La cantante Dua Lipa, junto al equipo de la librería Oporto, fueron los encargados de hacer la selección donde además incluyeron a autores como Kafka y Kundera
Para entender cómo el Nobel de Literatura Gabriel García Marquez y el paisa Héctor Abad Faciolince resultaron en un estante de obras censuradas al otro lado del mundo, hay que empezar por la mujer detrás de la idea.
Se trata de Dua Lipa, una de las cantantes de pop más influyentes del planeta, ganadora de múltiples premios Grammy y dueña de un imperio musical. Más allá de los escenarios, la británica decidió lanzar Service95 en febrero de 2022, una plataforma cultural y boletín digital bautizado en honor a su año de nacimiento, 1995.
Lo que comenzó como una lista de recomendaciones culturales creció raudo como espuma gracias a los 200 millones de seguidores que tiene la cantante británica en redes sociales. En un abrir y cerrar de ojos su boletín superó el millón de suscriptores.
Con esta comunidad, sumada a las más de 49.800 millones de personas que escuchan sus canciones, el club de lectura dio un salto del ecosistema digital al mundo físico.
El 27 de junio de 2026, mediante una alianza con la histórica Livraria Lello de Oporto, Portugal —una joya arquitectónica fundada en 1906 y diseñado por Francisco Xavier Esteves— se inauguró la Manifesto Library durante el festival BABELL, gran encuentro literario de Oporto, que transforma la ciudad en una fiesta que gira en torno al libro.
La librería Lello es considerada por muchos la más bonita del mundo.
El objetivo era contrarrestar la censura masiva de obras en las bibliotecas estadounidenses y de Oriente Medio. Entre 2024 y 2025, PEN America contabilizó 6.870 prohibiciones de libros en colegios de Estados Unidos, con más de 4.000 títulos retirados en estados como Florida, Texas y Tennessee, a lo que se suma la censura estatal de más de 4.000 libros por parte del Ministerio de Información de Kuwait en el último quinquenio.
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Dua Lipa, junto al equipo de la librería, seleccionó 100 títulos emblemáticos que han sufrido persecución. Después, llenaron una parte del edificio con 5.000 ejemplares impresos en total, 50 por cada libro. De esta manera, garantizaron que haya múltiples copias físicas al alcance de los visitantes para ser hojeadas y leídas.
En esa biblioteca de 100 obras prohibidas y perseguidas, dividida en las categorías de Poder, Control, Voz y Memoria, aparecen dos autores colombianos, ambos ubicados en la sección de Memoria.
Ambos títulos colombianos comparten los estantes de la sección Memoria junto a 23 obras de la literatura universal, entre las que figuran El diario de Ana Frank, Maus de Art Spiegelman y Beloved de Toni Morrison.
El primero es Gabriel García Márquez con Cien años de soledad, publicada en 1967. La novela ingresó a la lista tras ser retirada de bibliotecas escolares en distritos estadounidenses como el condado de Clay, en Florida, bajo acusaciones de contener «material sexual explícito» e «ideología antiamericana», además de figurar en los registros oficiales de censura en Kuwait.
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El segundo es Héctor Abad Faciolince con El olvido que seremos, publicada en noviembre de 2006. A diferencia de García Márquez, la inclusión de esta obra no responde a la prohibición de una junta escolar gringa, sino al criterio del club de lectura para rescatar las historias que enfrentan el silenciamiento de la violencia política. El libro reconstruye la historia y el asesinato del médico y defensor de los derechos humanos Héctor Abad Gómez, acribillado el 25 de agosto de 1987 en Medellín.
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