Según cifras del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE) de la Secretaría Distrital de Salud, entre el 14 y el 23 de mayo de 2025, los niveles de ocupación en hospitalización pediátrica pasaron del 90 % al 94,3 %. En las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos, el registro pasó de 88,6 % a 95,1 %.
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El mismo informe señala que, al 21 de mayo, el 75 % de las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) con servicios de urgencias presentaban una sobreocupación promedio superior al 250 %, mientras que en las IPS con atención pediátrica, la sobreocupación llegó al 350 %. Además, un 23 % de estas instituciones reportaron una ocupación total en sus servicios de urgencias.
La alerta amarilla se mantendrá activa mientras los niveles de ocupación hospitalaria superen el 90 %. Su levantamiento se considerará únicamente cuando estos niveles bajen al 85 %, con el fin de garantizar un monitoreo constante de la disponibilidad hospitalaria en la ciudad.
Ante la alta circulación de enfermedades respiratorias, principalmente en menores de edad, la Secretaría Distrital de Salud recomienda a la ciudadanía seguir ciertas prácticas de prevención. Entre ellas se incluyen: mantener actualizado el esquema de vacunación, especialmente contra enfermedades como la influenza, la tosferina y el sarampión; lavarse las manos con frecuencia; evitar sitios con aglomeraciones; utilizar tapabocas en caso de presentar síntomas gripales; y abstenerse de visitar a niños, niñas o personas mayores si se tienen síntomas de gripa.
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Estas acciones buscan reducir la velocidad de transmisión de los virus respiratorios y disminuir la presión sobre los servicios de salud, que actualmente enfrentan una alta demanda.
Según la Secretaría de Salud, otro elemento que ha incidido en la situación actual es el estado del sistema de salud en el país. La reducción en la capacidad de atención de las EPS, los retrasos en la entrega de medicamentos y la interrupción en los tratamientos para enfermedades crónicas han llevado a que muchos pacientes acudan directamente a urgencias.
En los últimos meses, el tiempo de espera para obtener una consulta externa se ha extendido de tres a seis días. Esto ha generado un aumento de la presión sobre los servicios de urgencias, así como un crecimiento en el número de quejas y tutelas interpuestas por parte de los usuarios.
Además de los pacientes residentes en la ciudad, Bogotá también está recibiendo usuarios procedentes de otras regiones del país. Algunas instituciones de salud en otras zonas no cuentan con capacidad para atenderlos, lo que ha incrementado la carga sobre la red hospitalaria pública de la capital.
“La capital está respondiendo con solidaridad, pero eso también impacta nuestra capacidad. Reiteramos nuestro llamado al Gobierno nacional para que revise la insuficiencia de la UPC y tome decisiones de fondo. La salud de las personas está primero y la inacción está profundizando la crisis”, puntualizó el secretario de Salud.

