Diecisiete kilómetros cuadrados de superficie y a más de 670 kilómetros de distancia de la capital, la isla de Annobón, perteneciente a Guinea Ecuatorial, se encuentra en pleno océano Atlántico, siendo su vecino más cercano, es Santo Tomé y Príncipe, otra isla también muy alejada del continente. Apenas 5.000 personas habitan la isla de Annabón, todas ellas pertenecientes a la etnia Âmbo, la más minoritaria dentro de Guinea.
Su objetivo: la independencia. Es más, ante el continuo abandono por parte del gobierno, el deterior de la infraestructura y el empeoramiento en las condiciones de vida, el 8 de julio de 2022, los habitantes de la isla declararon unilateralmente su independencia de Guinea Ecuatorial, pero no han conseguido reconocimiento internacional alguno.
Su principal activista es Orlando Cartagena, quien además es el primer ministro y Jefe de Gobierno, se mantiene incansable en la lucha por la independencia, haciendo al mismo tiempo de diplomático en sus viajes en busca de apoyo internacional, aunque hay un país con el que parece tener más sintonía en esta materia: Argentina. Sin embargo, el cargo que ostenta Cartagena, junto a los demás miembros del Gobierno de Annobón, es simbólico. A pesar de que el 8 de julio de 2022, la isla declaró unilatermente su independencia, la secesión de Malabo no fue reconocida por ningún Estado soberano.
La represión de Malabo
Las condiciones de vida en la isla siempre han sido duras, pero la llegada de Teodoro Obiang en el 79, sucedicendo al dictador Macías Nguema, supuso un duro golpe para la isla. El régimen autoritario de Malabo convirtió en un infierno la vida de los pocos habitantes en la isla, según denunció la Organización de Naciones y Pueblo No Representados (UNPO), miembro activo, de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
Esta organización denuncia que se han cometido abusos contra población Âmbo de la isla: "homicidios ilegítimos, tortura, desplazamiento forzado, falta de infraestructura esencial, vertido de deshechos tóxicos, detenciones arbitrarias y represión política".
La isla no tiene agua, tampoco acceso a un suministro eléctrico estable o a las medicinas. Todo lo que es indispensable escasea en Annobón. Durante los años en los que la isla estuvo bajo la directiva de Madrid se construyeron tuberías y un sistema precario que traía agua desde el río Abubu, un cauce estacional; pero Obiang, tras su llegada al poder, lo demolió y en su lugar mandó eregir una presa en la desembocadura del Abubu, que se ha convertido en un nido de contaminación, con deshechos y bichos que después llegan a las casas de los habitantes.
La represión por parte del régimen de malabo es tal que existe un gran número de militares y policías enviados por Teodoro Obiang. Según los propios annoboneses existe un militar de origen fang (etnia mayoritaria en Guinea) por cada cuatro habitantes Âmbo. Tal es el desprecio del dictador ecuatoguineano que utiliza la isla como destino para militares indisciplinados, haciendo que las fuerzas de Malabo desplegadas en la isla sean de lo peor que sirve en las fuerzas armadas de Guiena Ecuatorial.
La curiosa conexión entre Annobón y Argentina
Orlando Cartagena, sigue luchando porque Annobón sea reconocido como un Estado más, por eso mantiene una continua gira por todo el mundo presentándose y exponiendo su caso ante el mundo. En abril de este mismo año, una delegación annobonesa encabezada por Cartagena realizó una visita a Argentina con el objetivo de recabar apoyo político y visibilidad para su causa. En el país andino fueron por políticos, mandatarios y autoridades universitarias, a diferencia de España que sólo Podemos llegó a mostrar algo de interés en el asunto.
La elección de Argentina no es baladí, durante la era colonial, cuando el territorio que más adelante se convertiría en Guinea Ecuatorial, Annobón y la isla de Fernando Poo (ahora Bioko) dependían del Virreinato del Río de la Plata. Esto fue resultado de un acuerdo de una cesión acordada entre España y Portugal a través del Tratado de El Pardo de 1778.
Este acuerdo entre ambas naciones peninsulares tenía como objetivo resolver los conflictos derivados del Tratado de Tordesillas (1494). Durante la negociación, la reina María I de Portugal y el rey Carlos III de España acordaron el traspaso de Annobón y Fernando Poo a la corona española, a cambio, Madrid cedía de la Colonia del Sacramento, en la actual Uruguay.
Antes de pasar a servidumbre española, Annobón funcionaba como punto estratégico para las rutas esclavistas portuguesas. Posteriormente, tras ser incorporada al Virreinato del Río de la Plata, la isla fue prácticamente abandonada, sobre todo después de que las naciones que componían el Virreinato obtuvieron la independencia: Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia.

