Desde que en 2021 los talibanes recuperaran el control de Afganistán, el país ha vuelto a la edad media. El control de los talibanes sobre la población es total, las mujeres han perdido los derechos que ganaron en los últimos años y ya es un país abandonado por la comunidad internacional.
Fue un 15 de agosto cuando, tras la salida de las tropas de EEUU y de las fuerzas occidentales los talibanes recuperaron el control de Kabul. Solo tardaron 10 días en desmontar el país. Antonio Pampliega, reportero de guerra, relata a Vozpópuli cómo era el Afganistán de antes del retorno talibán y cómo es ahora.
Pampliega estuvo en el país en ocho ocasiones, la primera en 2010, y retrata el Kabul de esa época como "peligroso" porque "había atentados suicidas por parte de los talibanes"; sin embargo, asegura que "había lo que se conoce como vida, más allá de lo que es una guerra".
Tres jóvenes afganos, heridos en un coche. ANTONIO PAMPLIEGA
"Había restaurantes para extranjeros, había bares, incluso un cine en el que todos los jueves el Liceo Francés (Lycée Esteqlal) ponía películas". Pero todo fue cambiando poco a poco. El periodista notó que en sus posteriores visitas, especialmente entre 2017 y 2018, todo se fue oscureciendo. "Ese primer Kabul que yo conozco poco a poco se va deteriorando según van saliendo las tropas norteamericanas, sobre todo las tropas de combate, y la posterior también retirada de muchas ONG".
"Ese Kabul no tiene nada que ver al de 2017-2018, que son mis dos últimas visitas, y donde tenía que llevar a escoltas armadas por la calle porque había muchos secuestros". En las fechas en las que Pampliega vivió ese Kabul ya había sufrido un secuestro que duró casi un año por Al Qaeda en Siria en 2015.
Este primer declive de la capital se debe a la salida de las fuerzas estadounidenses, que junto con los países europeos que allí se encontraban, estaban "buscando una excusa para salir corriendo de Afganistán" tras el asesinato de Osama Bin Laden en 2011, razón por la que llegaron al paísa raíz del 11-S de 2001.
"Había restaurantes para extranjeros, había bares e incluso un cine"
Tras el asesinato de Bin Laden, relata Pampliega, "se llegó a un acuerdo y progresivamente les iban a ir transfiriendo el poder, o la seguridad, a las tropas afganas. Y efectivamente así empezó en 2011 hasta 2021 cuando los talibanes se hicieron con el poder".
Dos países: las capitales y las provincias
Pampliega habla a Vozpópuli de los "dos Afganistanes" que existen: el de las capitales, las grandes ciudades, y el de las provincias. En cualquier país la diferencia entre las grandes urbes y las zonas rurales son notables. En Afganistán, la principal diferencia es la libertad de las mujeres y niñas.
Antes de 2021, el periodista retrata que en "las grandes ciudades como Herāt, Mazari Sharif o Kabul, las mujeres, incluso las niñas, pueden ir a estudiar", y que allí estaban "dentro de la sociedad civil como enfermeras, policías, soldados, presentadoras de televisión o senadoras".
Sin embargo, en el resto de las provincias, "las mujeres seguían teniendo un papel mínimo. Seguían yendo con burka, en algunos sitios ni siquiera tenían la opción de ir al colegio, y obviamente no vamos a hablar de las mujeres trabajando".
En tan solo 10 días, todo cambió: las niñas ya no podían ir al colegio y las mujeres no podían hacer deporte
Pampliega explica que las mujeres tenían más derechos "en aquellos lugares donde había presencia de las tropas de la coalición internacional. El resto de las mujeres no existían". "De hecho, yo estuve con los marines norteamericanos en una zona que se llama Marja, y yo no vi mujeres en la calle, ninguna. Alguna niña sí, pero no estaban en el colegio, estaban con sus padres en los puestos de venta ambulantes".
Tras la salida de las tropas internacionales, las posibilidades de las mujeres en Afganistán, desaparecieron.
"Los talibanes somos talibanes, no hay moderados"
En tan solo 10 días, todo cambió: las niñas ya no podían ir al colegio, las mujeres no podían hacer deporte y sus imágenes se borraron de los escaparates y vallas publicitarias. "Ocurrió el mismo día que estaban entrando en Kabul, todavía no se habían hecho ni con el poder ya estaba claro lo que iba a pasar con las mujeres", reflexiona Pampliega.
Dos hombres miran un cadáver. ANTONIO PAMPLIEGA
"En 2011 entrevisté al representante de los talibanes ante Naciones Unidas, de 1996 al 2001, y una de las preguntas que le hice era si había talibanes moderados que querían meter dentro de la sociedad a las mujeres. Y la respuesta fue bastante sincera: la palabra moderados la habéis inventado vosotros, los occidentales, los talibanes somos talibanes. Aquí no hay moderados".
"Una de las cosas últimas que han hecho ha sido prohibir el ajedrez"
"Diez años después, obviamente, han cumplido lo que este señor me dijo y lo que todo el mundo sabía o intuía, que en el momento que llegasen los talibanes al poder, la mujer obviamente volvería a desaparecer de la escena pública", reflexiona Pampliega.
Ventanas pintadas de negro
Inmediatamente después del retorno de los talibanes, Afganistán se tiñó de negro. "Ahora es con la niña en casa, sobre todo a partir de secundaria, obviamente no hay mujeres universitarias y las que trabajaban los han dejado", explica.
"Ya no hay presentadoras en la televisión pública y obviamente tampoco en la televisión privada. Ya no están en las fuerzas de seguridad, ni en el ejército, ni en la policía. No hay senadoras. Bueno, el hecho es que no hay democracia, entonces no hay senado".
Pampliega explica la situación actual de estas mujeres: "Lo que hay son mujeres que están escondidas en su casa, que intentan huir del país hacia occidente saliendo por alguna de las dos fronteras y mientras tanto, las que se quedan tienen que sufrir la violencia por parte de los talibanes".
"Lo último a lo que les han obligado", relata, "es a que todas las ventanas de las casas que dan a la calle sean pintadas de negro para que nadie pueda ver el interior y pueda ver a una mujer".
"Además, una de las cosas últimas que han hecho ha sido prohibir el ajedrez".
La comunidad internacional da Afganistán por perdida
Tras la salida de los aliados internacionales del país, en cuestión de días todo volvió a ser como antes. Sin embargo, ni EEUU ni el resto de países parecen muy interesados en luchar porque esta situación se revierta.
"El papel de la comunidad internacional ha estado bastante claro durante 20 años", asevera Pampliega. "Nadie quería apostar por Afganistán. Digamos que fue una respuesta a la caída de las Torres Gemelas, entonces como atacó Estados Unidos, todos querían ir en piña y se dieron cuenta de que aquel país no lo iban a levantar, ni lo iban a pacificar". "Entonces, la respuesta es: cuanto antes nos vayamos de aquí, mucho mejor", añade.
"A día de hoy ningún país occidental tiene su embajada abierta en Kabul", aunque concreta que "la embajada española en Catar sí que tiene algún tipo de vínculo con los talibanes, pero las han abandonado". "Han abandonado a los afganos y obviamente han abandonado a las afganas".
El único resquicio de cambio que el periodista ve es "si los talibanes encuentran petróleo, gas, tierras raras o litio". "En el momento en que haya algo que reporte algo económico a los países occidentales volverá a haber un tipo de relación con los talibanes", asegura. "Hasta ese momento les da igual lo que les pase tanto a ellos como a ellas".

