así se produce el fenómeno que ha hecho retroceder el mar en la costa valenciana

así se produce el fenómeno que ha hecho retroceder el mar en la costa valenciana

La brusca retirada del mar sorprendió este lunes a bañistas y marineros en distintos puntos de la costa de la Comunidad Valenciana. En playas como las de Jávea o Gandía, el agua retrocedió de forma repentina para después volver a avanzar, un comportamiento provocado por un fenómeno conocido como ‘meteotsunami’ o ‘rissaga’ que, pese a lo que podría sugerir su nombre, no tiene un origen sísmico, sino atmosférico.

«Un meteotsunami se trata de una ‘rissaga’: un fenómeno bastante habitual en Baleares, pero que también se puede producir en la costa mediterránea peninsular. No está causado por terremotos, a pesar de este nombre, sino por la atmósfera», explica a 20minutos el meteorólogo de Meteored, Samuel Biener. Este fenómeno consiste en una oscilación brusca del nivel del mar: el agua puede retirarse rápidamente de la costa para regresar poco después. «El mar se retira, vuelve de golpe y así varias veces», resume Biener.

Para entender por qué ocurre hay que mirar a la atmósfera. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) detectó durante la mañana del lunes bruscas variaciones de presión en Jávea, con una oscilación máxima de cuatro hectopascales (hPa) entre las 10.10 y las 10.20 horas. Estas alteraciones indican la presencia de ondas gravitatorias atmosféricas, capaces de provocar cambios en la presión que el aire ejerce sobre la superficie del mar.

Cuando la atmósfera y el mar entran en resonancia

El origen del fenómeno está, por tanto, sobre el mar y no bajo él. “Cambios bruscos de presión, ondas atmosféricas, líneas de tormentas, ráfagas intensas de viento o frentes que se desplazan rápidamente” pueden actuar sobre el agua y generar oscilaciones en su nivel, explica Biener. Las variaciones de presión modifican el peso que ejerce el aire sobre el mar y provocan una respuesta en sentido contrario: un aumento de la presión implica un descenso del nivel del mar y una disminución, un aumento. Es lo que se conoce como efecto de «barómetro invertido».

Sin embargo, estos cambios por sí solos no bastan para explicar oscilaciones tan importantes. Para que el movimiento del agua se amplifique entra en juego la resonancia. Una forma sencilla de entender este proceso es pensar en un columpio: si se empuja al ritmo adecuado, cada impulso hace que el movimiento sea mayor. Algo parecido sucede cuando la perturbación atmosférica se desplaza a una velocidad similar a la de las ondas marinas: “el mar comienza a amplificar este movimiento”, según explica Meteored en un vídeo sobre este fenómeno. Esta amplificación no se traduce necesariamente en una única gran ola, sino en cambios bruscos y sucesivos del nivel del mar.

La forma de la costa también puede intensificar estas oscilaciones. «Este fenómeno se puede amplificar en zonas como golfos, estrechos, bahías muy cerradas, ensenadas o puertos naturales como los de Menorca», señala Biener. Uno de los lugares donde este fenómeno alcanza mayor intensidad es el puerto de Ciutadella, cuya configuración estrecha y alargada favorece la amplificación del movimiento del agua. En una playa abierta, sin embargo, no se produce la misma resonancia interna que puede amplificarlo dentro de un puerto o una bahía.

Oscilaciones de 70 centímetros en cinco minutos

El episodio de este lunes quedó registrado también por los mareógrafos -instrumentos que miden el nivel del mar- de Puertos del Estado. En el puerto de Gandía, el nivel del mar experimentó una variación de unos 70 centímetros en apenas cinco minutos, pasando de +0,336 metros a las 09.06 horas a -0,371 a las 09.12.

Los efectos también fueron perceptibles en otros puntos del litoral. Según informó Las Provincias, en el Real Club Náutico de Valencia el movimiento del agua desplazó algunos pantalanes y estructuras utilizadas para amarrar las embarcaciones, aunque no se produjeron daños ni desperfectos. En el canal de La Fontana de Jávea, la corriente adquirió tal fuerza que algunos marineros describieron la sensación como la de «estar navegando en un río».

El Ayuntamiento llegó a pedir a la ciudadanía que extremara la precaución ante las corrientes registradas en las playas. Su previsión, sin embargo, no resulta sencilla. «Son difíciles de anticipar, porque se forman y golpean en muy poco tiempo», explica Biener, que señala que pueden prolongarse desde unos minutos hasta alrededor de dos horas.

Más frecuentes de lo que parecen

Aunque la repentina retirada del agua pueda resultar sorprendente, «no es un fenómeno nuevo», recuerda Aemet. El 23 de julio de 2017 se notificaron bruscos cambios del nivel del mar en Torrevieja, la Marina de Elche, Santa Pola y El Campello a través del Sistema de Notificación de Observaciones Atmosféricas Singulares (SINOBAS), la plataforma de ciencia ciudadana de Aemet. Este tipo de fenómenos pueden notificarse en ella como «fenómeno marítimo raro».

Los ascensos y descensos bruscos del nivel del mar son conocidos en distintos puertos y bahías del Mediterráneo. Un análisis publicado en la revista Tiempo y Clima, de la Asociación Meteorológica Española (AME), apunta además que podrían ser relativamente frecuentes en las playas de Alicante y Valencia. Muchos, sin embargo, pasan desapercibidos. «Son más frecuentes de lo que se piensa», coincide Biener, que señala que tampoco son exclusivos de esta zona, sino que se producen en distintas partes del mundo.

Aunque muchos pasan desapercibidos, los meteotsunamis pueden llegar a ser peligrosos si se amplifican de forma considerable: pueden generar fuertes corrientes, cambios repentinos del nivel del agua e incluso daños en embarcaciones e instalaciones portuarias, como ha ocurrido históricamente en Ciutadella.

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