Hace pocos días, Colombia sufrió una tragedia causada por un fenómeno natural. Eso no podemos evitarlo. Lo que sí está en nuestras manos es ayudar
La tragedia del terremoto no sólo nos ha mostrado el poder absoluto de la naturaleza -la cual debemos cuidar- y también el rostro de la humanidad unida de forma solidaria y empática. Pero también, lastimosamente, nos ha mostrado el rostro del desprecio, la insensibilidad y la mezquindad de unos ciegos por el odio, el desprecio y el fanatismo que moviliza una ideología perversa.
En esta vídeo columna se advierte de un fenómeno que está ocurriendo y qué debe llevarnos a discutir -como país- dónde vamos a vivir, en la realidad o la virtualidad y cómo queremos vivir. Afortunadamente hay una semilla germinando, un bendito pueblo que construye República.
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