El fenómeno Blackwater llega como nunca antes lo habías leído… O, más bien, oído, pues sus seis títulos llegan en exclusiva a Audible en formato audiolibro, narrados por la actriz Ana Polvorosa.
Esta historia, escrita por Michael McDowell, empieza en La riada cuando las frías aguas del río Blackwater inundan el pueblo de Perdido, al sur de Alabama (Estados Unidos), y los Caskey, un gran clan de ricos terratenientes, intentan hacer frente a los daños causados por esta catástrofe, mientras viven la aparición de la misteriosa Elinor Dammert, cuyo objetivo es acercarse a ellos.
La segunda entrega, El dique, estará disponible el 15 de junio, y el resto llegará a Audible de forma escalonada cada 15 días. Todas ellas estarán narradas en castellano por Ana Polvorosa, quien se ha enfrentado al reto de dar vida, solo con su voz, a los seis títulos que componen esta saga de misterio de 1983 adelantada a su tiempo.
Narrar un audiolibro parece muy diferente a interpretar frente a una cámara, ¿cómo ha sido su experiencia?
Es completamente diferente a rodar una película, una serie o a hacer teatro, dentro de mi propia inexperiencia, porque ha sido la primera vez que narro un audiolibro. En este caso, seis, la saga entera de Blackwater. Y una de las bases de la narración es tener control de la voz. Para mí ha sido un aprendizaje tremendo. Obviamente, uno de los instrumentos con los que trabaja una actriz es con su voz, es un instrumento muy importante dentro de otros tantos, pero en este caso es lo que prevalece. Así que he sido consciente del uso de la voz de una manera diferente, como, por ejemplo, el tempo que le das a la narración. Yo leo muy rápido y, a medida que me voy metiendo en la historia y más me va emocionando, me voy acelerando más. Entonces ha sido un ejercicio de tener mucha calma y pausa para poder narrar, vocalizando y dando el tiempo perfecto, teniendo presente que otra persona lo va a escuchar y necesita enterarse de todo. Es una forma diferente de trabajar.
¿No había hecho anteriormente doblaje?
No. Lo que sí he hecho ha sido doblarme a mí misma, lo típico de cuando terminas una peli o una serie y tienes que doblarte porque, en algún caso, el sonido no estaba perfecto, había viento o algún ruido se había colado. Pero claro, no tiene nada que ver. Eso es otra cosa, porque es doblarte a ti mismo y dentro de una escena en la que estaba sucediendo algo. Y un audiolibro es narración pura y dura.
Encima, se ha estrenado en una saga tan famosa como Blackwater. ¿Había leído los libros antes de este proyecto?
La verdad es que no, no los conocía. Los descubrí cuando llegó el proyecto y los investigué antes de aceptar. Luego ya me enteré de que es superconocida, que hay mogollón de gente que la ha leído.
En Blackwater tienen gran importancia el entorno, el terror y ese estilo gótico. Con la voz como único recurso, ¿cómo ha hecho para transmitir esa atmósfera angustiosa?
Con el propio misterio que puedes hacer con la voz, dando más presencia a alguna frase, a finales de capítulos o a momentos dentro de la historia en los que ocurre algo más tétrico. Es un juego con la voz, pausándola, haciéndolo más despacio, vocalizando más cada palabra. Y también funciona guay, por ejemplo, hacer el tono más grave, irte a sonidos un poco más oscuros dentro de la voz. Ha sido muy bonito, he conocido mucho más mi instrumento y cómo puedo trabajar con él.
¿Cómo ha aportado matices a los personajes? ¿Ha sido un trabajo similar a los personajes que ha interpretado en series y películas?
Esta es una saga familiar, hay mogollón de personajes. Y algo que me parecía un reto eran las conversaciones, los encuentros entre muchos familiares a la vez: personajes más mayores, niños, jóvenes, mujeres, hombres más maduros… Había un abanico de personajes tan amplio que me era complejo entrar en cada personaje. Pero fue algo que se fue posando. Poco a poco vas enfrentándote a ello y vas intentando colocar la voz de cada uno y empezaron a aparecer los personajes de forma bastante natural. Lo curioso también fue el paso de los años en los personajes, porque hay algunos que empezaban siendo niños y luego ya eran adultos, así que la voz también iba cambiando. En todo esto me ha ayudado muchísimo tanto la directora, Marta Martín Jorcano, que estuvo acompañándome en los primeros audiolibros, como los técnicos Manu, Pol, que me han ido dando consejos.
Blackwater es una saga muy matriarcal llena de mujeres poderosas. Y se relanzó en 2024, pero se publicó en 1983, ¿cree que era una historia adelantada a su tiempo?
Absolutamente sí. Además, me interesó mucho conocer más al autor, Michael McDowell. Era un activista adelantado para su época y estaba concienciado con la sociedad. Y fíjate que también vivía allí, en Alabama. Pero en esta historia, aunque es de 1983, trata muchos temas desde lugares mucho más sanos y mucho más coherentes.
Blackwater arranca con una riada, ¿le ve cierta similitud con la DANA de Valencia?
La verdad es que no, no había pensado en esto. Se me hace un poco compleja esta comparativa entre ambas cosas. Es cierto que Blackwater comienza en un ambiente en el que hay una inundación, pero no sé, es una comparación un poco extraña para mí. La DANA la veo más un tema de actualidad y tiene otros matices, y esto no deja de ser una historia de ficción que parte de un misterio, de una atmósfera extraña en la que aparecen personajes de manera un tanto peculiar.
Muchos lectores dicen que Blackwater se lee como una serie de televisión. ¿Opina lo mismo?
Absolutamente. Estoy totalmente de acuerdo. De hecho, cuando estábamos narrando, lo hablaba con la directora y con los técnicos: ‘Uf, esto es carne de guion’. Igual una película se queda corta, pero una serie sin duda. Además, son seis títulos, da para mucho.
¿Se vería participando en ella? ¿De quién haría?
¿Por qué no? Hombre, a ver, me encantaría hacer de Elinor Dammert [uno de los personajes principales]. Además, a Elinor la he narrado desde un lugar que estaba más próximo a Ana, también por edad. Así que, si tuviera que elegir algún personaje, sería Elinore.
Hablando de televisión, su amigo Eduardo Casanova acaba de estrenar el documental Sidosa, en el que habla de su VIH. ¿Cómo ha vivido este paso al frente?
Me parece maravilloso, increíble, le apoyo al 100%. Es algo muy complejo y también es una parte a mostrar de uno mismo bastante delicada e íntima, pero el hecho de que haya tomado esta decisión… Además, con este documental, que me parece que es maravilloso. Viéndolo reí, lloré… Me emocionó, pero también está esa especie de dúo tragicómico que hace con Évole, que es superbrutal. Es de una valentía… No deja de concienciar y de explicar todavía mucho más cómo funciona esta enfermedad. En el caso del VIH hay tanta desinformación y tantas cosas que no sabemos, que siempre que se cuente algo para dar más información sobre un tema y hacer que nos concienciemos más, bienvenido sea.
¿Qué futuros proyectos tiene entre manos? ¿Alguna película, serie o, quizás, otro audiolibro?
Acabo de terminar este y, de momento, a la vista no tengo ninguno. Además, ha sido intenso, porque han sido seis entregas y nos ha llevado bastante tiempo. Igual para más adelante, como experiencia, volvería otra vez a narrar algún audiolibro. Pero bueno, sí hay cosas de trabajo, pero nada de lo que pueda hablar ahora mismo de momento. O sea, que no te puedo decir mucho con respecto a esto.

