El PAI de Benimaclet, cuyo proyecto acaba de ser aprobado por el Pleno, prevé recuperar los caminos históricos de Vera, les Fonts y Farinós para reforzar la conexión del barrio con la huerta. La propuesta integra estos trazados en una red de recorridos peatonales, zonas verdes y espacios de encuentro que dará continuidad a la relación histórica de Benimaclet con su entorno agrícola.
El PAI de Benimaclet contempla 1.345 viviendas, 403 de ellas protegidas, y una reserva de suelo dotacional público con capacidad para alrededor de 300 viviendas dotacionales, con lo que la oferta conjunta de vivienda protegida y dotacional superaría las 700. El plan prevé, además, cerca de 70.000 metros cuadrados de zonas verdes que se conectarán con la huerta a través de los caminos de Vera, les Fonts y Farinós.
La ordenación plantea que estos tres caminos den continuidad a los recorridos del barrio hacia la huerta de Alboraia. El Camí de Vera se prolongaría junto a la rotonda de la avenida de Cataluña hacia la huerta y su enlace con la vía Xurra. El Camí de les Fonts continuaría a través de la zona verde, mientras que el Camí de Farinós discurriría entre las dotaciones deportivas y educativas hasta desembocar en el entorno agrícola.
El proyecto prioriza la movilidad peatonal y ciclista dentro del sector. El tramo de la avenida de Valladolid incluido en la ordenación se plantea como un vial peatonal, y los caminos de Farinós y les Fonts recuperan su condición peatonal y se conectan con el carril bici que bordea la Ronda Nord.
Mayor reserva de zonas verdes
La recuperación de estos trazados se acompañará de una ampliación de la infraestructura verde del barrio, ya que el desarrollo del PAI elevará la dotación de zonas verdes de Benimaclet a 5,83 metros cuadrados por habitante frente a los 3,38 actuales.
La concentración de la edificabilidad en los extremos del ámbito permite liberar un espacio abierto central que se adentra hacia el centro del barrio consolidado de Benimaclet. Este gran parque central, de alrededor de 30.000 metros cuadrados, contará con áreas deportivas, juegos infantiles, zonas para mascotas y espacios destinados al paseo.
El diseño contempla un bosque de especies de sombra, árboles singulares, fuentes de agua, zonas húmedas y estanques. Entre sus elementos singulares figura un anfiteatro natural concebido para actuar como espacio de encuentro vecinal al haberse diseñado para acoger actividades culturales, educativas y comunitarias.
También está prevista la recuperación ornamental de la acequia del braç de l’Alegret, la introducción de especies autóctonas y la renaturalización del borde entre la ciudad y la huerta. El parque lineal paralelo a la Ronda Nord reforzará esa transición paisajística y su conexión con los caminos históricos, al tiempo que resolverá desniveles y ofrecerá protección acústica frente al tráfico mediante taludes.
El tratamiento de los espacios libres incluye sistemas urbanos de drenaje sostenible —SUDS—, zanjas drenantes y áreas de infiltración para favorecer la permeabilidad del suelo, reducir la escorrentía y mejorar la adaptación del entorno a los episodios de lluvias intensas.
La integración del paisaje agrícola se completa con la conservación de las Casas de Bolea y del Tello, que gozarán de protección y podrían destinarse en el futuro a usos culturales, educativos, sociales y de restauración, vinculados a los nuevos espacios públicos del barrio.

