Colombia entró a la ‘deshonrosa’ lista de los diez países más golpeados por el terrorismo en el mundo

Colombia entró a la ‘deshonrosa’ lista de los diez países más golpeados por el terrorismo en el mundo

Colombia volvió a encender las alarmas en materia de seguridad tras ingresar nuevamente al grupo de los diez países más afectados por el terrorismo en el mundo.

Así lo revela el informe Global Terrorism Index 2026, que ubica al país en la novena posición, un lugar que no ocupaba desde hace más de una década. El dato contrasta con la tendencia global, ya que, como señala el documento, “este año el índice registró una caída sustancial del terrorismo en el mundo”.

El mundo avanza, Colombia se estanca

El retroceso colombiano resulta aún más llamativo si se tiene en cuenta que el deterioro se produjo en un contexto de mejora generalizada.

De acuerdo con el informe, “las muertes por terrorismo cayeron 28% y el número de ataques disminuyó cerca de 22%”, mientras que 81 países registraron avances en sus indicadores.

Sin embargo, Colombia se ubicó entre el reducido grupo de naciones donde la situación empeoró, evidenciando una dinámica interna distinta al comportamiento global reciente.

En el caso colombiano, el informe identifica un aumento significativo de la violencia.

“Las muertes por terrorismo en Colombia aumentaron 70% y los ataques crecieron cerca de 47%”, precisa el documento, lo que refleja una intensificación del conflicto armado.

Esta tendencia no solo marca el mayor deterioro reciente del país, sino que además coincide con un momento de alta presión sobre la seguridad interna y las capacidades institucionales para contener la expansión de los grupos armados.

El estudio también señala que los principales responsables de este repunte son las disidencias de las FARC y el ELN, actores que han mantenido su capacidad operativa y han ampliado su alcance territorial.

En este contexto, el informe advierte que “la mayoría de los ataques estuvieron dirigidos contra fuerzas militares y policiales”, lo que sugiere una estrategia más enfocada en confrontar directamente al Estado, en lugar de centrarse exclusivamente en la población civil como en etapas anteriores del conflicto.

Otro elemento que marca un cambio relevante en la dinámica de la violencia es la incorporación de nuevas tecnologías.

Según el documento, estos grupos “han adoptado el uso de drones, inspirados directamente en las innovaciones vistas en el campo de batalla en Ucrania”, con al menos 77 ataques registrados entre 2024 y 2025. Esta evolución evidencia un proceso de sofisticación que plantea nuevos desafíos para las autoridades en términos de respuesta y control territorial.

El impacto de este fenómeno también tiene una dimensión regional. El informe destaca que “América del Sur representó el 75% de todas las muertes por terrorismo vinculadas a ideología política”, y gran parte de esa carga recae sobre Colombia.

En consecuencia, el país no solo enfrenta un deterioro interno, sino que además se posiciona como uno de los principales focos de este tipo de violencia en la región, en medio de un entorno geopolítico complejo.

A esto se suma el papel de las zonas fronterizas, particularmente con Venezuela, que el informe identifica como uno de los principales puntos críticos a nivel global.

En estas áreas, explica el documento, “las regiones fronterizas representan vacíos de autoridad donde el control estatal es más débil”, lo que facilita la operación de grupos armados y redes criminales. Esta condición estructural refuerza la persistencia del problema en el territorio colombiano.

En conjunto, los hallazgos del informe reflejan un escenario desafiante para el país. Aunque el terrorismo muestra señales de reducción a nivel mundial, el caso colombiano evidencia una tendencia opuesta, marcada por el recrudecimiento del conflicto y la transformación de sus dinámicas.

Como advierte el documento, pese a las mejoras globales, “la naturaleza del terrorismo está cambiando”, lo que sugiere que los avances podrían ser temporales frente a amenazas cada vez más adaptativas.