Este fue el recorrido de un luchador político desde la izquierda que nunca cambio su rumbo y después de 15 años de ser un fogoso parlamentario quiere ser Presidente
Hace ocho meses, en Pasto, el senador Iván Cepeda anunció su aspiración a la Presidencia de Colombia. Como todo lo suyo fue una decisión meditada, calculad con frialdad: fue producto de su triunfo judicial sobre su contendor de más de un lustro el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez. Menos de un mes antes, la jueza Sandra Heredia había declarado en primera instancia culpable al ex Presidente y lo condenó a 12 años de cárcel por manipulación de testigos en contra de Cepeda. Un caso judicial que había empezado más de cinco años atrás y que le significó al ex Presidente renunciar a su curul de senador .
Aunque la decisión fue apelada por la defensa de Uribe, en cabeza del penalista Jaime Granados, pronto se revocó la medida de aseguramiento interpuesta por la jueza y el caso lo deberá resolver con un recurso de casación la Corte Suprema de justicia como se explica en esta nota, el Presidente con un ala herida regresó a la pugna política y terminó construyendo la candidatura de Paloma Valencia, quien no logró llegar a segunda vuelta y con un poco más de un millón de votos, quedó por detrás de los Abelardo de la Espriella, quien ganó la primera vuelta y de Iván Cepeda, quienes superaron los 9 millones de votos cada uno.
El triunfo judicial le dio a Cepeda el impulsó para dar el paso del Senado a la precandidatura presidencial, sin que su nombre hubiera estado entre los favoritos del Presidente Petro para su sucesión, quien miraba siempre una opción con un origen menos dentro de la izquierda tradicional y que pudiera recoger sectores más amplios del centro.
La persistencia de Cepeda por llegar a la Casa de Nariño
Cepeda antes que titubear, persistió en su empeño e hizo todo el camino que concluyó en la consulta interna del Pacto Histórico en la que se impuso con más de un millón de votos sobre la exministra de salud Carolina Corcho el 26 de octubre del 2025. De esa consulta salió el orden de la lista de aspirantes al Senado con la que el Pacto se alzó con 25 curules con más de 4 millones de votos el pasado 8 de marzo.
“Como un ciudadano más, sin arrogancia y sin prepotencia, hoy pongo mi nombre a disposición del Pacto Histórico y del pueblo colombiano, para seguir construyendo juntos el cambio histórico”, fueron las palabras de Cepeda en el evento político del 22 de Agosto en el que puso a andar su precandidatura
A sus 63 años, llevaba toda una vida en la lucha política desde la izquierda y en los últimos 15 años desde el Polo Democrático, consiguiendo su primar curul en el 2010 como representante a la Cámara por Bogotá; escaló al senado en el 2014, repitió en el 2018 y en el 2022 como un es senador. Desde el senado, fue un aliado clave del Presidente Juan Manuel Santos para lograr llevar a buen término el proceso de la paz con la guerrilla de las Farc. Su historia familiar facilitó caminos para generar confianza entre la cúpula de las Farc. Su papá, Manuel Cepeda Vargas, como militante del Partido Comunista colombiano fue un defensor de la combinación de las formas de lucha –hubo un frente de la guerrilla con su nombre-llegó al senado por la Unión Patriótica, el movimiento que nació en 1985 producto de los diálogos de paz de La Uribe del gobierno de Belisario Betancur.
Fue asesinado en 1994, como parte de la campaña de exterminio de ese partido de izquierda por parte de paramilitares aliados con actores estatales. Iván Cepeda hizo parte del Movice, la organización civil que reúne a las víctimas de crímenes de Estado. El encuentro con esta realidad, frente a frente fue un episodio dramático que marcó su vida, como lo narra esta historia
El espaldarazo del Pacto Histórico, Petro y la vicepresidenta
A pesar de sus reservas, el Presidente terminó jugándosela por el candidato del Pacto Histórico para asegurar la continuidad de sus propuestas, aunque los dos políticos mantienen diferencias. La decisión del Presidente quedó marcada con la consulta convocada por Roy Barreras denominada Frente por la vida con la que aspiraba a consolidar una candidatura de centro izquierda para enfrentar la derecha.
Cepeda no fue autorizado por el Consejo Nacional electoral para participar en ésta por haberse ya medida en la del Pacto Histórico. Así las cosas, la intención de Barreras quedó debilitada y terminó enfrentado al ex alcalde de Medellin, Daniel Quintero. La señal de Petro de no participar en ésta para no debilitar el voto por Cepeda se vio en la lánguida participación del 8 de marzo que no alcanzó los 600 mil votos.
Y así Roy Barreras entra al tarjetón como un débil candidato que le abrió el camino a Iván Cepeda para recoger los votos de la izquierda.
Para su fórmula vicepresidencial, Cepeda fue más lejos de lo que fue Gustavo Petro en 2022, cuando eligió a Francia Márquez, la líder afro que terminó siendo vicepresidenta. Cepeda escogió a Aida Quilcué, mayora del pueblo nasa y una de las defensoras de derechos humanos más reconocidas del movimiento indígena colombiano. Quilqué, quien fue consejera mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), que vivió la muerte de su esposo Edwin Legarda, llegó a la campaña como una figura con trayectoria propia en la resistencia al conflicto armado y en la defensa de los territorios ancestrales. Su inclusión no fue un gesto simbólico: reforzó el mensaje de Cepeda de que el cambio iniciado por Petro debía profundizarse, y que los pueblos históricamente excluidos —primero las mujeres afro, ahora las comunidades indígenas— tenían que ocupar el centro del poder, no la periferia.
Un entorno familiar alrededor del Partido Comunista
Sus padres Manuel Cepeda y Yira Castro fueron unos recios militantes del Partido Comunista Colombiano, el que Cepeda llegó a formar parte de la cúpula directiva mientras su mamá participó del periódico Voz Proletaria y llegó a ser concejal en Bogotá. Murió pronto en 1980 cuando Iván y su hermana María rozaban los veinte años y la vida familiar giró en torno a su padre hasta su dramático asesinato en 1994.
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Su propósito de llegar a la Casa de Nariño parece una vieja historia incuba desde niño cuando vivieron en el exilio en Checoslovaquia y Cuba y conocieron los regímenes socialistas en su apogeo antes del desmoronamiento posteriores a la Perestroika. Regresó a Colombia después de haber estudiado Filosofía en Bulgaria a comienzos de la década del 90 y recién desempacada empezó su militancia política de la mano de la defensa de los derechos humanos y la resistencia al embate del paramilitarismo que terminó casi exterminando la naciente Unión Patriótica.
La conformación del Polo Democrático alternativo fue su alternativa política donde compartió militancia con Gustavo Petro, aunque este rompió con la organización, pero Cepeda continuó convirtiéndose en uno de los grandes electores junto al exsenador Jorge Enrique Robledo, quienes juntos acompañaron la candidatura presidencial de Carlos Gaviria Diaz, quien enfrentado a Álvaro Uribe logró el mayor número de votos antes del triunfo de Gustavo Petro.
El desafío de Cepeda es logra mantener no solo la vara alta sin sostener la izquierda en el poder y ser el sucesor de Gustavo Petro, quien para bien o mal dejó una huella de cambio en el país que cerca del 40% de colombianos que lo acompañan esperan no se borre y por el contrario las reformas propuestas se profundicen con Iván Cepeda en la Presidencia. Esto se sabrá el próximo domingo 21 de junio cuando será la elección definitiva.
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