California, el último bastión contra el trumpismo

California, el último bastión contra el trumpismo


Los Ángeles se ha convertido en el epicentro de las protestas contra las políticas migratorias del, de nuevo, presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La decisión del inquilino de la Casa Blanca de impulsar redadas masivas contra personas inmigrantes indocumentadas por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha incendiado a la población, que se ha levantado contra el magnate, acusándolo de abuso de poder.

Entre las medidas estrella durante la campaña electoral del entonces candidato republicano figuraban las migratorias y, desde que ha regresado al despacho con más poder del mundo ha firmado órdenes ejecutivas que van desde declarar la emergencia nacional en la frontera sur del país, hasta que las autoridades federales de inmigración puedan llevar a cabo acciones de cumplimiento de la ley en lugares como iglesias y escuelas, las llamadas "áreas sensibles".

Asimismo, Trump trata de poner fin a la ciudadanía por nacimiento en el país norteamericano, intentando revertir una práctica avalada durante 160 años en la 14ª Enmienda de la Constitución estadounidense. Por ello, se enfrenta a importantes barreras legales.

Así, entre el resto de medidas se encuentra que quiere terminar con lo que se conoce como "ciudades santuario" -estados y localidades que limitan la cooperación con las autoridades migratorias federales-, la inhabilitación de la aplicación CBP One y revocación de estatus legal, el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) y la eliminación gradual de los programas de permiso de permanencia temporal que permiten vivir y trabajar temporalmente en el país.

También aboga por la pausa en el proceso de algunas "green cards", las deportaciones de millones de personas -incluidos menores no acompañados-, el veto a estudiantes extranjeros en universidades estadounidenses, la prohibición de entrar a EEUU a ciudadanos de 12 países y, finalmente, las redadas y arrestos por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

 IMAGEN: Protesta en Los Ángeles. EFE

La primera jornada en la que Inmigración inició las redadas fue la del 6 de junio, a primera hora de la mañana y en el Distrito de la Moda de Los Ángeles. Otras dos redadas se produjeron, posteriormente, en dos locales y, en total, fueron detenidas decenas de personas. Varios agentes federales respondieron a las protestas con granadas aturdidoras, gas pimienta y gases lacrimógenos y estallaron los primeros enfrentamientos entre manifestantes y agentes.

Entonces, el líder republicano entró en juego con una maniobra que no está contemplada en la Constitución estadounidense, la contradice. El presidente del país ordenó el despliegue de más de 2.000 soldados de la Guardia Nacional para contener las protestas y proteger el edificio federal del departamento.

Sin el aval del gobernador

La controvertida decisión de Trump radica en que las tropas de la Guardia Nacional están compuestas una fuerza de reserva de las Fuerzas Armadas y se suele activar para misiones especiales y la decisión debe contar con el permiso inicial del gobernador del Estado. El magnate ha activado a estos agentes por primera vez en 60 años sin la autorización del gobernador, Gavin Newsom, aumentando aún más la tensión.

La Guardia Nacional es una parte especial del Ejército de los Estados Unidos de América y responde tanto a los gobernadores de cada uno de los 50 estados como al propio presidente del país. Aunque en sus comienzos era considerado como una "reserva estratégica", la Guardia ha llegado a desempeñar un papel crucial en algunas operaciones nacionales y en el extranjero.

Son los gobernadores de cada uno de los 50 estados quienes activan y dirigen cada cuerpo de la Guardia Nacional y, aunque los presidentes tienen la potestad de recurrir a la Guardia en determinados casos, la polémica reside en si en esta ocasión la emergencia era tal como para hacer uso de esta fuerza.

Este cuerpo es único entre las fuerzas armadas norteamericanas, ya que puede desempeñar funciones tanto estatales, como federales. Por lo general, se recurre a ella para responder a emergencias de ámbito estatal como, por ejemplo, las catástrofes naturales.

No obstante, a diferencia de la mayoría de las demás fuerzas militares del país, la Guardia Nacional puede desempeñar funciones policiales en el ámbito nacional. Además, el presidente tiene la potestad de desplegar a la Guardia con el fin de desempeñar misiones en el extranjero, como se ha hecho, anteriormente, en Afganistán o en el Cuerno de África, pero la Carta Magna plasma que debe contar con el aval del gobernador.

La organización de la Guardia es también singular entre los cuerpos de las fuerzas armadas estadounidenses. Consta de dos ramas: la Guardia Nacional del Ejército y la Guardia Nacional del Aire, ambas consideradas componentes de reserva del ejército de Estados Unidos, pero al mismo tiempo, consideradas distintas de las reservas del Ejército de Tierra y del Aire.

 IMAGEN: Protesta en Los Ángeles. EFE

Este cuerpo está supervisado a nivel federal por la Oficina de la Guardia Nacional, cuyo jefe es un general de cuatro estrellas y miembro del Estado Mayor Conjunto, máximo órgano consultivo del ejército. Este cuerpo militar está compuesto por más de 430.000 soldados civiles con capacidad de respuesta para crisis nacionales o conflictos en el extranjero.

De esta manera, son los gobernadores de cada uno de los 50 estados quienes activan y dirigen cada cuerpo de la Guardia Nacional y, aunque los presidentes tienen la potestad de recurrir a la Guardia en determinados casos, la polémica reside en si en esta ocasión la emergencia era tal como para hacer uso de esta fuerza o si se está produciendo, por parte de Trump, un abuso de autoridad.

A las protestas les siguió otra decisión: toques de queda. Tras cuatro días de incendio en las calles, la alcaldesa demócrata Karen Bass proclamó el toque de queda entre las 10.00 horas de la noche y las 6.00 hora de la mañana, extensible mientras durase la inestabilidad, con una extensión de tres kilómetros desde el centro de la ciudad. En su primer día, fueron arrestadas 195 personas, según la Policía de Los Ángeles.

California, contra Trump

Aunque a las de Los Ángeles les han seguido protestas en otros puntos como San Francisco o Nueva York, el centro de las manifestaciones sigue siendo la ciudad de California, que a su vez es un estado clave para entender la revuelta contra el actual mandatario de la primera potencia mundial. 

Pese a ser en un principio un 'swing state' -aquellos que siempre se debaten entre el candidato republicano y el demócrata-, desde el año 1992 y la derrota de Bill Clinton sobre George W. Bush, California se ha consolidado como un estado demócrata, el más sólido bastión de ese muro azul compuesto por 18 estados de las costas este y oeste y del medioeste.  Solo Donald Trump logró, en 2016, romper ese muro azul, pero California resistió hasta hoy.

 IMAGEN: Protesta en Los Ángeles. EFE

Durante los años 60, las personas inmigrantes procedentes de Asia y Latinoamérica y los movimientos contraculturales convirtieron a San Francisco en el epicentro del activismo liberal del país, aunque el Partido Republicano sacaba músculo en el interior del estado, cuya población se dedicaba a la agricultura y la industria militar y aeroespacial. Esta industria decayó y Clinton logró la hegemonía demócrata en el estado. 

Los acontecimientos sacan a relucir a los eternos rivales políticos. Mientras el magnate carga contra Los Ángeles asegurando que es una ciudad "invadida y ocupada por inmigrantes ilegales y criminales", las autoridades de California se enorgullecen de lo que consideran riqueza cultural y reivindicaciones pacíficas.

"No teníamos ningún problema hasta que Trump intervino. Esto constituye una grave violación de la soberanía estatal: exacerba las tensiones y desvía recursos de donde realmente se necesitan. Rescindan la orden", exigió el gobernador Newsom.

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