La Navidad atraviesa su recta final con el día de Reyes a la vuelta de la esquina. Los niños españoles tienen una segunda oportunidad para recibir ese juguete que tanto anhela, y los padres la responsabilidad de verificar que, tanto los regalos de los Reyes como los de Papá Noel, son apropiados y seguros para su salud. Y es que aunque ninguno tiene malas intenciones, existen tóxicos comunes que pasan desapercibidos.
Álvaro Carmona, coordinador académico y profesor de la Universidad Loyola Andalucía, ha analizado en The Conversation los riesgos asociados a determinados materiales presentes en los juguetes infantiles. La advertencia cobra especial relevancia a la luz de los datos del sistema europeo Safety Gate, encargado de vigilar productos peligrosos, que en 2024 registró una cifra récord de 609 alertas relacionadas con juguetes.
Riesgos de asfixia por piezas pequeñas
La mayor parte de las alertas en juguetes (39 %) se deben a las piezas pequeñas que, sin supervisión, causan asfixia en los más pequeños. Se trata de juguetes como Legos, juegos de mesa con fichas, peluches con botones, accesorios para muñecas, juguetes con componentes desmontable, entre otros artículos que apelan a la curiosidad de los niños que tienden a llevarse todo a la boca.
En este contexto, es fundamental respetar las recomendaciones de edad que vienen marcadas en ciertos juguetes y evitar aquellos que no cumplan con las normativas de seguridad. Pero sobre todo, no puede faltar la supervisión constante de un adulto.
Tóxicos peligrosos: Plomo y Ftalatos
Los expertos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) subrayan que no existe una dosis de plomo inocua, cualquier exposición puede interferir en el desarrollo del cerebro infantil. De hecho, el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) indica que acciones tan comunes como chupar o morder juguetes pueden aportar cerca de la mitad del plomo que un niño ingiere en su día a día.
El cadmio también se encuentra en algunos juguetes. Este metal está relacionado con problemas renales. Sin embargo, lo que más genera preocupación entre los expertos como Álvaro Carmona es la presencia de ftalatos. Pero ¿cómo reconocerlos? Los ftalatos están presentes muchos de los juguetes de plástico que son suaves (mordedores, chupetes, etc), pues se trata de sustancias químicas que otorgan flexibilidad a este material.
El problema es que los ftalatos son disruptores endocrinos, es decir químicos que pueden interferir en el sistema hormonal del cuerpo. Actúan «imitando», bloqueando o alterando la acción de las hormonas naturales, que son las encargadas de regular funciones esenciales como el crecimiento, el desarrollo, el metabolismo, el sueño o la reproducción.
Un estudio realizado por el laboratorio QIMA reveló que cerca de uno de cada cuatro juguetes de plástico fabricados en China no respeta los estándares de seguridad por ftalatos exigidos por la Unión Europea. El informe recogía incluso casos alarmantes, como el de un botiquín de juguete cuyos niveles de sustancias restringidas multiplicaban por 130 el máximo legal permitido.
A este escenario se suma una situación especialmente preocupante en España. De acuerdo con el proyecto europeo de biomonitorización humana DEMOCOPHES, los menores españoles presentan concentraciones de MEP (monoetil ftalato, un derivado de los ftalatos) hasta seis veces más altas que la media del resto de países europeos.
Juguetes antiguos o de plástico reciclado
Según recoge Carmona, una investigación europea publicada en 2024 concluye que algunos juguetes nuevos fabricados con plástico reciclado incorporan retardantes de llama bromados. Estas son sustancias peligrosas procedentes, en muchos casos, de antiguos residuos electrónicos. El análisis de 84 juguetes a la venta en distintos países europeos reveló que 11 de ellos rebasaban los límites legales.
Estos compuestos figuran en el Convenio de Estocolmo por su carácter extremadamente persistente y tóxico. Son capaces de alterar el sistema hormonal, con efectos sobre la tiroides y el desarrollo neurológico.
Así puedes proteger a tus hijos de los juguetes tóxicos
El primer paso es comprobar que lleve el marcado CE, que indica que cumple la normativa europea de seguridad, aunque no es una garantía absoluta. También es importante leer la etiqueta, debe figurar el fabricante, el país de origen y los materiales. Cabe verificar todos los juguetes antiguos, los fabricados antes de 2009 pueden contener sustancias prohibidas hoy.
Desconfía de juguetes sin información clara, con olores fuertes a plástico o pintura, colores excesivamente brillantes o superficies que se descascarillan, ya que pueden ser señales de la presencia de plomo, ftalatos u otros compuestos tóxicos. En el caso de los más pequeños, conviene evitar artículos de PVC blando o productos muy baratos de origen desconocido.
Para proteger a los niños, la prevención es la clave. Prioriza juguetes de madera sin barnices tóxicos, telas naturales o plásticos certificados como libres de ftalatos y bisfenoles. Lava los juguetes nuevos antes de usarlos para eliminar restos químicos superficiales y revisa periódicamente su estado, retirando aquellos que estén deteriorados.
Además, es recomendable consultar alertas oficiales como el sistema europeo Safety Gate, que informa sobre productos retirados por riesgos para la salud.

