así se contagia la leptospirosis canina

así se contagia la leptospirosis canina

La leptospirosis es una enfermedad poco conocida por muchos tutores, pero con un impacto potencialmente grave tanto en animales como en personas. Se trata de una zoonosis provocada por bacterias del género Leptospira que puede afectar a la mayoría de los mamíferos, incluidos perros, gatos y seres humanos. 

En países de clima templado como España, la enfermedad está presente durante todo el año, aunque determinados factores ambientales pueden favorecer su aparición, como las últimas lluvias del verano, o las primeras del otoño.

Desde el AniCura Santa Marinha Hospital Veterinario advierten de que «la leptospirosis puede causar una enfermedad grave e incluso mortal en perros y personas si no se detecta y trata a tiempo». Aunque en los gatos es poco frecuente, los expertos subrayan que el perro sigue siendo el principal animal de compañía implicado en la transmisión.

La bacteria se propaga principalmente a través de la orina de animales infectados y es capaz de sobrevivir durante un tiempo prolongado en ambientes húmedos y en aguas contaminadas. El contagio puede producirse por contacto directo o indirecto con esa orina, ya sea en el entorno urbano o en espacios naturales. 

«Los pequeños roedores, especialmente las ratas, son el principal reservorio de la leptospirosis, ya que pueden eliminar la bacteria de forma continua o intermitente sin mostrar signos clínicos», explican desde el centro veterinario. Además, la infección también puede producirse cuando la bacteria penetra a través de pequeñas heridas en la piel o por las mucosas.

Uno de los aspectos que más preocupa a los veterinarios es el riesgo para la salud humana. El contagio suele producirse desde perros infectados hacia sus cuidadores, y el peligro aumenta cuando el animal no presenta síntomas evidentes

«Los perros portadores asintomáticos suponen el mayor riesgo, porque pueden transmitir la enfermedad a otros animales y a las personas sin que nadie lo perciba», señalan los especialistas de AniCura Santa Marinha.

Las ratas, son el principal reservorio de la leptospirosis, ya que pueden eliminar la bacteria de forma continua sin mostrar signos clínicos

Los síntomas de la leptospirosis canina son muy variables y, en muchos casos, inespecíficos. Algunos perros pueden no mostrar ningún signo, mientras que otros desarrollan cuadros leves como apatía o pérdida de apetito. 

En los casos más graves aparecen fiebre alta, vómitos, diarrea, debilidad intensa, aumento de la sed y de la producción de orina. La afectación renal es una de las complicaciones más habituales y puede hacer que el animal se convierta en portador crónico, eliminando la bacteria de forma intermitente a través de la orina.

Ante la sospecha de leptospirosis, el tratamiento debe iniciarse lo antes posible. «La leptospirosis canina requiere un abordaje temprano y agresivo, teniendo en cuenta que puede afectar a varios órganos al mismo tiempo», destacan desde el hospital veterinario.

Según los expertos, «la única forma de prevenir la leptospirosis es mediante la vacunación anual del perro». Insisten además en la importancia de utilizar vacunas actualizadas, capaces de proteger frente a los nuevos tipos de Leptospira, para evitar que el animal se convierta en un portador asintomático y en un riesgo para su entorno.

La recomendación final de los veterinarios es clara: mantener al día la vacunación y consultar con el profesional de confianza cómo proteger mejor al perro y a la familia frente a una enfermedad que, aunque silenciosa, sigue estando presente.

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