La Comisión Europea ha presentado una hoja de ruta estratégica para reforzar la resiliencia sanitaria mundial en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica. Bruselas ha encendido algunas alarmas, porque la ayuda al desarrollo ha caído en los últimos tiempos un 21%, años después de la pandemia del covid y en pleno brote por ejemplo del hantavirus. El enfoque, avisa el Ejecutivo comunitario, ya no es multilateral y por eso la UE se ha propuesto movilizar 6.000 millones de euros para frenar esa brecha, derivada entre otras cosas por los movimientos ‘proteccionistas’ de los EEUU de Donald Trump.
Según los datos que maneja la Comisión, la financiación cayó de aproximadamente 45.800 millones de euros a 36.100 millones de euros entre 2024 y 2025, una tendencia de contracción que se espera continúe hasta 2030. Así, la Unión quiere liderar la seguridad sanitaria global y propone en su hoja de ruta la opción de alcanzar la meta de los 100 días para disponer de vacunas seguras ante cualquier enfermedad desconocida o poco trabajada, como pasó con el coronavirus o como se puede aplicar ahora con el hantavirus. Para ello Bruselas quiere que se movilicen 910 millones de euros.
Por otro lado, la idea del Ejecutivo comunitario es ayudar a deshacer las lagunas sanitarias de África y América Latina para potenciar la soberanía sanitaria de los países. De hecho, África tiene que importar ahora mismo el 99% de los viales que utiliza, así como entre el 70% y el 90% de los medicamentos.
«Esta iniciativa refuerza la resiliencia sanitaria mundial, ayudando a nuestros socios a prevenir y responder ante las amenazas para la salud, al tiempo que promueve su soberanía sanitaria. La cooperación con socios clave sigue siendo esencial para hacer frente a los retos sanitarios mundiales comunes y para fomentar la estabilidad y la prosperidad. Un ecosistema sanitario europeo sólido y competitivo es fundamental para este esfuerzo», explicó el comisario europeo de Salud, Oliver Varhelyi.
En la misma línea habló en rueda de prensa desde Bruselas el comisario de Alianzas Internacionales, Joseph Sikela. «En un mundo interconectado, vemos cada día que una arquitectura sanitaria mundial sólida es una cuestión que afecta a la seguridad de todos. La Iniciativa para la Resiliencia Sanitaria Mundial nos ayudará a prepararnos mejor para los retos sanitarios mundiales, a crear nuevas oportunidades para las empresas europeas y a reforzar la resiliencia de nuestros socios», comentó sobre la hoja de ruta el dirigente checo.
Dentro de los planteamientos presentados, Bruselas quiere «no solo exportar productos, sino también compartir su experiencia en investigación clínica y marcos regulatorios para asegurar que los nuevos tratamientos y diagnósticos sean de alta calidad, asequibles y lleguen a las poblaciones más vulnerables», exponen.
En este sentido, la Comisión impulsará el Espacio Europeo de Datos de Salud para facilitar el intercambio seguro de información clínica, lo que potenciará «la investigación y la toma de decisiones basadas en evidencias». Este enfoque tecnológico, añade Bruselas, incluye el despliegue «de sistemas de vigilancia de vanguardia, como el monitoreo de aguas residuales, capaces de detectar señales de patógenos antes incluso de que se produzcan informes clínicos masivos».
Además, el documento recoge que también se pondrá en marcha un rastreador global de resiliencia junto a la OCDE y el Banco Mundial para asegurar que el gasto sanitario sea transparente y se dirija realmente a la prevención de futuras crisis.

