Juan Manuel Doncel es la persona encargada de administrar el puerto de Ceuta desde hace siete años. Un fondeadero pequeño en comparación con otros del resto del país, pero en fuerte crecimiento y crucial para la ciudad en el que el Gobierno ultima los preparativos para instalar a más de un millar de migrantes que cruzaron a Ceuta a finales de julio.
Doncel atiende a La Información Económica por teléfono poco después de reunirse con la delegación del Gobierno para tratar este asunto. Señala que la ocupación de los dos campamentos que se están desplegando es «inminente» y se confiesa «muy preocupado» por cómo puede afectar la situación a la seguridad y el buen funcionamiento del puerto. Una terminal marítima a la que ve mucho futuro en un punto clave para el tráfico marítimo internacional como es el Estrecho de Gibraltar.
«Si el puerto de Ceuta paraliza la actividad o decae la actividad estaríamos hablando de unas pérdidas cuantiosas, que se podrían cifrar en torno a 147 millones de euros, no es algo baladí», advierte Doncel, a quien el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, designó para el puesto en el año 2019. Un cálculo, que escalaría hasta los 600 millones si las carpas para el refugio de los migrantes se mantienen también en 2027, sostiene. De hecho, la crisis migratoria ya ha empezado a hacer mella en la actividad del puerto, con menor llegada de cruceros, traslada.
El presidente de la autoridad portuaria reconoce la necesidad de dar respuesta a la crisis migratoria, pero no cree que el puerto sea la instalación más adecuada para ello. «Nadie discute la necesidad de atender a quienes están sin alojamiento, pero una cosa es hacer frente a esta situación, que es excepcional, y otra es comprometer uno de los principales núcleos económicos productivos de la ciudad», explica.
Según estima Doncel, el puerto supone el 25% del valor añadido que produce la economía de la ciudad autónoma y genera en torno a 7.100 puestos de trabajo entre empleos directos o indirectos. Dicho de otro modo, uno de cada cuatro afiliados a la Seguridad Social de Ceuta está vinculado a la instalación. «Es un activo estratégico para la ciudad, es una parte fundamental de su engranaje territorial de la ciudad y, al final, es el cordón umbilical que nos une con la península para el transporte y para el abastecimiento», cuenta a este periódico.
Una de las cuestiones que más inquieta al máximo responsable de la gestión del puerto es la seguridad. «Estamos muy preocupados, lo venimos manifestando en las reuniones que seguimos manteniendo con el Gobierno», cuenta Doncel, que confía en que el Ejecutivo sea capaz de garantizar la seguridad tanto de los migrantes como del personal del puerto.
El despliegue de las carpas ha obligado al Ejecutivo a elevar a nivel 2 de protección portuaria (en una escala de tres) en Ceuta. Esto se traduce en mayores controles o más inspecciones, algo que también afecta a los barcos que fondean en sus aguas, que podrían verse disuadidos de hacerlo por esta razón.
Doncel sostiene que el Gobierno no le ha informado debidamente de cuestiones como el dispositivo de seguridad, la fecha en que llegarán los migrantes, quién va a gestionar el campamento o los informes gubernamentales que avalan la instalación. «No sabemos absolutamente nada, estamos esperando respuestas», apunta en conversación con este diario.
«Yo tengo que defender a la comunidad portuaria. No me niego a la colaboración institucional, de hecho le estoy agradecido a Puertos del Estado por las inversiones que se han canalizado en el puerto de Ceuta», sostiene Doncel. «Pero para hacer frente a esta situación excepcional no se puede generar un perjuicio que puede ser irreparable para una institución como el puerto de Ceuta», añade.
Un puerto estratégico en un mundo cambiante
El Puerto de Ceuta está acostumbrado a las crisis. El cierre del paso del Tarajal en el año 2018 provocó una fuerte caída en el tráfico de mercancías, poco después la pandemia frenó las llegadas del barco y ya tuvo que afrontar una crisis migratoria en 2021, que llegó a paralizar las operaciones de avituallamiento y repostaje durante varios días.
Sin embargo, Doncel es optimista con el porvenir. «Tenemos que aprovechar la situación del puerto, pero no es fácil. Estamos en uno de los cuatro corredores marítimos del mundo, el Estrecho de Gibraltar, que mueve unos 300 barcos al día», señala el presidente de la autoridad. «El puerto de Ceuta tiene que desempeñar también un papel importante y posicionarse en este en este corredor», añade.
«Tenemos que abrir nuevas líneas de negocio, aprovechar sinergias, avanzar en consolidar nuestros tráficos, sobre todo el comercial, el pasaje y el bunkering [el repostaje de navíos que circulan por el estrecho], que son los principales que que tenemos y, sobre todo, también tenemos que aprovechar las ventajas del régimen económico y fiscal que tiene la ciudad al objeto de hacer atractiva la la la inversión».

