¿Cocina abierta o cerrada? Esto es lo que haría una arquitecta en su propia casa

¿Cocina abierta o cerrada? Esto es lo que haría una arquitecta en su propia casa

La cocina abierta se ha convertido en una de las decisiones más habituales en las reformas actuales, pero no es una solución universal. Como casi todo en arquitectura, tiene ventajas, inconvenientes y alternativas que conviene valorar antes de decidir. La cocina abierta parece casi obligatoria hoy en día. Marta Abadín de MTAC Arquitectura resuelve la duda en este artículo: ¿Es una buena idea?

No necesariamente. Es una solución muy habitual en viviendas con pocos metros cuadrados, donde separar cocina y salón reduce aún más el espacio. Pero también la vemos en viviendas de lujo, donde muchas veces no se trata de la residencia habitual y la cocina no tiene un uso tan intenso en el día a día. En este sentido, ¿cuáles son sus ventajas e inconvenientes?

Más luz y sensación de amplitud

Principalmente más luz y mayor sensación de amplitud. Al eliminar tabiques, conseguimos espacios más diáfanos, luminosos y visualmente más amplios. Además, mejora la relación entre estancias y la cocina pasa a formar parte activa de la vida social de la casa.

Como dice Marta Abadín García: «Antiguamente la cocina estaba asociada a una de las grandes tareas domésticas asignadas habitualmente a la mujer, que se aislaba en esta estancia e impedía en muchos casos que pudiera disfrutar de reuniones sociales. Actualmente, esta visión se ha deconstruido, dándole protagonismo a esta tarea en el hogar y haciendo que se fusione con el salón/comedor para permitir que nadie se aísle de un plan familiar o con amigos.»

Menos privacidad y mayor exigencia técnica

En contraposición, al eliminar cerramientos, también desaparecen las barreras frente a ruidos, olores y desorden visual. Una cocina abierta exige más orden y más previsión técnica. Además, requiere materiales distintos al resto de la vivienda -por humedad, grasa o limpieza-, lo que obliga a cuidar muchísimo la elección de acabados y, sobre todo, los sistemas de ventilación. De hecho, uno de los mayores miedos de la gente antes de tomar una u otra decisión es la transmisión de olores al cocinar.

No todo es blanco o negro. Actualmente se está optando mucho por una solución intermedia: cerrar sin renunciar a la luz. Los cerramientos de vidrio permiten aislar acústica y olfativamente cuando es necesario, pero mantienen la continuidad visual y la entrada de luz natural. Es una forma de combinar lo mejor de ambas opciones.

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