Petro y De la Espriella son dos polos opuestos que se parecen en la forma de gobernar el país

Petro y De la Espriella son dos polos opuestos que se parecen en la forma de gobernar el país

En su nuevo libro, el exministro explica por qué la victoria del Tigre es síntoma de una democracia agotada por la polarización y la desconfianza institucional

Humberto de la Calle ha estado en casi todos los sitios donde se decide algo en Colombia. Fue ministro, constituyente y senador, y condujo la negociación con las Farc que terminó en el acuerdo de paz. Cuando el país no entiende lo que le pasa, mucha gente sigue preguntándole a él. Acaba de publicar La democracia fatigada, un ensayo que arranca en la crisis de las democracias iliberales, el populismo y la polarización del mundo y termina en una pregunta muy de casa: qué sigue después de Petro.

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Lo que sigue se llama Abelardo de la Espriella. En cuatro años Colombia pasó del primer presidente de izquierda de su historia a un derechista que llegó prometiendo orden y mano dura. El péndulo se fue de un extremo al otro sin escalas. El nuevo presidente ganó por poco, tiene una popularidad que no abruma y, con apenas semanas de gobierno, ya se peleó con los gremios y con la prensa.

Alrededor pasan otras cosas. El centro, que hace poco decía ser mayoría en las encuestas, se quedó sin voz propia después de una elección que lo estrujó entre dos polos. Petro es ahora jefe de oposición y sigue siendo el pegamento de una izquierda que no se había visto tan junta. Y la derecha, apenas llegada al poder, ya tiene peleas internas. Un país que gira rápido y todavía no sabe hacia dónde. De eso hablaron De la Calle y Juan Manuel Ospina, con el libro de por medio y sin mucha paciencia para la diplomacia.

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