NQS-Calle 38A Sur-Centro Mayor registró 135 ingresos sin pagar, seguida de Transversal 86 y Quiroga. Las pérdidas del sistema superaron los $265.000 millones.
En algunas estaciones de TransMilenio, entrar sin pagar el pasaje se ha convertido en una práctica que ocurre a plena vista y sin pena de nadie. Decenas de personas aprovechan los espacios que quedan entre las puertas, buscan los costados de las estructuras o atraviesan los accesos sin validar la tarjeta. Los vigilantes que permanecen en las estaciones no siempre intervienen y, en varios puntos, la infraestructura tampoco ofrece barreras suficientes para impedirlo. La escena se repite en distintos lugares de Bogotá y tiene un costo que termina asumiendo la ciudad.
El problema quedó nuevamente expuesto en una inspección realizada por la Personería de Bogotá a finales de septiembre de 2026. Durante el recorrido, funcionarios del organismo de control visitaron 140 puntos entre estaciones y portales del sistema. En mediciones de apenas cinco minutos lograron contabilizar 1.442 ingresos irregulares. No se trató de un registro de todos los pasajeros que evadieron el pago durante una jornada, sino de una observación puntual que permitió identificar la facilidad con la que se puede entrar sin cancelar el pasaje.
El hallazgo más preocupante fue que en 83 de los 140 puntos revisados se encontró esta conducta. Es decir, en cerca del 60 % de los lugares inspeccionados los funcionarios observaron personas que ingresaban sin pagar. De los 1.442 casos contabilizados, 1.024 ocurrieron por las puertas laterales o los costados de las estaciones, una modalidad que representó el 71 % de las evasiones detectadas. El resto correspondió a otras formas de acceso irregular.
La inspección también permitió establecer cuáles son las estaciones donde se registró el mayor número de personas que entraron sin validar el pasaje. La primera del listado fue NQS-Calle 38A Sur, que desde septiembre lleva el nombre de NQS-Calle 38A Sur-Centro Mayor, con 135 casos. Muy cerca apareció Transversal 86, en la troncal de las Américas, con 134 ingresos irregulares. En tercer lugar quedó Quiroga, sobre la avenida Caracas, con 110 personas que evitaron el pago.
El listado continúa con Fucha, también en la troncal Caracas, donde se contabilizaron 75 casos, y Carrera 90, en la troncal de la calle 80, con 66. En conjunto, estas cinco estaciones concentraron 520 de los 1.442 ingresos irregulares observados durante el ejercicio de la Personería. Son puntos de alta circulación en los que las deficiencias de los accesos y la falta de controles efectivos facilitan una práctica que afecta tanto el recaudo como la operación del sistema.
La dimensión económica del fenómeno es todavía mayor. Según las cifras conocidas por el Concejo de Bogotá a partir de información de TransMilenio, la evasión en el componente troncal representó una afectación de $265.048 millones durante 2025. La cifra equivale a un promedio de más de $726 millones que dejaron de ingresar cada día. Es dinero que no llega al recaudo y que hace parte de los recursos con los que se financia el funcionamiento del transporte público de la capital.
El impacto no se limita a lo que deja de recibir la empresa. TransMilenio opera con una tarifa que no cubre la totalidad del costo de movilizar a cada pasajero. La diferencia debe ser asumida con recursos públicos a través de los mecanismos de financiación del sistema, entre ellos el Fondo de Estabilización Tarifaria. Por eso, cada pasaje que no se paga aumenta la presión sobre unas finanzas que ya necesitan aportes del Distrito para sostener la operación.
Las cifras de evasión muestran, además, un deterioro reciente. Durante el primer semestre de 2026, el índice de ingresos sin validación en el componente troncal llegó al 17,97 %, de acuerdo con datos de TransMilenio citados en el Concejo. El indicador había cerrado en 15,19 % durante el segundo semestre de 2025 y se había ubicado en 13,90 % en el primero de ese mismo año. La tendencia significa que casi 18 de cada 100 ingresos estimados al componente troncal se hicieron sin el pago correspondiente durante el periodo más reciente medido.
¿Cuántas personas se cuelan diariamente? La respuesta depende del periodo y de la metodología utilizada. En debates del Concejo se ha citado una estimación de aproximadamente 262.000 ingresos diarios sin pago, equivalente al 13,1 % de los usuarios del sistema, con base en cifras de 2024. Por su parte, TransMilenio ha divulgado estimaciones cercanas a los 200.000 viajes diarios sin validación. Estas cantidades no deben confundirse con el conteo de la Personería: los 1.442 casos corresponden exclusivamente a lo observado en cinco minutos en 140 puntos, mientras que los registros diarios son estimaciones construidas a partir de mediciones del comportamiento de los pasajeros.
La diferencia entre las cifras no cambia el tamaño del problema. La evasión se mantiene en niveles que afectan el recaudo y, además, revela dificultades para hacer cumplir las reglas de ingreso. Un informe presentado ante el Concejo en junio de 2026 señaló que las pérdidas anuales asociadas a los colados podían acercarse a los $295.000 millones, una estimación que utiliza una metodología y un periodo de referencia diferentes a la afectación de $265.048 millones reportada para 2025. En cualquiera de los dos cálculos, se trata de cientos de miles de millones de pesos.
La Personería encontró que la presencia de vigilancia privada no garantiza que los usuarios paguen. En 38 estaciones y portales se observaron ingresos irregulares pese a que había guardas de seguridad en el lugar. El organismo de control también identificó problemas en las condiciones de trabajo de ese personal: en 29 puntos visitados ninguno de los vigilantes observados contaba con elementos de protección. El hallazgo llevó a plantear la necesidad de revisar los protocolos de vigilancia y establecer qué responsabilidades tienen los equipos encargados de controlar los accesos.
El problema tampoco se reduce a las puertas por las que ingresan los pasajeros. Durante el mismo recorrido, los funcionarios identificaron 759 ventas informales relacionadas con el espacio público del sistema. De ese total, 148 estaban dentro de 40 estaciones y portales, mientras que más de 600 se encontraban en los alrededores de 91 puntos. La presencia de vendedores en los accesos puede dificultar la circulación, ocupar zonas destinadas al tránsito de pasajeros y complicar las labores de vigilancia.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue la presencia de vendedores con cilindros de gas en 47 estaciones y portales. En la estación El Tiempo-Cámara de Comercio, los funcionarios encontraron incluso uno de estos elementos dentro de la infraestructura. La utilización de cilindros en espacios cerrados o de circulación masiva representa un riesgo adicional para los pasajeros y para quienes trabajan en el sistema, debido a las posibles emergencias que puede ocasionar una fuga o una manipulación inadecuada.
A estos problemas se suma la presencia de habitantes de calle. La Personería identificó esta situación en 59 estaciones y portales, sin que durante los recorridos se observaran equipos de las entidades distritales que estuvieran prestando atención a esa población. El hallazgo puso sobre la mesa otra dificultad para la administración del sistema: la necesidad de coordinar las acciones de seguridad y control con programas sociales que permitan atender a quienes permanecen en las estaciones o las utilizan como lugar de refugio.
La acumulación de estos problemas muestra que la evasión del pasaje no es un asunto aislado de quienes saltan un torniquete o aprovechan una puerta abierta. También está relacionada con la capacidad institucional para controlar los accesos, mantener las estaciones en condiciones adecuadas y garantizar que los equipos de vigilancia puedan cumplir sus funciones. La infraestructura, la seguridad y la atención social terminan cruzándose en los mismos espacios por los que cada día pasan millones de pasajeros.
El personero de Bogotá, Andrés Castro Franco, pidió a la administración del alcalde Carlos Fernando Galán adoptar medidas para reducir los ingresos irregulares, revisar los protocolos de vigilancia y fortalecer la seguridad. La solicitud incluye una mayor articulación entre las entidades distritales para atender los problemas sociales y de ocupación del espacio público identificados durante las inspecciones.
Por ahora, los resultados de la visita dejan una radiografía de los puntos más vulnerables del sistema. NQS-Calle 38A Sur-Centro Mayor, Transversal 86, Quiroga, Fucha y Carrera 90 encabezan el registro de ingresos irregulares levantado por la Personería. Detrás de esos datos está una pérdida económica que supera los $265.000 millones en un año y una dificultad que sigue sin resolverse: conseguir que quienes utilizan TransMilenio ingresen por los accesos autorizados y paguen por el servicio que reciben.
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