La Policía Municipal ha intervenido un total de 70 objetos «potencialmente peligrosos» durante el desalojo de la acampada de la Puerta del Sol, entre ellos ocho rompecabezas artesanales, tres defensas extensibles, cuatro cuchillos, seis martillos y dos escudos fabricados de forma artesanal. El material fue localizado durante el operativo policial desarrollado esta madrugada para desalojar a las 334 personas que permanecían en el asentamiento, una actuación que se ha saldado con dos detenidos por desobediencia y resistencia a la autoridad, según fuentes policiales.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha difundido a través de sus redes sociales el listado del material incautado por la Policía Municipal, al que se ha referido irónicamente como material «pacífico». Además de los objetos mencionados, los agentes han encontrado tres aerosoles de autodefensa, ocho cúteres, 22 objetos contundentes, ocho cascos, dos máscaras antigás y cuatro bolsas con adoquines. En total, 70 elementos que han sido retirados del asentamiento.
La vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, ha confirmado este martes la intervención de estos objetos y ha señalado que se han localizado «sustancias estupefacientes y armas de fabricación casera». Entre ellas, Sanz ha mencionado «palos rematados con pinchos, además de cuchillos, defensas extensibles, aerosoles y bolsas con adoquines». Ahora, todo el material incautado se encuentra a disposición de las distintas policías.
Sanz ha calificado el desalojo como una actuación que se había demorado más de lo que el Ayuntamiento hubiera deseado. «Esa acampada ilegal debía haber estado desmontada desde hace muchísimo tiempo, pero por fin hemos conseguido que esa acampada ilegal se levante», ha manifestado. La primera fase del operativo concluyó en torno a las cuatro de la madrugada, después de que agentes de la Policía Nacional y Municipal intervinieran para retirar a las personas acampadas.
Cuatro intervenciones a personas desalojadas
En cuanto a la atención social, la vicealcaldesa ha informado de que Samur Social ha atendido a cuatro personas desalojadas y les ha ofrecido distintos recursos. Una de ellas permanece hospitalizada «por un problema relacionado con la diabetes», mientras que las otras tres están siendo atendidas por los servicios sociales municipales. Sanz ha precisado que no se solicitaron más intervenciones durante el operativo, aunque el Ayuntamiento mantendrá el seguimiento por si alguna otra persona necesita asistencia posteriormente.
Por otro lado, los trabajos de limpieza han permitido retirar ya 36 toneladas de escombros, tiendas de campaña, lonas y otros materiales acumulados durante las semanas de acampada. Según Sanz, esta cantidad supone un 88% más que la recogida tras la acampada de 2011. La vicealcaldesa ha advertido de que recuperar la plaza en su estado original llevará tiempo y ha anunciado que el Consistorio realizará una valoración de los desperfectos ocasionados. «Este Ayuntamiento va a tratar de recuperar hasta el último euro que tenga que gastar en recuperar esta plaza y que, lógicamente, quien ha provocado esta situación tenga que pagar esos costes que está asumiendo en estos momentos el Ayuntamiento de Madrid», ha advertido Sanz.
Una acampada que «perdió su reivindicación inicial»
El desalojo se ha llevado a cabo en torno a las tres de la madrugada y ha movilizado a 220 agentes de la Policía Nacional y otros 180 de la Municipal, además de efectivos de Bomberos y servicios sociales. La actuación se ha producido después de que la Delegación considerase que la acampada, iniciada el pasado 26 de septiembre, «había perdido su finalidad reivindicativa inicial». La institución sostiene que, tras varias semanas de interlocución, las principales organizaciones participantes habían abandonado el asentamiento y las pernoctaciones correspondían «cada vez más a personas sin hogar y colectivos vulnerables».
Además, había recibido informes policiales sobre presuntos hechos delictivos e incidentes en el interior de la acampada y en sus alrededores. La Delegación defiende que el desalojo fue una medida de «último recurso», especialmente después de que los interlocutores de la protesta comunicasen el pasado 30 de octubre la disolución de las comisiones organizativas y el fin de la reivindicación inicial. Pese a ello, algunas personas continuaron en la plaza y se negaron a retirar las instalaciones, lo que, unido a los incidentes comunicados y al riesgo para personas y bienes, llevó a ordenar la intervención policial.

