Examen a uno de los grandes rituales de verano: ¿de verdad es bueno darse masajes de barro?

Examen a uno de los grandes rituales de verano: ¿de verdad es bueno darse masajes de barro?


Cubrirse el cuerpo de barro es una imagen habitual en determinadas playas, salinas y zonas costeras durante el verano. A estos fangos naturales se les atribuyen todo tipo de propiedades: eliminar toxinas, exfoliar, reducir la grasa de la piel, mejorar el acné o incluso combatir la celulitis. Sin embargo, que un barro sea natural no significa necesariamente que sea beneficioso para nuestra piel.Determinadas arcillas contienen minerales como caolín, bentonita o montmorillonita que tienen propiedades absorbentes y adsorbentes y por eso llevan mucho tiempo utilizándose en formulaciones cosméticas y dermatológicas.Estas arcillas pueden absorber agua y lípidos de la superficie cutánea y existen investigaciones sobre sus posibles efectos antiinflamatorios, sobre la barrera cutánea y sobre otras aplicaciones dermatológicas. Sin embargo, pero una cosa es una arcilla o un peloide cuya composición, tratamiento y seguridad conocemos y otra muy distinta coger barro directamente de una playa y aplicarlo sobre la piel.¿El barro realmente elimina toxinas?No existe evidencia de que aplicar barro sobre la piel ‘desintoxique’ nuestro organismo en el sentido en el que normalmente se utiliza esa expresión. Nuestros principales sistemas de eliminación de sustancias son fundamentalmente el hígado y los riñones, entre otros mecanismos fisiológicos. La piel tiene funciones importantísimas, pero no debemos presentarla como una vía mediante la cual podamos sacar las supuestas ‘toxinas’ del organismo colocando barro encimaPuede absorber grasa, pero más no significa mejorSí existe una razón por la que encontramos arcillas como el caolín o la bentonita en algunas mascarillas destinadas a pieles grasas: tienen capacidad para absorber parte del sebo. También pueden producir cierto efecto exfoliante por mecanismos físicos.El problema aparece cuando se lleva ese efecto al extremo. Si hacemos una exfoliación demasiado agresiva o dejamos un producto muy absorbente demasiado tiempo podemos alterar la barrera cutánea y producir sequedad, irritación o sensación de tirantez. Por ello, incluso cuando tenemos una piel grasa, el objetivo no debería ser eliminar completamente el sebo. Este también forma parte de los mecanismos naturales de protección de la superficie cutánea.La sensación de tirantez no significa que funcione mejorDejar que el barro se seque por completo sobre el rostro o el cuerpo también puede generar una sensación que muchas personas interpretan como señal de eficacia. Cuando una arcilla se seca pierde agua y puede aumentar la tirantez. Además, si tiene una gran capacidad absorbente, puede retirar parte de los lípidos superficiales.La piel puede entonces parecer momentáneamente más tersa, pero parte de esa sensación puede deberse simplemente al secado y a la contracción del material sobre la superficie. Esto puede ser especialmente problemático en pieles sensibles, secas o con la barrera cutánea alterada. Que sintamos mucha tirantez no significa que un producto esté siendo más eficaz.¿Y si tenemos acné?Las arcillas también aparecen con frecuencia en productos destinados a pieles acneicas. Una formulación que contenga determinadas arcillas puede ayudar de manera complementaria a controlar la oleosidad, pero eso es muy diferente de decir que el barro cura el acné. El acné es una enfermedad inflamatoria de la unidad pilosebácea en la que intervienen varios mecanismos y, cuando necesita tratamiento, debemos abordarlos específicamente.Además, aplicar sobre una piel acneica barro recogido directamente del medio natural puede añadir irritantes o microorganismos a una piel cuya barrera ya podría estar alterada. Por tanto, una mascarilla de arcilla puede formar parte de una rutina cosmética, pero no debe confundirse un cosmético con un tratamiento médico para el acné.¿El barro elimina la celulitis?Otro de los beneficios tradicionalmente asociados a estos tratamientos es la mejora de la celulitis o la retención de líquidos. Aquí también es necesario diferenciar entre un efecto estético temporal y una modificación real del problema.Un tratamiento que combina barro con masaje, presión o temperatura puede producir cambios transitorios en el aspecto de la piel o en la sensación de edema. Pero no tenemos evidencia sólida para afirmar que aplicarnos simplemente barro elimine la celulitis o trate una verdadera retención de líquidos.La celulitis es mucho más compleja: intervienen el tejido adiposo subcutáneo, los septos fibrosos, la arquitectura del tejido y otros factores. Por eso, que la piel parezca temporalmente más lisa no significa que se haya modificado la estructura responsable de la celulitis.Además, una retención de líquidos significativa, especialmente cuando aparece de forma nueva o marcada, no debería abordarse simplemente como un problema cosmético sin conocer previamente su causa.No es lo mismo un fango terapéutico que el barro de cualquier playa¿Significa todo esto que los tratamientos con fangos carecen de utilidad? NoLos peloides utilizados con finalidad terapéutica no son simplemente tierra mojada. Su origen, composición mineral, preparación, maduración y características físico-químicas pueden estar definidos y controlados.De hecho, la peloterapia y la balneoterapia han sido estudiadas en distintos contextos médicos, especialmente en determinadas enfermedades musculoesqueléticas y dermatológicas.Esto no significa que todos sus beneficios estén demostrados ni que todos los fangos tengan las mismas propiedades, pero sí que existe una disciplina científica detrás de determinados usos. Por eso, los resultados obtenidos con un peloide caracterizado y preparado de forma controlada no pueden extrapolarse al barro que encontramos espontáneamente en una playa.Y detrás de todo ello queda un mito especialmente extendido en el cuidado de la piel: considerar que algo es seguro simplemente porque procede de la naturaleza. Naturaleza y seguridad son conceptos diferentes. En la naturaleza encontramos sustancias beneficiosas, sustancias irritantes, alérgenos, microorganismos y también sustancias tóxicas.La pregunta correcta no es si algo es natural o sintético. La pregunta es qué contiene, qué efecto produce, qué evidencia tenemos y si es seguro para esa piel concreta.

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