De «no parar» en la cama a muy pocos encuentros por culpa de unas oposiciones, una de las dudas en el consultorio de sexo

De «no parar» en la cama a muy pocos encuentros por culpa de unas oposiciones, una de las dudas en el consultorio de sexo


¿Puede un tratamiento antidepresivo afectar a las ganas de tener sexo? Es una de las dudas que plantea nuestra lectora María Isabel. Otra lectora, en proceso de perimenopausia, quiere saber si la alimentación puede aumentar el deseo. A estas y otras preguntas responde en nuestro consultorio de sexo Santiago Frago, terapeuta sexual y director del Instituto AMALTEA de Sexología de Zaragoza,Al comienzo de esta noticia tienes la forma de plantear tus dudas a nuestro experto, que dará cumplida respuesta en futuras entregas. Aquí van ya las de esta semana.VIRGINIA | Tengo 38 años y desde hace un año o así pese a tener muchas ganas de tener “sexo” con mi pareja -con la que llevo 18 años- no tengo relaciones satisfactorias en las que pueda alcanzar el orgasmo. Hemos intentado todo, nuevas posturas y/o dinámicas y la cosa no mejora: o no hay orgasmo o es prácticamente imperceptible para mí. Cuando estoy sola sí que consigo alcanzar el orgasmo. No sé qué hacer, pero me siento fatal.Por tu pregunta deduzco que hasta hace un año todo iba bien en vuestra vida erótica y además tus orgasmos se expresaban sin problema. El hecho de que tengas orgasmos en tu erotismo individual nos indica que no hay un factor orgánico, léase, toma de algún fármaco o enfermedad que estuviese afectando a tu respuesta sexual.El orgasmo es un reflejo algo tímido que precisa para desencadenarse un contexto adecuado de pareja: deseo, confianza, tranquilidad, juego erótico apropiado, libertad para poder mostrarse y dejarse llevar.Os aconsejo un asesoramiento sexológico profesional que permita esclarecer la causa concreta de tu anorgasmia relacional y con ello poder diseñar una estrategia terapéutica que permita recuperar tus sensaciones perdidas y poder compartirlas con tu pareja.No obstante, me permito indicaros una pequeña estrategia sexológica para que tu orgasmo se haga amigo de tu pareja. Incorporad a vuestro juego erótico el erotismo individual y haced de ello un momento compartido.​​​Santiago Frago, terapeuta sexualM. V. S. R. | Tengo 53 años, igual que mi marido, y él es más activo que yo sexualmente. Estoy en pleno proceso de perimenopausia y no tengo tantas ganas como antes de mantener relaciones, simplemente no tengo ganas. ¿Hay alguna manera -por medicación, alimentación, o hábitos- de aumentar el deseo sexual?En la perimenopausia o transición a la menopausia el cuerpo se prepara para dejar de tener períodos menstruales. No hay procesos de perimenopausia homogéneos, es decir, en algunas mujeres, el descenso estrogénico hormonal, propio de la menopausia, tiene poca repercusión en su ámbito erótico e íntimo; y para otras mujeres, cuya sexualidad va muy vinculada al sistema hormonal, puede ocasionarles un declive en la esfera erótica y malestares generales (sofocos, dificultades para dormir, sequedad vaginal…).​Cuando hablas de disminución de tu deseo sexual interpreto que tu pérdida de interés sexual ha sido gradual, y este hecho puede estar claramente relacionado con la etapa de tránsito a la menopausia.Si tras una analítica hormonal, el patrón hormonal es compatible con la normalidad, sería conveniente realizar una historia sexual para analizar tu vida erótica pasada y presente, evaluar erotismo individual, estilo de vida, presencia o ausencia de molestias durante el encuentro erótico, enfermedades actuales, toma o no de fármacos y un detallado análisis de vuestra relación de pareja en el ámbito relacional.Todos estos elementos permitirían hacer una composición de vuestra situación y poder iniciar una terapia sexual con algún profesional de la Sexología, cuyo objetivo será eliminar obstáculos a tu deseo y activarlo con estrategias terapéuticas personalizadas.Recuerda, no obstante, que las parejas pueden tener limitaciones en su esfera erótica, pero nunca hay que perder el contacto piel a piel, y esto pasa, no solo por dedicarse al amor y el cuidado de la relación, sino dedicarse también a la intimidad.Con relación a la medicación quiero indicarte que, aunque no hay un producto farmacológico específico que aumente directamente el deseo sexual, sí disponemos de productos fitoterapéuticos y plantas medicinales que mejoran el deseo sexual de la mujer. Igualmente llevar una vida activa y una alimentación saludable colaboran en todo este proceso.​​​​​​Santiago Frago, terapeuta sexualISABEL MARÍA | Llevo muchos años tomando píldoras anticonceptivas y con tratamiento antidepresivo. ¿Puede ser ese el motivo de que cada vez tengo menos ganas de tener sexo? Solo tengo 35 años.De modo general los fármacos antidepresivos suelen afectar de modo negativo al deseo sexual. La anticoncepción hormonal no es concluyente tenga que afectar negativamente al deseo sexual.Mi sugerencia es que hables con tu médico de familia y le indiques la posibilidad de cambiar el antidepresivo por otro que afecte menos al área íntima. En este sentido existen antidepresivos como la fluoxetina, cuya repercusión en el área afectivo-sexual es mínima. Tras estas consideraciones, sugiero acudas a un profesional de la Sexología para maximizar y potenciar tu deseo erótico. Recordando, no obstante, que al amor hay que dedicarse, pero a la intimidad y al erotismo también.​​​​Santiago Frago, terapeuta sexualMARCO | Mi mujer y yo llevamos 9 años juntos, al principio, como casi todas las parejas, era un no parar y ahora, y hace más o menos 3 años, lo hacemos una o dos veces al mes. Le echo la culpa a que está opositando, pero creo que ha perdido el apetito. Ella tiene 46 años, yo 42. ¿Qué puede ser?Es difícil darte una respuesta concreta en lo referente a vuestro descenso de encuentros eróticos, sin recopilar datos relativos a vuestro estilo de vida, salud y dinámica relacional cotidiana. No obstante, y entendiendo que el deseo sexual no es constante y fluctúa en el devenir diario de todas las parejas, en vuestro caso el hecho de que tu pareja esté centrada en sus oposiciones es motivo suficiente para que su interés erótico se haya visto afectado.Convendría, no obstante, evitar la comparativa del explosivo inicio de una relación de pareja, al día a día cotidiano de la convivencia. La convivencia diaria quizá pueda minimizar algo el deseo, pero también puede maximizar la complicidad en la pareja, haciendo los encuentros de menor cantidad pero de más calidad.Si tomamos en consideración, como hecho más relevante, que su cabeza esté centrada en su futuro examen, convendría minimizar una serie de factores, también llamadas hipotecas, que incrementarían su falta de deseo. Te enumero algunas:1. “El deseo de querer tener deseo”. Y claro, el deseo y la obligación son incompatibles. No se puede querer tener deseo.2. “La disponibilidad de la pareja a tiempo completo”, es decir, percibir que tu pareja siempre está disponible y esperando. Esta es otra hipoteca.3. Sois una pareja relativamente joven. Ello significa que es “socialmente obligatorio” tener relaciones eróticas (sexuales), especialmente si tenéis buena salud, os queréis y no tenéis hijos.4. Conflictos relacionales y/o estilo de vida incompatible con el bienestar de pareja.5. “Suponer cómo va a transcurrir el encuentro erótico”. Es decir, previsibilidad y pereza erótica.Mi sugerencia es la siguiente: con certeza ambos tenéis claro que al amor en pareja hay que dedicarse, es decir, hay que cuidar la relación. Pero yo os añado esta clave: “al erotismo en pareja también hay que dedicarse”, es decir, no podemos esperar a que el deseo llame a tu puerta, hemos de llamar al deseo para que entre en tu vida. Y eso pasa por incorporar a vuestra vida de pareja tiempo, espacio y estímulos sensoriales. Y todo teniendo en consideración el elemento “hostil” de la necesaria preparación para su oposición.Te recomiendo que compatibilices tu erotismo individual (autoerotismo) con el erotismo compartido; puede ser una buena fórmula para que puedas dar cauce a tu necesidad biológica y tu pareja no sienta la presión de tu deseo.​​​​Santiago Frago, terapeuta sexualBÁRBARA VICTORIA | Soy una chica de 35 años, insatisfecha sexualmente, soy una mal -pues eso-, mal follada, nunca he sentido placer, ni “correrme” con una pareja y al final me tengo que masturbar yo para llegar al placer y llegar a “correrme”. Por mí misma, yo sola, soy multiorgásmica. Debe de ser que mis ex la tenían muy pequeña y no me hacían nada. He tenido parejas con micropenes.Estoy gordita y no sé qué hacer, quiero tener una nena, pero mi otra opción es la inseminación artificial. Yo tengo deseo sexual pero cuando tengo pareja, sola me masturbo y me corro mucho.El placer se mueve en torno a diversas variables, una de las cuáles es la variable estética corporal y la variable relacional. Realmente se han hecho pocos estudios acerca del tamaño del pene porque no se han considerado relevantes sus resultados en cuanto a la satisfacción erótica de las personas.El placer y el orgasmo no son experiencias sinónimas. Haciendo un símil cinematográfico te diría que el placer es una buena película y el orgasmo una escena interesante de la misma. Añadir, igualmente, que el encuentro sexual y erótico de una pareja va más allá de relaciones eróticas coitales y puntualizarte que si tienes relaciones sexuales con penetración, tengas o no tengas orgasmos, la posibilidad de que te quedes embarazada existe.Es necesario tener en cuenta estas consideraciones porque en la mujer, la sede central del orgasmo reside en el clítoris; con la penetración vaginal hay un estímulo muy indirecto sobre el clítoris, que no facilita el orgasmo a la gran mayoría de las mujeres. La mayoría de las mujeres requieren para sentir el orgasmo durante la penetración añadir estímulos clitorianos combinados.Te sugiero acudas con tu pareja a un profesional de la Sexología para que valore vuestras experiencias eróticas y os indique estrategias concretas para vuestros próximos encuentros.​​​​Santiago Frago, terapeuta sexual

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