«Circular a velocidades de autopista puede hacer que la gasolina limpie las válvulas de tu coche»

«Circular a velocidades de autopista puede hacer que la gasolina limpie las válvulas de tu coche»

El mecánico más conocido del mundo, Scott Kilmer, ha colgado un vídeo explicando por qué en ocasiones hay que pisar bastante el acelerador para que el coche no acumule humedad en la válvula del aceite, hollín en los componentes internos o carbonilla en el filtro de partículas.

Pero ojo, el experto no habla de una necesidad de exceder la velocidad para conseguir el resultado, sino de circular a velocidades de autopista: «Cuando conduces a velocidades de autopista, la gasolina, que en realidad es un buen disolvente, puede limpiar las válvulas y los anillos de los pistones mientras circula».

¿Por qué recomienda el mecánico circular rápido de vez en cuando?

Utilizar el vehículo exclusivamente para trayectos urbanos breves impide que el motor alcance la temperatura adecuada de funcionamiento. En los arranques en frío, el lubricante se contamina con agua procedente de la condensación que no logra evaporarse si los recorridos se interrumpen al cabo de pocos minutos. Para comprobar la presencia de esta humedad, el mecánico aconseja abrir el tapón de la válvula de aceite y verificar si se ha formado una pasta blanquecina y espumosa en el sistema.

Para solucionar este inconveniente, Kilmer considera que es necesario conducir alrededor de una hora a un ritmo constante de entorno a los 100 km/h, para que la temperatura del aceite sea de entre 90 y 100 °C y se evapore el agua retenida en el cárter. Tal y como cuenta el veterano especialista, esta práctica es popularmente conocida como «la puesta a punto italiana«.

La eficacia de la puesta a punto italiana según el sistema de inyección

La capacidad real de esta técnica es distinta según la tecnología del motor. En los propulsores con inyección indirecta, la gasolina se pulveriza antes de la cámara de combustión y pasa directamente sobre las válvulas de admisión. De este modo, el combustible puede actuar como disolvente y arrastrar los depósitos de carbonilla.

Por el contrario, en los motores con inyección directa, el combustible entra directamente en el cilindro sin bañar las válvulas de admisión. En estos casos, rodar a velocidad sostenida ayuda a eliminar residuos en los pistones o el catalizador y a regenerar los filtros, pero no elimina la carbonilla incrustada en las válvulas de admisión.

Fuente