China acusa a Nvidia de violar las leyes antimonopolio y empaña la cumbre de aranceles con EEUU

China acusa a Nvidia de violar las leyes antimonopolio y empaña la cumbre de aranceles con EEUU

China ha acusado este lunes al fabricante estadounidense de semiconductores Nvidia de violar las reglas antimonopolio de su país en el marco de una investigación preliminar dirigida por la Administración Estatal para la Regulación del Mercado (SAMR, por sus siglas en inglés) a cuenta de los chips que produce y que se emplean en todo el mundo para entrenar a la inteligencia artificial (IA)

Si Pekín demuestra estas acusaciones podría imponer multas de entre el 1% y el 10% de la facturación anual que la firma de Wall Street obtuvo el año pasado. El organismo oficial ha anunciado que continuará con sus pesquisas sobre la mayor compañía del mundo en bolsa -su capitalización supera los 4,32 billones de dólares en Wall Street-. 

En el marco de la guerra comercial abierta entre Estados Unidos y China, la Casa Blanca prohibió en abril las entregas a Pekín del chip H20, que la compañía creó como una versión menos potente de sus chips insignia A100 y H100 para cumplir con las restricciones de exportación de Estados Unidos. Sin embargo, estas se reanudaron en el verano después de que Nvidia aceptase ceder al Gobierno estadounidense el 15% de sus ingresos por venta de chips al ‘gigante asiático’. 

El regulador chino también cree que Nvidia podría haber incumplido los compromisos realizados en 2020 durante la adquisición del diseñador de chip israelí Mellanox Technologies. Pekín dio luz verde a la adquisición por 7.000 millones de dólares hace cuatro años, con la condición de que Nvidia no discriminara a las empresas chinas.

La carrera ‘armamentística’ de los chips y la IA

Este anuncio puede enturbiar las conversaciones que delegaciones al más alto nivel de China y Estados Unidos mantienen este lunes en Madrid. Sobre todo, ahora que los analistas apuntan a que el presidente estadounidense, Donald Trump, podría impulsar una reunión en otoño con su homólogo chino, Xi Jinping. Las recientes decisiones de Estados Unidos, entre ellas «la autorización de las exportaciones del chip Nvidia H20 a China y el retraso de un acuerdo comercial con Taiwán, podrían indicar que el presidente Trump está abriendo la puerta a negociar con Pekín sobre tecnología, aranceles y Taiwán a cambio de acceso a minerales críticos y ayuda con Rusia», aseguran desde la gestora Wellington Management. 

«Asistimos a una carrera armamentística muy acelerada en materia de IA, en la que está surgiendo una bipolaridad creciente entre Estados Unidos y China», advierte Manuel Villegas, del banco privado suizo Julius Baer. En su opinión, no se trata solo de la saga de los chips Nvidia y de la prohibición, primero, y su eliminación después, de la comercialización de los chips H20, sino también de los «avances» que están experimentando las empresas chinas en su cadena de suministro de semiconductores de vanguardia. 

La realidad es que, con la creciente división y las evidentes limitaciones de capacidad, la inteligencia artificial se ha convertido en un tema de prioridad nacional, y «suponemos que el Gobierno de Estados Unidos preferiría que los hiperescaladores y los diseñadores de chips estadounidenses mantuvieran el control de los mercados mundiales de IA», añade el experto. En medio de esta pugna entre las dos mayores economías del planeta, el proyecto Stargate de Estados Unidos se está orientando hacia Oriente Medio, Noruega y la India en busca de potencia de cálculo para la IA, captando flujos de capital y estableciendo una influencia estratégica. El crecimiento de los centros de datos en Norteamérica ya se ve limitado por la falta de terrenos de calidad y de acceso a la red eléctrica, especialmente para los megaclústeres. 

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