
El universo del vino suma una nueva referencia de alta gama con el lanzamiento de ‘Palacio de Bornos Gran Vino de Rueda Colección de Familia Sergio Hernández’, una propuesta que combina tradición vitivinícola, innovación y expresión artística. Con una producción limitada de solo 2.574 botellas, este vino se posiciona como la elaboración más exclusiva de la bodega hasta la fecha.
La presentación de este vino no sólo marca un hito para la bodega, sino también para la propia Denominación de Origen Rueda, ya que se trata de su primer “Gran Vino de Rueda”. Esta categoría, de reciente creación, busca poner en valor elaboraciones excepcionales procedentes de viñedos antiguos y con estrictos controles de calidad.
Además, el reconocimiento internacional avala su proyección: en su anterior edición, este vino obtuvo 94 puntos y fue incluido en el TOP 100 de la D.O. Rueda elaborado por el crítico Tim Atkin, consolidándose como una de las referencias más destacadas de la zona.
El nacimiento de un Gran Vino de Rueda
La categoría “Gran Vino de Rueda” supone un punto de inflexión dentro de la denominación. Solo pueden acogerse a ella vinos procedentes de viñedos con más de 30 años de antigüedad, con rendimientos inferiores a 6.500 kilos por hectárea y una ratio de transformación que no supere el 65%. En este contexto, Palacio de Bornos ha dado un paso adelante apostando por un Verdejo de viñas viejas, en concreto de más de 50 años, cultivadas en vaso y con producciones muy limitadas. Este enfoque permite obtener uvas de gran concentración y calidad, base esencial para vinos de guarda
El proceso de elaboración refuerza esta apuesta por la excelencia. La vendimia incluye una doble selección de la uva, primero en el viñedo y después en bodega, asegurando que solo los mejores racimos formen parte del vino final. Un trabajo minucioso que se traduce en precisión y carácter en cada botella.
Una elaboración que apuesta por la tradición y la innovación
Uno de los aspectos más diferenciales de este Gran Vino de Rueda es su proceso de vinificación. La fermentación alcohólica se realiza de manera espontánea en ánforas cerámicas con levaduras autóctonas, una técnica que recupera métodos ancestrales y aporta una personalidad única al vino. A este proceso le sigue una fermentación maloláctica también natural, y una crianza sobre lías de al menos nueve meses, con batonage controlado. Este trabajo sobre las lías aporta volumen, complejidad y textura en boca.
Tras el embotellado, el vino continúa evolucionando durante un mínimo de nueve meses más antes de salir al mercado. Este doble periodo de crianza, en ánfora y en botella, refuerza su capacidad de guarda y su evolución aromática, posicionándolo como un Verdejo alejado del perfil joven habitual.
Colección de Familia: cuando el vino se convierte en arte
Este lanzamiento se integra dentro de la gama “Colección de Familia” del grupo BORNOS Vinos & Licores, una serie de ediciones limitadas donde el vino dialoga con el arte contemporáneo. Cada edición reúne tres elementos: una bodega, un origen y un artista de prestigio internacional. En esta ocasión, el protagonista es el artista mexicano Sergio Hernández, cuya obra, reproducida en la etiqueta, aporta una dimensión visual a la experiencia del vino.
La pintura elegida, una obra sin título de 2016, destaca por su trazo luminoso y su viveza cromática. Su composición evoca el origen del vino: el racimo y el grano de uva, conectando de forma simbólica con la esencia del producto.
Un Verdejo complejo, elegante y con vocación de guarda
En copa, este Gran Vino de Rueda presenta un color amarillo pajizo con tonos acerados y ribetes verdosos, limpio y brillante. En nariz, despliega una alta intensidad aromática donde se combinan notas de fruta blanca y matices herbáceos característicos del Verdejo. A estos aromas se suman matices más complejos como mantequilla, brioche y un fondo mineral sutil, resultado del uso de ánforas cerámicas y del trabajo sobre lías. Un perfil aromático que aporta profundidad y sofisticación.
En boca, el vino es estructurado, untuoso y sedoso, con un paso amplio y equilibrado. Su largo retrogusto y su notable persistencia lo convierten en un vino pensado tanto para el disfrute inmediato como para la guarda, capaz de evolucionar favorablemente con el tiempo.

