Balance vinícola del año, y previsiones y tendencias para el 2026

Balance vinícola del año, y previsiones y tendencias para el 2026

Después de dos años de dura sequía, los 2023 y 2024, el invierno y la primavera del 2025 resultaron sorprendentemente lluviosos. Pantanos creciendo por todos lados, ríos aumentando su caudal, la tierra empapándose de agua como almacén de futuro, los viticultores y bodegueros, siempre predispuestos a la queja y al pesimismo, estaban muy contento. ¡Por fin!

Poco duró la alegría. Empezó el calor a finales de primavera, y la combinación de humedad y calor produjo una plaga de “mildiú”. Este es un hongo procedente de Estados Unidos que apareció por primera vez en España, en los viñedos catalanes, en 1880, un poco después qué en resto de Europa, y donde sigue dando toda la guerra que puede. Calor y humedad es prácticamente igual a “mildiu”. Pegó en casi todas partes de España, exceptuando en Rías Baixas, en las costas de Pontevedra, que están absolutamente acostumbrados, y saben defenderse.

Viñedo ecológico

Se suele combatir con productos fitosanitarios. Y aquí viene otra pega. España por sus condiciones climáticas, normales, es decir de clima mediterráneo, exceptuando la Cornisa cantábrica, costas gallegas y norte de Navarra, tiene agua, pero sin pasarse. Eso quiere decir que el hongo es poco habitual, y en un buen porcentaje de zonas vinícolas españolas elaboran ecológico. Hay denominaciones de origen como Penedés, que toda su producción vinícola es en ecológico. Esto quiere decir que no se utilizan productos químicos de síntesis, como pesticidas y fertilizantes; sólo productos naturales, como sulfato de cobre, para tratar las plantas, además de otras prácticas para la fertilidad del suelo y su protección.

España es el líder mundial en viñedo ecológico. Tenemos 166.286 hectáreas, el 31´5% de total. Nos siguen Francia con 131.790 hectáreas, e Italia con 102.025, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Es una gran ventaja porque cada vez más los mercados mundiales valoran este tipo de cultivo, y los vinos que producen.

Pero volvamos a las condiciones climatológicas del año pasado. En verano es cuando las uvas maduran para estar en condiciones de ser vendimiadas en septiembre, o incluso, lo que antes era habitual y ahora cada vez menos, en octubre. Todo iba estupendo hasta que llegó agosto. No sé si recuerdan, pero en ese mes hubo prácticamente una quincena donde las temperaturas rozaban los 40º. Cuando la viña supera los 33 o 35º, se para. Necesita agua y se defiende. Ya no alimenta el fruto (las uvas), sino qué al revés, se nutre de ellas, que empiezan a perder agua. Las uvas se pasifican. Eso sin contar los incendios que asolaron fundamentalmente las zonas de Valdeorras y Bierzo, en el noroeste español.

Si tienes riego no pasa nada, pero nuestros cultivos de secano sufrieron lo indecible. El resultado es la segunda cosecha más corta del siglo, sólo por detrás de la del 2023, por la sequía. En total unos 34 millones de hectólitros. Eso sí, todos los actores sostienen que la cosecha ha sido corta, pero de mucha calidad.

Tendencias de futuro

En cuanto a las tendencias de futuro, sigue el crecimiento en el consumo de vinos blancos. La denominación de origen Rueda continúa manteniendo el liderazgo en este tipo de vinos, con la variedad verdejo. Pero la segunda, por encima de los albariños de Rías Baixas, está la D.O.Ca. Rioja. La gran zona vinícola del Ebro, con todo su poderío, apuesta por los blancos, desde las variedades tradicionales de viura y malvasía, pasando por la tempranillo y maturana blancas, y por la garnacha blanca. Esta uva prospera ahí, pero sobre todo en la denominación de origen tarraconense de Terra Alta, donde existe la mayor concentración de esta variedad del mundo.

Atentos a ella, porque es un tesoro. Me recuerda mucho a la ya tan de moda godello, con condiciones climáticas muy diferentes, pero ambas son, en general, menos expresivas en nariz, no tan aromáticas como puede ser una albariño; pero en boca son grasas, con volumen y potencia. Bocas soberbias y largas. Igualmente, atentos a otra variedad también procedente de Cataluña, la xarel.lo del Penedés, de la que hablamos aquí hace poco. Quizá hay un ligero retroceso en la internacional chardonnay, aunque sigue dando vinos muy ricos en Navarra y Somontano, fundamentalmente.

Según los datos de la Organización Internacional de la Viñas y el Vino (OIV), el consumo mundial de vino blanco subió en torno al 10% en lo que va de siglo, situándose ya en el 40%. En España las cifras coinciden, y el 60% restante es para tintos y rosados. Por cierto, que el consumo de rosados también está creciendo.

Tintos ligeros

¿Y los tintos? Según la crítica en general se buscan tintos más ligeros, más fáciles de beber. Menos madera, menos estructura, menos color. No lo pongo en duda, pero veo también que los vinos potentes, reforzados por la crianza para ser vinos de guarda, grandes vinos para coleccionar y disfrutar dentro de unos años, tienen también aún más seguidores. También depende de la gastronomía. A una carne roja, un asado, un potente guiso otoñal o invernal, le viene muy bien un vino potente y estructurado. Y a una cocina más moderna, de fusión, de platos más sutiles, le vendrá mejor un tinto más sutil.

Sergio Ávila, enólogo de Cruz de Alba en Ribera del Duero que trabaja en biodinámico

Las modas de vinos en tinaja, que son más ligeros, está dando resultados. Los vinos falsamente llamados “naturales”, prosperan en algunos círculos. Teóricamente son vinos sin sulfitos y de baja intervención, se dice. Me cuesta mucho catar algunos que tengan un mínimo de calidad. Ya veremos como sigue la tendencia y si mejora. Es una filosofía, lo mismo que los vinos “biodinámicos”, que representan una vuelta más de tuerca sobre los vinos ecológicos. Aquí me pasa lo contrario, que me cuesta encontrar alguno de baja calidad. La inmensa mayoría son soberbios.

 Ya iremos viendo lo que nos depara el año que acaba de entrar.  

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