Descubren una joya arqueológica enterrada en el corazón de Pompeya en una antigua sala de banquetes

Descubren una joya arqueológica enterrada en el corazón de Pompeya en una antigua sala de banquetes

Un friso de grandes dimensiones datado en el siglo I a.C. ha sido desenterrado en las ruinas de Pompeya, en una espaciosa sala de banquetes ubicada en la parte central del sitio arqueológico, que ofrece una visión única de la vida cultural en la antigua Roma.

El friso descubierto es una megalografía, que es un tipo de pintura con figuras de gran escala y recorre tres lados de la sala. Lo curioso es que el cuarto lado se abre a un jardín, proporcionando una conexión directa entre el espacio interior y exterior. Este tipo de decoración mural no solo es impresionante por su tamaño, sino también por la complejidad de su temática.

Misterios del friso dionisíaco

La obra de arte representa una procesión en honor a Dioniso, el dios griego del vino. Los elementos que lo componen son fascinantes, con bacantes (mujeres dedicadas al culto dionisíaco) y jóvenes sátiros protagonizando escenas de danza y caza. Algunos personajes, como los sátiros, están representados tocando la flauta o realizando un ritual de libación, derramando vino de manera ceremonial.

En el centro de la composición, una figura femenina se encuentra junto a un Sileno anciano, conocido por ser un compañero fiel de Dioniso. Ella es representada como una iniciada a punto de participar en un misterioso ritual nocturno. Este tipo de representación resalta la importancia de los catecismos secretos del mundo antiguo relacionados con las promesas de renacimiento espiritual.


El Segundo Estilo de Pompeya

El friso encontrado pertenece al Segundo Estilo de pintura pompeyana, una técnica artística que data de entre el 40 y 30 a.C. En términos artísticos, este estilo se caracteriza por su tendencia a crear efectos tridimensionales y profundidad en las paredes, como si fueran ventanas a un mundo diferente.

No es la primera vez que se documentan obras de este estilo en la región de Pompeya, siendo el friso de los Misterios en la Villa de los Misterios un ejemplo destacado. Sin embargo, este nuevo hallazgo añade un nuevo elemento a las representaciones dionisíacas: la caza, que está claramente evocada tanto en las figuras femeninas como en los frisos secundarios que acompañan a la pieza principal, donde destacan animales, tanto vivos como sacrificados.

La Casa del Tiaso y su significado

Los arqueólogos han denominado la residencia donde se halló esta obra como la «Casa del Tiaso», una referencia directa a la procesión dionisíaca retratada en sus paredes. En la antigüedad, los cultos misteriosos como el de Dioniso eran populares y estaban asociados con rituales de iniciación que prometían revelaciones espirituales y una vida más plena tanto en el presente como en el más allá.

Este descubrimiento no solo aporta valor histórico y cultural al sitio de Pompeya, sino que también amplía nuestra comprensión de las prácticas religiosas y artísticas de la época. La inmersión en este universo mitológico, atrapado para siempre en estas antiguas paredes, nos sigue ofreciendo pistas valiosas sobre los aspectos más enigmáticos de la vida romana.


Imagen de primera luz de la región de formación estelar M42 obtenidas por el TTT3 en el Observatorio del Teide.

¿Qué es un friso megalográfico?

Los frisos megalográficos son decoraciones murales de gran formato que, en la antigua Roma, solían narrar historias mitológicas o ilustrar ceremonias religiosas. Estos frisos buscaban crear una atmósfera envolvente, transportando a los espectadores a un mundo lleno de simbolismo y espiritualidad.

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