La islamofobia está detrás del 80% de las investigaciones por discursos de odio en Barcelona, con un incremento sostenido en los últimos años, y ha desplazado a la homofobia como la principal motivación de los delitos de incitación a la discriminación.
En un encuentro con la prensa, la fiscal coordinadora del área de Delitos de Odio de Barcelona, Marta Gloria López, ha atribuido ese incremento a que la creciente «tensión social» ha hecho proliferar los discursos discriminatorios: algunos pueden estar amparados en la libertad de expresión pero son delito cuando suponen un «llamamiento directo a realizar acciones» contra el colectivo en cuestión.
Según los datos de la memoria de actividad de la Fiscalía de 2025, la islamofobia se ha disparado tanto entre los discursos que suponen incitación al odio o la discriminación como entre las agravantes de otros tipo delictivos, como podrían ser las agresiones con motivaciones de discriminación.
Este es el primer año en que la Fiscalía General del Estado ha dado instrucciones para crear en las memorias una categoría específica de islamofobia, que antes estaba incluida en los delitos de racismo o xenofobia o en los de discriminación por motivos religiosos.
El perfil de los autores de los delitos de odio con motivaciones islamófobas es una «persona anónima» que lanza ese tipo de proclamas «desde su casa», aunque también son habituales investigados que tienen «una posición relevante en un grupo político o una comunidad religiosa».
En cualquier caso, para establecer si un tipo de proclama islamófoba es delictiva, la Fiscalía tiene en cuenta que los mensajes de odio sean reiterativos, con una «capacidad de repercusión» importante, como exige el Código Penal para determinar cuándo un mensaje supone una incitación a la discriminación.
De acuerdo con los datos provisionales de 2026, la fiscal intuye que el crecimiento de los delitos de odio por islamofobia, que en 2025 motivaron el 80 % de las investigaciones, sigue en aumento. En un 99% de los casos, los mensajes investigados se difunden a través de internet.
En paralelo al incremento de la islamofobia, la Fiscalía ha detectado un repunte de las motivaciones de antisemitismo, aunque no en los discursos de odio, sino en los de denegación de prestación de servicios, que castiga a las empresas o profesionales que rechacen clientes por motivos discriminatorios.
La Fiscalía ha percibido también un incremento de la xenofobia y una disminución de la LGTB-fobia, un tipo de discriminación que solía motivar la mayoría de los delitos de odio en años anteriores.
Por el contrario, no consta ninguna denuncia por aporofobia, discriminación a las personas pobres, un tipo de delito que la Fiscalía tiene dificultades para investigar, dado que las víctimas suelen ser personas sin domicilio conocido a las que no es fácil citar a los señalamientos judiciales.

