El papa León XIV ha pasado una noche tranquila en el Hospital Universitario Agostino Gemelli, en Roma, donde se encuentra ingresado después de ser operado este martes de un adenocarcinoma, un tipo de cáncer pulmonar, en una intervención en la que se le ha extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho, informó la oficina de prensa del Vaticano.
El Vaticano indicó que se darán más detalles del estado de salud del pontífice durante la jornada de este miércoles.
El papa fue operado este martes «con éxito» de un adenocarcinoma pulmonar «en el plazo y de la forma previstos», según ha informado la oficina de prensa de la Santa Sede y recoge Vatican News.
La operación la llevó a cabo el equipo de cirugía torácica dirigido por el profesor Stefano Margaritora, quien ha informado de que el examen histológico in situ ha confirmado «el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar», tal y como sospechaban a partir de los exámenes preoperatorios.
En la cirugía, que duró 90 minutos y fue «un éxito», se le ha extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica video asistida. Los médicos, que ya sabían cómo actuar gracias a los análisis previos, hicieron «todo lo posible» para extirpar totalmente el tumor.
Posteriormente, el Papa se despertó sin problemas y, tras un breve periodo de observación, regresó a su habitación en la décima planta del centro hospitalario, donde está previsto que esté una semana aproximadamente.
La Santa Sede también ha indicado que en los próximos días se realizarán los exámenes postoperatorios y el análisis del material extirpado.
El Pontífice anunció este domingo tras el tradicional rezo del Ángelus, que en los próximos días se sometería a una intervención después de que los médicos le detectaran un nódulo pulmonar, durante una revisión.
Por este motivo, ha cancelado todas sus audiencias hasta el próximo 20 de octubre coincidiendo con su hospitalización, según ha informado la Prefectura de la Casa Pontificia.
Lesión «localizada»
La jefa de cirugía torácica del hospital Puerta de Hierro, Nuria Novoa, ha explicado este martes en una entrevista en TRECE, recogida por Europa Press, que el pronóstico final de esta enfermedad depende del «tamaño del tumor» y de la extracción de los ganglios linfáticos.
En el caso del Papa, pensar que es una lesión localizada «da una expectativa de que ha ido a quirófano con una enfermedad muy precoz, muy cogida a tiempo«, ha apuntado la especialista. Con todo, ha recordado que «la última palabra la va a tener el patólogo» tras el análisis del material extirpado: «Es el que ve todas las piezas y el que nos dice exactamente hasta dónde llegaba la enfermedad».
En cuanto a la recuperación, la doctora ha explicado que la extracción realizada al Papa implica «quitar capacidad respiratoria a medio y largo plazo«. Sin embargo, el resto del pulmón tiene una gran capacidad para poder «normalizar la función respiratoria y a veces no se nota».

