En un mundo en el que casi todos los dispositivos tienen pantallas y cada vez más grandes, el anuncio reciente de la Fitbit Air, la primera pulsera de actividad sin pantalla de la marca, puede parecer casi un anacronismo, pero después de probarla he descubierto que tiene todo el sentido del mundo.
Este dispositivo tan minimalista lleva dando mucho que hablar desde su presentación durante el pasado 7 de mayo, con una propuesta pensada para maximizar la comodidad y que piensa en seguir midiendo la salud y el deporte de las personas a las que les molestan los smartwatches actuales.
Por un precio de 99,99 euros, la Fitbit Air se ha puesto a la venta este 26 de mayo, y he tenido la oportunidad de probar durante 2 semanas la nueva pulsera inteligente de la marca deportiva de Google.
Características del Fitbit Air
Diseño y correa: es como si no llevara nada
La gran promesa de Google es que la Fitbit Air es más cómoda que cualquier pulsera o reloj con pantalla para que no tengas que quitártela nunca. ¿Es esto verdad?
He analizado el dispositivo junto con la correa Loop Performace en su versión azul lavanda, que es de un material textil con hebilla de metal, y sí, te puedo confirmar que es el wearable de muñeca más cómodo que he usado nunca, tanto entrenando como en el día a día.
Se pueden elegir también otras pulseras: una deportiva de silicona y otra moderna más elegante, todas ellas con varios colores, para una mayor personalización.
Lo he usado todo el día, para hacer deporte, para dormir, y solo me lo he quitado para ducharme y nunca me ha molestado lo más mínimo, ni me ha dado calor ni sudado la piel, hasta el punto de olvidarme casi siempre de que la llevo puesta, gracias a su comodidad y a que solo pesa 12 gramos, correa incluida.
Se ajusta a través de un sistema adhesivo que a mí se me ha movido muy poco y parecido estable, aunque el problema que le encuentro es que su cierre a veces se atasca con cosas en el día a día (sin llegar a abrirse por completo, pero molesta) y el sistema no me ha parecido fácil de ajustar al principio.
En realidad la pulsera está compuesta por un pequeño dispositivo alargado, donde se encuentran los sensores y por donde se carga, que se encaja en las correas a través de un mecanismo sencillo solo con apretarla un poco. Es tan diminuto (34,9 x 17 x 8,3 mm) que cuesta creer que tenga tanta tecnología dentro.
Su diseño sin pantalla me ha parecido un sorprendente soplo de aire fresco en pleno 2026, ya que fuera de la Whoop es prácticamente inédito. La he usado sin reloj todo este tiempo y ha conseguido que no lo eche de menos y que, sobre todo, que evita distracciones. Suena incoherente, pero esta tecnología ayuda a desconectar de la sobredosis actual de tecnología.
En cuanto a la batería, también es un producto del que te puedes olvidar, porque su autonomía dura 7 días, lo que encaja con mi experiencia. Según mis pruebas, de miércoles a miércoles he llegado al final del día con un 15% tras registrar 3 sesiones de entrenamiento y muchos paseos.
La carga rápida de 0 a 100% en 90 minutos no me parece demasiado rápida, aunque se le perdona al tener que cargarlo solo una vez por semana.
Google Health y su entrenador de IA son los compañeros perfectos
Más allá de su diseño sin pantalla, si hay algo en lo que destaca la Fitbit Air es que es el primer dispositivo que no se controla con la aplicación de Fitbit, sino con su sucesora, la nueva Google Health.
No me gusta el nombre complicado para el público español que han elegido, pero en el resto la nueva aplicación debo reconocer que me gusta mucho más que Fitbit y me parece bastante más visual y más sencilla, y por supuesto compatible con Android e iOS sin problema ninguno.
Se divide en 4 pestañas (inicio, fitness, sueño y salud) y me parece que está muy bien organizada, llena de gráficos que son muy útiles y sencillos de entender y con métricas como la carga de cardio semanal o la recuperación que te ayudan a entender muy bien si estás cumpliendo tus objetivos de estilo de vida y deporte.
Su función más llamativa es el coach de IA, que utiliza Gemini y su inteligencia artificial para planificarte entrenamientos planificados para tus necesidades. Yo, por ejemplo, le he pedido una rutina de gimnasio para complementar mis clases de pilates adaptada a mis problemas de espalda.
Es curioso que este entrenador se convierte en una especie de compañero que se asegura de que cumples un buen estilo de vida, y de recomienda qué días son los mejores para entrenar según hayas dormido o te hayas recuperado. Sus 2 o 3 notificaciones diarias me parecen extremadamente útiles.
Su estilo conversacional muy similar al de un chatbot normal me parece útil en las primeras fases de entrenamiento, aunque tendría que ver si en el largo plazo sigue mereciendo la pena. Además, a veces hace demasiadas preguntas para mi gusto.
Solo tengo un pero con Google Health: muchas de las funciones que te he contado, incluido el coach de IA, están presentes solo para suscriptores de pago, y la suscripción Premium cuesta 79,99 euros al año. Más barato que un entrenador personal, sí, pero hace que la buena calidad-precio de esta pulsera de menos de 100 euros empeore drásticamente.
Salud y deporte: una pulsera completa que brilla en el sueño, pero a la que le falta el GPS
Pese a no tener pantalla, la Fitbit Air es una pulsera completa en términos de métricas de salud y cantidad de datos biométricos que puede llegar a recoger: frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno (SpO2) y temperatura cutánea.
Puedes registrar a través de Google Health las sesiones de entrenamiento, y concretamente para mis sesiones de gimnasio y pilates me ha parecido suficiente. Para otros deportes como tenis, las mediciones de Fitbit no son las más completas ya que no incluye número de golpes o tipo, como en otros relojes.
También he echado en falta una cosa muy importante para los deportistas de exteriores como los runners: la localización por GPS del entrenamiento, de forma que puedas saber de una forma precisa el espacio recorrido. Este solo tiene los pasos y, aunque es preciso, creo que para muchos deportes se queda corto y no suprime al reloj.
Para acompañarme en un estilo de vida saludable sí que me parece que el Fitbit Air ha sido una pulsera perfecta, gracias a las completas funciones de salud de Google Health y, sobre todo, a la medición del sueño.
No tendrá ECG como otros relojes, pero esto lo compensa con el seguimiento del sueño más preciso que he visto hasta ahora, tanto en tiempo como en las fases del descanso. Los resultados son también más completos gracias al registro de los momentos de inquietud cuando te mueves al dormir.
Aunque no reproduce sonido, la Fitbit Air tiene unas muy útiles alarmas inteligentes que te despiertan en el momento más idóneo de la fase de sueño en un intervalo de 30 minutos. Funciona por vibraciones en la muñeca y se apaga con un doble clic en la correa.
¿Merece la pena comprar la Fitbit Air?
Por todo lo anterior, creo que la Fitbit Air se convierte en un producto especialmente interesante para quienes quieran un reloj o pulsera pero los modelos con pantalla les resulten grandes o incómodos. Con este diseño olvídate de tener que quitártelo para dormir, y además te ayudará a desconectar.
A pesar de que la app de Fitbit deja paso a Google Health, me parece precisamente uno de los mayores fuertes de este dispositivo en el día a día y para deportistas, gracias a su coach de IA y a su seguimiento del sueño muy avanzado y que te ayuda en el día a día de verdad.
Su relación calidad-precio es muy buena, ya que con 99,99 euros pasa a ser uno de los productos más económicos de Fitbit. Pero ojo, porque algunas de las funciones más avanzadas de Google Health requieren una suscripción que no es barata.

