La victoria del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) en las elecciones legislativas de Marruecos puede alejar a España de la final del Mundial 2030. El partido liberal, que casi nueve horas después del cierre de los colegios se alzaría con 97 de los 395 escaños del Parlamento, tiene como líder al presidente de la Federación de Fútbol, Fouzi Lekjaa, quien a partir de ahora será el primer ministro del país.
El PAM fue fundado en 2008 entre otros por Fouad Ali El Himma, compañero de colegio del rey Mohamed VI y consejero real. A la formación llegó Fouzi Lekjaa hace dos meses y en su campaña electoral prometió volcarse en el Mundial 2030 durante esta nueva legislatura, con la final en Casablanca como su gran apuesta.
Precisamente durante las semanas previas a las elecciones de Marruecos, Lekjaa dio por sentado públicamente que la final del torneo de 2030 se celebrará en el Gran Estadio Hassan II de Casablanca, aún en construcción.
«La provincia de Benslimán (en la región de Casablanca donde se construye el estadio) es la que tendrá el honor de organizar la final del Mundial de 2030. (…) El que quiera estar en el próximo gobierno no tiene otra opción que desarrollar la provincia», dijo entre aplausos y ovación de los presentes Lekjaa en un encuentro del PAM en Buznika, en las afueras de Rabat.
La victoria del presidente de la Federación y su llegada al Gobierno llega tan solo unos días después de que José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, asegurara que «Casablanca tiene más opciones» de albergar la final del Mundial 2030 que la capital española por la situación en la que se encuentran las relaciones bilaterales de España y Marruecos, con la crisis de Ceuta como trasfondo.
«Si no es capaz de defender la frontera de Ceuta, ¿cómo va a defender la final del Mundial en Madrid?«, dijo el alcalde madrileño en referencia al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Aunque en un principio se daba por sentado que la final del Mundial 2030 sería en España, con el nuevo Bernabéu como sede candidata, con el paso de los meses la opción de que se juegue en Marruecos ha crecido, tanto por la relación de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, con el país africano como por la construcción del Gran Estadio Hassan II, con capacidad para 115.000 espectadores.

