Para triunfar en el cine, a veces solo se necesita morro. The Asylum es la demostración de que con poco presupuesto y aún menos vergüenza es posible llegar a lo más alto. La versión que rodaron de La Odisea (o más bien, la versión que perpetraron) atrajo a millones de espectadores en todo el mundo, que creyeron que Prime Video se había hecho con la adaptación de Nolan. Y The Asylum lo ha vuelto a hacer.
Con la Resident Evil de Zach Cregger fascinando en cines, ha aterrizado, de nuevo en Prime Video (aunque esta vez solo disponible para alquilar), una película sospechosa. Su título, si no le dedicamos mucha atención, insinúa que Prime Video ha tomado un atajo y traído el fenómeno del terror que arrasa en las salas a su plataforma. Pero hay un problema: no es así.
The Asylum ha repetido su jugada. Solo tiene una y, como a Robben con su mítica diagonal, siempre le sale bien. Aprovechando que en carteleras hay una película que conquista a los espectadores, la productora más zafia ha tendido una trampa a los más incautos estrenando otra de título similar: en esta ocasión, Dead Residents Evil. El objetivo: que varios piquen y la alquilen. Para cuando descubran que esta película no tiene nada que ver con Resident Evil (y que tampoco hay nada que ver en ella) ya será demasiado tarde.
Las versiones más gamberras de The Asylum
The Asylum lleva desde 1997 con nosotros y, entre sus productos originales, destaca la saga Sharknado. En cambio, nosotros preferimos su vocación tahuresca, que ha alumbrado últimamente los pseudo-remakes La Odisea y Dead Residents Evil (el título original de esta era Resident Dead, que se descartó por no considerarlo lo suficientemente embaucador).
Además, entre sus últimas obras, está Alien Disclosure Day, intento de engañar a los espectadores con El día de la revelación, de Spielberg; o Masters del Universo, de la que no hace falta señalar qué película intenta sustituir. Si nos remontamos un poco, encontramos escándalos de la talla de Titanic 2 (un barco zarpa en el centenario del hundimiento del Titanic y se topa con un iceberg); una Sherlock Holmes rodada un año después de que Guy Ritchie y Robert Downey Jr. filmasen la suya; o 2012: Ice Age, en la que la productora no se decidió entre hacerse pasar por El día de mañana o por 2012, y optó por ambas al mismo tiempo.

