El primer ministro francés, François Bayrou, se ha mostrado tajante y contrariado con el acuerdo arancelario alcanzado entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen.
“Es un día oscuro”, así ha definido Bayrou el acuerdo, para añadir que no es bueno “cuando una alianza de pueblo libres reunidos para afirmar sus valores y defender sus intereses, decide someterse”.
De esta forma el primer ministro francés “declara la guerra” a la comisión por su cesión a los aranceles de Trump.
En general, el acuerdo ha sentado como un jarro de agua fría en Francia, el ministro delegado francés del Comercio Exterior, Laurent Saint Martin, ha afirmado que “el acuerdo no es equilibrado, por lo que tendremos que seguir trabajando, sobre todo en el terreno de los servicios”. Asimismo, se ha mostrado más moderado frente al asunto que Bayrou, admitiendo que al menos “ofrece la visibilidad y la estabilidad que las empresas necesitan” y ha instado a Bruselas a trabajar para equilibrar el acuerdo durante las próximas negociaciones.
Además, Saint Martin ha repetido que el reto para la UE es el "reequilibrio" en la negociación con Estados Unidos sobre los servicios porque si las cosas quedaran con este acuerdo de los aranceles del 15 %, eso significaría "asumir que Europa no es una potencia económica".
A parte de esto, su análisis es que "Estados Unidos ha decidido imponer por la fuerza una nueva ley de la selva que no respeta las reglas del comercio internacional" que han estado vigentes durante décadas.
Otras reacciones
Desde Rusia, no han tardado en llegar las reacciones a este acuerdo, y han sido de lo más críticas. El expresidente Medvédev ha calificado de “antirruso y humillante” el acuerdo,
Después de que la UE se haya comprometido a comprar energía estadounidense por valor de 750.000 millones de dólares e invertir otros 600.000 millones adicionales, junto con incrementar sus adquisiciones de material militar, Medvédev cree que el acuerdo solo “beneficia a los Estados Unidos: elimina la protección del mercado europeo retirando los aranceles a los productos estadounidenses”.
De manera airada ha animado a los ciudadanos europeos a “asaltar Bruselas” y “colgar a todos los funcionarios”, incluyendo, por supuesto “a la vieja rabiosa Úrsula” de las astas de las banderas.
Por otro lado, otros países como Japón, han afirmado que vigilarán de cerca las consecuencias sobre la exportación que pueda tener el pacto comercial, aunque admiten que el mismo "reduce la incertidumbre" generada en torno a la política arancelaria estadounidense.
"Valoro positivamente el hecho de que se haya alcanzado un acuerdo, siempre he pensado y sigo pensando que una escalada comercial entre Europa y Estados Unidos habría tenido consecuencias imprevisibles y potencialmente devastadoras", ha afirmado la presidenta de Italia, Georgia Meloni, a los medios desde Adís Abeba, antes de participar en la sesión de la cumbre de la ONU sobre sistemas alimentarios.
Eslovaquia, el principal fabricante de coches per cápita de la Unión Europea (UE), ha celebrado este lunes el acuerdo con EE.UU., ya que deja en el 15 % los aranceles a los automóviles y la mayoría de los productos europeos, la mitad de la tasa con la que amenazaba.
El primer ministro de Eslovaquia, el populista Robert Fico, ha destacado en particular el papel que ha tenido en las negociaciones el comisario europeo de Comercio, el eslovaco Maros Sefcovic.
Mientras, La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) ha recibido con alivio el acuerdo comercial pero han pedido tanto a EEUU como a la UE eliminar trabas al comercio del sector automovilístico.

