
La Unión Europea ha activado una alerta alimentaria grave por la detección de niveles elevados de insecticida en una partida de nectarinas de origen español, según ha informado el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF), el mecanismo comunitario que coordina la seguridad alimentaria entre los Estados miembros.
La notificación hace referencia a la presencia de acetamiprid, un insecticida perteneciente al grupo de los neonicotinoides, detectado en concentraciones superiores a las permitidas por la legislación europea. En concreto, el análisis realizado sobre la muestra afectada arrojó un resultado de 0,27 miligramos por kilo, cuando el límite máximo legal establecido es de 0,08 mg/kg, más de tres veces inferior al valor encontrado.
Los lotes afectados tenían su origen en España y estaban destinados al mercado italiano. Fue precisamente Italia el país que dio la voz de alarma tras llevar a cabo los controles oficiales de seguridad alimentaria una vez recibida la mercancía. La detección se produjo antes de que el producto llegara al consumidor final, lo que permitió una actuación rápida para evitar su comercialización en supermercados y fruterías.
Ante estos resultados, las autoridades competentes ordenaron la retirada inmediata de las partidas afectadas tanto de la distribución como de la venta, una medida habitual en este tipo de situaciones para minimizar cualquier posible riesgo para la salud pública. El informe del RASFF confirma que el producto ya ha sido retirado del mercado y que no llegó a ponerse a disposición de los consumidores.
Aunque el acetamiprid está autorizado en la Unión Europea para su uso agrícola bajo condiciones estrictas, su presencia por encima de los niveles máximos de residuos establecidos supone un riesgo químico, especialmente si se produce un consumo continuado. Por este motivo, la alerta ha sido clasificada como «grave», una categoría que se reserva para aquellos casos en los que existe un posible impacto significativo sobre la salud.
Como es habitual en este tipo de notificaciones, el sistema europeo no facilita detalles concretos sobre la identificación del lote, como marcas comerciales o fechas exactas de producción, aunque sí garantiza que las autoridades de los distintos países han sido informadas para reforzar la vigilancia sobre productos similares.

