Yeison Jiménez en Corabastos: su vida antes de la fama
Mucho antes de llenar escenarios y recorrer el país con su música, Yeison Jiménez llegó a Corabastos siendo apenas un adolescente. Tenía 14 años cuando empezó a trabajar en labores relacionadas con el aguacate: descarga, selección y apoyo en ventas.
En uno de los locales del segundo piso de la central, su madre atendía un restaurante, mientras él y su hermana ayudaban en distintos oficios. Ese entorno familiar fue clave en su formación personal y laboral. Allí aprendió disciplina, responsabilidad y el valor de ganarse cada peso con esfuerzo.
Quienes lo conocieron en esa etapa lo describen como un muchacho tranquilo, respetuoso y dispuesto a hacer cualquier tarea que le asignaran, incluso cuando no tenía experiencia previa.
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“Fue un balde de agua fría”: así recibieron la noticia de su muerte
La noticia del fallecimiento de Yeison Jiménez tomó por sorpresa a los comerciantes de Corabastos.
Mary, una de las vendedoras que lo conoció desde sus primeros días, asegura que enterarse de su muerte fue un golpe difícil de asimilar. Para muchos, el impacto fue comparable a la pérdida de un familiar.
En la memoria colectiva de la central, Yeison no es recordado como una celebridad distante, sino como el joven trabajador que compartía las mismas madrugadas, el mismo cansancio y las mismas dificultades que cualquier otro cotero o comerciante.
El cantante que trabajaba cargando aguacates mientras soñaba con la música
Entre los recuerdos más frecuentes está la imagen de Yeison Jiménez trabajando con audífonos puestos, cantando mientras ayudaba a empapelar guacales o descargar mercancía. Don Néstor, comerciante de la central, relata que así fue como comenzó a notarse su talento.
Aunque no destacaba como vendedor porque su atención estaba puesta en la música, sí sobresalía por su disposición y su actitud. Con el tiempo, empezó a cantar con pistas improvisadas y una cachucha en la que los mismos comerciantes dejaban monedas como apoyo. Ese fue su primer escenario.
Fue también Don Néstor quien recuerda la conversación en la que Yeison le confesó su decisión de dedicarse de lleno a la música, con la promesa de regresar a trabajar si el sueño no se concretaba. Esa determinación marcó un punto de quiebre en su vida.
De Manzanares, Caldas, a la música nacional: una historia de superación
Nacido en Manzanares, Caldas, Yeison Jiménez jamás renegó de su origen ni de su pasado como trabajador en plazas de mercado. Por el contrario, siempre lo asumió como parte fundamental de su identidad. En Corabastos llegó a ganar entre 30.000 y 35.000 pesos diarios, una cifra modesta que nunca frenó sus aspiraciones.
Con el paso de los años, su música lo llevó a recorrer escenarios en Colombia y otros países, consolidándose como una figura destacada del género popular. Para quienes lo vieron crecer entre cajas de fruta y largas jornadas, su éxito fue motivo de orgullo y admiración.
En Corabastos, donde el trabajo nunca se detiene y las madrugadas siguen su curso, Yeison Jiménez será recordado como uno de los suyos.
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