Comida de fin de año pasará factura digestiva: probióticos serían clave

Comida de fin de año pasará factura digestiva: probióticos serían clave

Factores como el consumo frecuente de productos ultraprocesados, la reducción de fibra en la dieta, el estrés sostenido, los cambios en los hábitos de sueño y la exposición a la contaminación influyen directamente en la microbiota intestinal.

Esta comunidad de microorganismos, esencial para el funcionamiento gastrointestinal, puede alterarse y generar un ambiente propicio para molestias y cambios en el bienestar general. En América Latina, 1 de cada 5 personas presenta síntomas de este tipo, lo que muestra la magnitud del tema.

El impacto no se limita al sistema digestivo. Cerca del 60% de quienes presentan estos signos también reporta manifestaciones emocionales como irritabilidad, nerviosismo, cansancio o sensación de agotamiento.

Este comportamiento evidencia la cercanía entre el estado del intestino y la manera como las personas procesan sus emociones.

Frente a este panorama, el director Médico de Abbott en Colombia, Erik Espitia, explicó que “contrario a lo que muchos creen, el intestino no solo cumple una función digestiva; también es un pilar fundamental para la salud física y mental.

En muchos casos, estas alteraciones digestivas están asociadas a una disbiosis, es decir, un desequilibrio en la microbiota intestinal que afecta la comunicación entre intestino y cerebro.

Por eso, mantener su equilibrio es esencial para una salud integral, y cada vez se estudia más el papel de los probióticos, microorganismos vivos que pueden aportar en la restructuración de la microbiota, como posibles aliados para recuperar esa armonía”.

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¿Por qué tantas personas buscan probióticos para mejorar su digestión?

En medio del aumento de molestias gastrointestinales, los probióticos se han convertido en una opción que genera creciente interés.

La Organización Mundial de la Salud indica que estos microorganismos, cuando se administran en cepas y cantidades específicas, pueden generar efectos fisiológicos en aspectos como la digestión y el funcionamiento del sistema inmunitario.

El uso adecuado depende del conocimiento de cada cepa y su respaldo científico. Por ejemplo, Lactobacillus reuteri Protectis cuenta con estudios que sugieren aportes en el equilibrio de la microbiota y en la regularidad del tránsito intestinal.

Algunos trabajos han mostrado cambios en la comodidad abdominal y en la forma en que el organismo procesa los alimentos.

Asimismo, una publicación en Frontiers in Gastroenterology examinó la relación entre probióticos y bienestar emocional. Según sus hallazgos, el uso continuado de ciertas cepas podría influir en cómo se expresa el estrés intestinal gracias a su interacción con el eje intestino – cerebro.

En esa misma línea, Gianfranco Grompone, microbiólogo y director científico, señaló que “los probióticos son clave para pensar la salud de manera más integral. No solo contribuyen a la digestión, sino que también influyen en cómo nos sentimos, dormimos y afrontamos el día a día”.

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