El primer ministro de Francia, François Bayrou, se encomendará el 8 de septiembre a una cuestión de confianza que, si fracasa, supondrá la caída inmediata del Ejecutivo.
Este movimiento busca reforzar los presupuestos presentados por el Gobierno en la Asamblea Nacional y que han sido criticados por su austeridad por la oposición. Sin embargo, si el Ejecutivo no consigue los apoyos, supondrá su caída irremediable.
La 'hoja de ruta' económica presentada por Bayrou a mediados de julio contempla medidas de ahorro cercanas a los 44.000 millones de euros, entre ellas la eliminación de dos días festivos nacionales o la congelación de prestaciones públicas.
"Existe un peligro inmediato", ha advertido Bayrou, durante una comparecencia pública en la que se ha mostrado especialmente alarmado por el aumento constante del volumen de deuda pública, que cerró 2024 en niveles cercanos al 113 por ciento del PIB.
"Durante 20 años, cada hora del día y de la noche, la deuda ha aumentado 12 millones de euros adicionales", ha añadido Bayrou, que finalmente ha recurrido a la herramienta de la cuestión de confianza para dejar en manos de los diputados no sólo la aprobación de las medidas sino la continuidad del Gobierno.
Una maniobra convocada a dos días de las movilizaciones masivas
Esta cuestión de confianza se producirá al terminar una sesión extraordinaria el próximo 8 de septiembre y solo a dos días de la movilización social convocada por la izquierda para cuestionar en las calles unos presupuestos que, según alegan, castigan a la clase media y apenas tocan a las grandes fortunas o empresas.
Bayrou ha admitido de que el equilibrio político que representa la iniciativa parlamentaria, pero también ha apuntado que confía en que, visto el "riesgo", los franceses "tomen conciencia" de la gravedad de la situación y acepten "participar en el esfuerzo" que se les pide desde las instituciones públicas.
En este sentido, ha cargado contra quienes pretenden promover el "desorden" y el "caos" y ha instado a los diputados a dejar a un lado "etiquetas políticas" y votar en conciencia para no correr la misma suerte que el anterior primer ministro, Michel Barnier, derrocado en diciembre en una moción de censura.
La oposición coincide en que esto es "el final" de Bayrou
Esta cuestión de confianza se diferencia en algo de las últimas mociones de censura que el Gobierno de Bayrou ha podido sobrevivir: esta vez la oposición no está fraccionada en sus apoyos, sino unida en el rechazo al plan económico del Ejectuivo.
"No hay mayoría para él", ha sentenciado el diputado de La Francia Insumisa (LFI) Jean-Luc Mélenchon. El dirigente izquierdista ha celebrado al menos que el primer ministro haya aceptado pedir la confianza de la Asamblea, en contraposición con el "golpe de fuerza" ejercido desde el Elíseo por el presidente Emmanuel Macron, que "se niega a reconocer los resultados de las últimas elecciones".
Por su parte, el líder de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, ha apuntado que lo que ha anunciado Bayrou es "el final de su Gobierno", dejando claro que su bancada no le brindará la confianza pedida. "Nuestros compatriotas esperan una alternancia y una vuelta a las urnas: estamos listos", ha agregado.

