Los psicólogos alertan de la situación de aislamiento que viven las personas con discapacidad intelectual en Ceuta

Los psicólogos alertan de la situación de aislamiento que viven las personas con discapacidad intelectual en Ceuta

Psicólogos, terapeutas y especialistas de Plena inclusión relatan el grave impacto que la crisis que se vive en Ceuta desde hace más de dos meses y medio tiene en los usuarios de la entidad. Muchos viven «encarcelados» en sus casas ante el miedo a salir a la calle, otros presentan comportamientos «agresivos» tras once semanas con su rutina diaria trastocada y todos desean recuperar el verano perdido, volver a ir a la playa con los kayak y realizar rutas de senderismo por el monte, explican.

El psicólogo Yassin Ahmed afirmó en declaraciones que la crisis que soporta la ciudad autónoma desde el mes de julio «ha roto la rutina» de todos los ceutíes y en especial de las personas con discapacidad intelectual que acuden al centro de Plena inclusión.

«Para ellos su estabilidad emocional y su bienestar depende de su rutina diaria» y si esa rutina se pierde, crece «el miedo». Ver tanta gente por la calle les genera mucha «ansiedad», «no entienden qué pasa», pero perciben a su «familia alterada».

Pese a la dependencia que presentan muchos de los usuarios de Plena inclusión, en torno a un 30% de ellos sí tienen autonomía para acudir al centro solos, en autobús o andando. Sin embargo, la crisis ha hecho saltar por los aires esa ansiada independencia y muchos se han visto abocados, por el miedo de sus familias, a quedarse «encarcelados» en su casa, dejando de asistir al centro, explicó Nadia, coordinadora de Plena inclusión Ceuta.

El impacto de los bulos

Según Yassin Ahmed, al inicio de la crisis la presencia de policías y militares en las calles también generó miedo, inquietud y ansiedad en las personas con discapacidad, que no entendían la situación, pero percibían el peligro.

A esta compleja situación se sumó otro factor: la dificultad para comprender la crisis y la vulnerabilidad de las personas con discapacidad intelectual ante los bulos.

En muchos casos, resulta «casi imposible» explicarles la compleja situación migratoria existente en Ceuta, algo que añade mayor riesgo para la salud mental de estas personas, ya que no logran procesar la información que reciben ni tienen las herramientas para discernir si una información es fidedigna o se trata de un bulo.

Muchos usuarios con gran discapacidad «al no saber lo que pasa repiten palabras núcleo que escuchan», «estamos bombardeados por sobreinformación» a la que estas personas son especialmente vulnerables, explicó también la logopeda y tutora del centro de día Amal Benmessaoud Tajen.

Para gestionar la ansiedad provocada por las informaciones falsas «más impactantes», desde Plena inclusión tratan de trabajar aquellos aspectos que aportan estabilidad a los usuarios a través de recuperar sus rutinas, realizar actividades y sesiones dirigidas que les hagan volver a sentirse bien.

Han aumentado los casos de chicos con sintomatología ansiosa

Ansiedad, agorafobia y sedentarismo

«Evidentemente estamos en una situación que no es normal», explicó Nadia, coordinadora de Plena inclusión Ceuta. Muchas familias «tienen a sus hijos en casa todo el tiempo» ante la inseguridad que les provoca la situación, con miles de personas vagando por las calles, y el temor a que sus familiares con discapacidad intelectual se pongan en riesgo.

Esa misma sensación de miedo la describe Irene, una vendedora de la ONCE que cada día llega a su puesto de trabajo cuando todavía no ha amanecido con el temor de que los migrantes que deambulan por las calles dañen su puesto de trabajo. Un sentimiento de inseguridad que comparte con otras personas con discapacidad y sus familias.

La psicóloga responsable del programa infantojuvenil, Ana, destacó que muchos usuarios no «saben cómo expresar sus emociones» y están «presentando conductas más agresivas«. Otra de las consecuencias de la crisis es el desarrollo de agorafobia, explicó Yassin Ahmed.

«El verano ha sido muy difícil» para la población infantojuvenil con discapacidad intelectual «porque no han podido ir a la playa o al parque» y esto ha tenido como consecuencia un aumento de los casos de «chicos con sintomatología ansiosa», explicó la psicóloga de Plena inclusión Ceuta a Servimedia.

Alejandro Escarcena, enfermero del centro, señaló también que ha percibido un aumento del «sedentarismo» y un impacto destacado en usuarios con enfermedades psiquiátricas.

La logopeda y tutora del centro de día Amal Benmessaoud Tajen relató también las alteraciones de conducta que se han producido en muchas personas con discapacidad usuarias del centro debido a que tienen que mantener las persianas bajadas en una parte de la aulas para que si hay personas haciendo sus necesidades o muchos policías o militares en las inmediaciones los usuarios no se alteren ya que no comprenden qué ocurre.

Por su parte, el responsable del programa deportivo de Plena inclusión, Jero, lamentó que la inseguridad en las calles de la ciudad y la ocupación de las playas por parte de los migrantes durante varios meses ha impedido desarrollar las actividades al aire libre habituales.

Cada verano, los usuarios del centro realizan natación y kayak en la playa Benítez, para muchos de ellos estos son sus únicos momentos de ocio ya que sus familias no tienen los medios suficientes para trasladarles a la playa por su situación de dependencia y la complejidad que supone realizar estas actividades sin los profesionales y especialistas necesarios.

Tampoco han podido disfrutar desde julio de sus salidas por el monte que rodea el centro para hacer senderismo, pues ha estado durante semanas ocupado por personas migrantes que pernoctaban en la zona. El único respiro al aire libre era el huerto de la sede de Plena inclusión, donde los usuarios trabajan con sus manos en la tierra, plantan distintas verduras y ven cómo crecen los tomates y el árbol de aguacate.

En Ceuta viven alrededor de 3.000 personas con discapacidad intelectual

Ayudas extraordinarias y seguridad

En septiembre, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) reclamó al Gobierno que articule una línea extraordinaria de acción social destinada al tercer sector ceutí, con especial atención a las entidades que trabajan con personas con discapacidad, como Plena inclusión. Sin embargo, por el momento estos fondos no han llegado, lamentaron los especialistas del centro.

A principios del mes pasado, Servimedia informó también de la solicitud realizada por la presidenta de Plena inclusión Ceuta, Amalia Caravaca, para que sus instalaciones contaran con «presencia de las fuerzas de seguridad y vigilancia» en los alrededores de la sede de la entidad, donde han sufrido varios asaltos, les han vandalizado el vehículo de Plena Inclusión y han soportado varios robos, explicó la coordinadora Nadia.

El principal apoyo para este centro ha llegado desde la propia organización de Plena Inclusión España. El director de esta entidad, Enrique Galván, visitó personalmente el centro para «ver cómo estábamos y que necesitábamos», explicó Nadia, que destacó que gracias a la partida económica aportada por la confederación el centro ha podido «contratar seguridad privada para poder desarrollar por la tarde el programa de salud mental infantojuvenil», «contratar personal de apoyo para cubrir las necesidades que tenemos y también para poder realizar excursiones con los usuarios fuera de Ceuta, para que puedan desconectar y disfrutar un poco tras esta situación que estamos viviendo». Unas actividades fuera de la ciudad autónoma de las que volverán a disfrutar el próximo 18 de noviembre, cuando visitarán el espacio Selwo Aventura en Estepona, Málaga.

Pese a que muchas de las personas que dormían en las inmediaciones del centro se han desplazado a los campamentos temporales habilitados por el Gobierno en otros puntos de la ciudad, la situación no es mucho mejor en la sede de Plena inclusión Ceuta después de dos meses. Tampoco existen todavía garantías de seguridad suficientes para reabrir el piso en el que los usuarios de Plena Inclusión trabajan su autonomía en el hogar. La vivienda es un bajo en la zona de Loma Colmenar, una de las más degradadas y donde conviven miles de migrantes llegados en julio a la ciudad.

Luis Ramírez y Marta Ruiz son los terapeutas ocupacionales encargados del programa de vida independiente, un «programa de cuidado de la casa, donde nosotros vamos a un piso de ensayo, que está en Loma Colmenar, y los chicos allí cocinan, limpian, barren, friegan y realizan todo lo que son las actividades instrumentales de la vida diaria».

El objetivo, explicó Luis Ramírez, es que luego «trasladen todas esas actividades a su entorno diario, a su vida, a su casa, echar una mano a sus padres, que encima además en nuestra población muchas veces están envejecidos».

Ese piso está situado a 100 metros de un asentamiento de migrantes y no se sienten seguros allí, «hay mucho trasiego de gente, miran por las ventanas, etcétera». Pese a ello, están ofreciendo a los usuarios una formación alternativa de manejo del dinero con visitas a supermercados para que aprendan a comparar precios y productos.

En Plena inclusión Ceuta en torno a 65 profesionales atienden cada día a 150 personas con discapacidad intelectual, y la lista de espera es larga, ya que en la ciudad viven alrededor de 3.000 personas con discapacidad intelectual, según explicó Ana, trabajadora social y técnico de la entidad. «Hemos llegado a nuestro techo», explicó la coordinadora Nadia, que reclamó mayor seguridad y apoyos de las administraciones para minimizar el impacto de la crisis en las personas con discapacidad de Ceuta.

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