos más útiles.

La clave será que el país que construya la base industrial espacial comercial más sólida se imponga»

Invertir en puertos espaciales es una de las medidas que, según los expertos, puede tomar EEUU para mantener su liderazgo. Según ha declarado a la CNBC el presidente de la Federación Espacial Comercial, Dave Cavossa, «la clave será que el país que construya la base industrial espacial comercial más sólida se imponga». Además de eso, Washington tendría que simplificar la concesión de licencias para lanzamientos comerciales y asignar suficiente espectro radioeléctrico para operaciones satelitales.

China, millones públicos y privados

En la última década, Pekín ha invertido más de 104.000 millones de dólares en proyectos espaciales civiles, militares y comerciales. La inversión china en su sector espacial comercial, incluyendo fuentes privadas y gubernamentales, aumentó de 340 millones en 2015 a aproximadamente 3.810 millones en 2025, según datos de la consultora de investigación espacial Orbital Gateway Consulting.

El país asiático ha redoblado sus esfuerzos en la construcción de cohetes. China cuenta hoy con más de una docena de fabricantes privados de cohetes. Algunos de ellos trabajan en cohetes reutilizables como los de SpaceX, la empresa de Elon Musk.

Los frutos de toda esa inversión en tan poco tiempo han sido al menos tres: los chinos han traido a la Tierra las primeras muestras de la cara oculta de la Luna, ha completado su propia estación espacial en órbita terrestre baja y ha logrado posar un rover en la superficie de Marte.

EEUU puede perder el dominio espacial

Frente a las cifras de China, ¿cuánto invirtió EEUU? «Las estimaciones que teníamos indicaban que la cifra era más de cinco veces mayor. Pero la realidad es que China sigue aumentando su gasto«, asegura Jonathan Roll, analista de la iniciativa NewSpace de la Universidad Estatal de Arizona. Uno de sus recientes informes, publicado por la Federación Espacial Comercial, sugiere que EEUU podría perder pronto su dominio espacial frente a China. 

Lo cierto es que el programa Artemis no ha dejado de sufrir contratiempos. Hasta la NASA tiene sus dudas con el 2028 y con China. «Puede que se adelanten… Y la historia reciente sugiere que podríamos llegar tarde», declaró la semana pasada Jared Isaacman, administrador de la NASA.

Una reciente revisión del programa estadounidense podría acelerar el desarrollo de Artemis. El nuevo plan incluye más lanzamientos para probar componentes, ganar confianza y reducir riesgos, según el jefe de la NASA. Tras el regreso de los astronautas a la Luna, la agencia planea lanzar misiones cada seis meses y mantener una presencia allí.

«Seguimos (EEUU) teniendo la industria espacial comercial más fuerte. Seguimos teniendo la mayor capacidad de lanzamiento del planeta. Pero lo que vemos es que China avanza muy rápidamente para alcanzarnos. Y si no hacemos nada, prevemos que nos superarán en los próximos cinco años», asegura el presidente de la Federación Espacial Comercial.

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