del clítoris a los sexocontratos

del clítoris a los sexocontratos

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Siento compasión por las innumerables víctimas de la depredación sexual en  el mandato petrista y asco por diferentes actores y actrices del Pacto Histórico, en especial por lo que hizo Gustavo Petro.

¿Con qué cara Gustavo Petro reclama respeto por su intimidad después de haberla expuesto reiteradamente en discursos, consejos de ministros y actos oficiales? La vida privada es un derecho que merece protección, también para quien ocupa la Presidencia. Pero ese derecho no puede convertirse en un escudo frente a las consecuencias de las propias actuaciones públicas ni frente a las preguntas sobre los abusos de poder.

Petro ha llevado sus referencias al clítoris, al pene y a las relaciones sexuales hasta los escenarios institucionales que deberían estar dedicados a gobernar. No fueron los periodistas quienes convirtieron esos asuntos en temas de conversación presidencial. Fue él mismo. Ahora, cuando las denuncias relacionan su entorno personal con mujeres, contratos estatales y posibles favorecimientos, reclama que respeten su intimidad.

La sexualidad en la Presidencia

No fueron los periodistas. Fue el propio Petro, quien durante su gobierno introdujo referencias al clítoris, el pene, las relaciones sexuales y su propia intimidad en consejos de ministros, actos oficiales y discursos públicos. Ahora, cuando aparecen denuncias relacionadas con mujeres, contratos y recursos estatales, reclama privacidad.

La contradicción es evidente: una cosa es proteger la intimidad y otra utilizarla como escudo frente a preguntas sobre el ejercicio del poder. 

Del amor al clítoris

El 3 de julio de 2024, en medio de una controversia por un video grabado en Panamá, escribió en X:

«Yo soy heterosexual, pero jamás escucharán o leerán de mí una palabra transfóbica».

El 12 de diciembre de 2024, en Barranquilla, defendió la posibilidad de nombrar como embajador en Tailandia a Daniel Mendoza, cuestionado por sus publicaciones de contenido sexual. Preguntó:

«¿Cómo esperan que un gobierno libertario y progresista prohíba el amor y hacer el amor?».

El 15 de septiembre de 2025, durante un consejo de ministros, pronunció:

«Una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clítoris y con su cerebro».

Y agregó:

«Si sabe acompasarlo será una gran mujer».

El 13 de abril de 2026, en Ipiales, volvió sobre el asunto:

«Clítoris amarrado al cerebro y pene amarrado al cerebro».

El 27 de enero de 2026, durante un acto relacionado con la reactivación del Hospital San Juan de Dios, en Bogotá, también hizo referencias a su intimidad:

«Hago cosas muy buenas y pienso… y pienso… y nadie se olvidará de mí porque seré inolvidable ahí».

Incluso especuló sobre si Jesús y María Magdalena habían hecho el amor.

La primera prueba reina, además de los testimonios contra Petro: el chat presidencial

El 5 de noviembre de 2026, Noticias Caracol reveló una conversación de diciembre de 2025 entre Gustavo Petro y Angie Rodríguez, entonces directora del DAPRE. El presidente habría enviado un archivo PDF con el nombre de Deicy Jiménez y escribió:

«Esta persona necesita que la mantengan allí en el contrato de MinInterior».

Rodríguez respondió:

«Perfecto, señor presidente».

Al día siguiente, Rodríguez confirmó públicamente la autenticidad de la conversación y manifestó su disposición a entregar otros mensajes a la justicia.

Su objeto estaba relacionado con labores de apoyo a la gestión en la Subdirección de Proyectos para la Seguridad y Convivencia Ciudadana, con actividades vinculadas a proyectos financiados o cofinanciados. Además, con labores de administración auxiliar 

La pregunta es inevitable: ¿por qué el presidente intervenía directamente ante la directora del Dapre para solicitar que una persona determinada fuera mantenida en un contrato de otro ministerio?

¿Existía una necesidad administrativa? ¿Quién tomó la decisión? ¿Se respetaron los procedimientos y los criterios de selección?

El caso adquirió otra dimensión cuando Angie Rodríguez y Deicy Jiménez anunciaron que trabajarían conjuntamente para buscar la verdad y la justicia. Ya el DAPRE contactó 48 mujeres que hacían parte del modus operandi de la depredación. Deicy Jiménez ya se reunió con agencias americanas en Bogotá. A eso súmele para Petro la OFAC y los testigos en las Cortes Federales de Miami; New York y otros Estados Federales.

Antecedentes macabros y de miedo, ayudan a entender esta historia

Angie Rodríguez llegó a la dirección del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) el 5 de febrero de 2025. Meses después comenzó a denunciar presuntas amenazas, intimidaciones, maltratos y actuaciones irregulares dentro del entorno presidencial, que también puso en conocimiento de la Fiscalía.

En sus declaraciones recordó que, al llegar al Dapre, varios policías le hablaron de la muerte del coronel Óscar Dávila, relacionada con el caso de las interceptaciones a Marelbys Meza, exniñera del hijo de Laura Sarabia. Según contó, le advirtió un compañero del excoronel que se sintió con lo ocurrido: “Lo del coronel no fue un suicidio» y «No sea confiada, porque acá pasan cosas feas». 

Dijo que sintió miedo y prefirió no indagar. En noviembre de 2025 denunció, además, que cinco hombres habían irrumpido de madrugada en la casa de sus padres, destruyendo muebles y revisando documentos.

Angie Rodríguez también afirmó que Petro la habría insultado durante una hora en su despacho y la acusó de ser «amante de un hijo de un paramilitar» y de manejar con él «una red de contrabando y de fentanilo». En otro episodio, relató que un hombre al que identificó como agente de inteligencia le preguntó: «¿Usted sabe por qué Olmedo López no habla? ¿Usted sabe por qué Papá Pitufo no habla?». Después hizo un gesto que ella interpretó como el de alguien que llevaba un arma. Rodríguez entendió aquello como una advertencia para que guardara silencio.

A estos episodios se sumó una denuncia de envenenamiento. El 5 de noviembre, su abogado, Manuel Villanueva, aseguró que una prueba de cabello practicada en Europa había arrojado resultados positivos para varias sustancias.

¿Trabajó más en sus sexocontratos, que también disfrutaba con perversidad en el exterior, mediante visitas de Estado, programadas para esos encuentros y pagadas con la plata de los colombianos, que en los asuntos para los cuales fue elegido presidente?  Apreciados lectores y lectoras: concluyan.

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