“Ponerse en la piel de las familias es imposible y, por otro lado, es bastante fácil de entender. Carlos Alsina resume a Ana Pastor el dolor de un país en una frase que parece contradictoria y, sin embargo, es un retrato preciso de las emociones que nos dejan paralizados. Cuando ni siquiera podemos imaginar todo el sufrimiento que padecen las víctimas.
El accidente entre el AVE y el Iryo hace complicados los análisis prematuros y favorece las indignaciones más irritadas, pero la mirada periodística de Alsina entrega al espectador la serenidad de la conciencia crítica que va más allá de la conmoción instantánea: “Es un día muy complicado de explicar, porque está toda la parte emocional y, luego, está toda esa parte de las responsabilidades. Qué ha sucedido y de quién es la responsabilidad de que haya sucedido. Y creo que por encima de quién tiene la responsabilidad última, de quién ha cometido un fallo, por qué se ha caído un sistema técnico o por qué no había un mantenimiento, yo creo que hay algo por delante de eso: hacerse cargo del estado anímico de la sociedad española. Y hacerse cargo de ese estado anímico, por parte de quien gobierna el país, tendría que haberse llevado a manifestar de alguna manera en algún gesto, en algún gesto. Eso se ha echado de menos hoy, por la razón que sea. Y eso puede interpretarse como no haber asumido la incredulidad que nos encontramos hoy. Eso yo lo he echado de menos”.
Ana Pastor repregunta. El espectador desde casa, también: ¿se refiere a que debería dimitir Óscar Puente? Alsina no solo contesta, da un argumento sin fisuras por las que rebatir: “Hacerse cargo es dar el paso siguiente. Yo creo que la manera de hacerlo es que alguien del gobierno de un paso atrás, o se borre. Que asuma que estando él al frente de un ministerio ha pasado esto por segunda vez y que eso no puede ser. Y eso no significa que el ministro sea el responsable directo, significa que se hace cargo de la situación. Y, de paso, eso habría servido para evitarnos lo que va a venir ahora. Hay una campaña electoral y una desgracia como esta no debe quedar fuera de una campaña electoral, porque estamos hablando de debatir sobre una gestión de un servicio público que es el transporte. No tiene que quedar fuera, pero si hay formas y formas que un elemento como este aparezca en una campaña electoral”. Alsina se adelanta a las próximas horas, define el futuro más próximo de la carrera política de Puente. E incluso de la ética desactivada que se avecina en la campaña electoral.
“Yo creo que la continuidad del ministro va hacer todavía más fácil que, esto que ha ocurrido hoy, en la campaña electoral no solo se use, sino que se abuse. Ojalá no ocurra y se pueda confirmar en los próximos días que este era un pronóstico equivocado”, concluye Alsina antes de ponerse a explicar a Ana detalles de cómo ha vivido los protocolos de ayuda a los familiares. Con la sensibilidad que sabe contemplar el matiz desde el centro del lugar de la noticia en un mundo actual de relatos prefabricados desde despachos. Y lo transmite con pedagogía, responsabilidad y libre de agresividad, militancias y otras estridencias, cualidades básicas que parecen en peligro de extinción y son el periodismo que nos salva. Y nos representa. Eso, al fin y al cabo, es informar bien: estar. Estar con la gente, estar con las personas que lo han vivido, que lo han sufrido. Estar para empatizar, estar para cuestionar, estar para pensar, estar para que no vuelva a pasar.

