Un pequeño gatito callejero ha vivido una aventura de película. Sin entender muy bien cómo, el animal fue capaz de sobrevivir un camino de más de 1.000 kilómetros encajado en el bajo de un coche. Un viaje de 11 horas donde el felino no tuvo agua ni comida.
Jady Sawyer, una estudiante de tercer año de la Universidad de Georgia, EEUU acababa de regresar de su viaje desde Nueva Jersey cuando se dio cuenta de que algo le pasaba a su vehículo. Y es que, en la parte inferior, se podría ver la pata del animal.
En un primero se imaginó lo peor. Pero el pequeño no solo se había escondido, sino que se había quedado atrapado y no sabía muy bien cuándo llegó allí. Por ello asumió que se debía haber medido cuando comenzó su viaje en Mount Laurel.
En total, el gato viajó 800 millas, equivalentes a 1287,48 km. «Le dije a mi madre por teléfono: ‘Hay un gato en mi coche», aseguró la joven al medio local Atlanta News First. Además, la joven pidió ayuda a la policía del campus, pero al no poder hacer nada, tuvieron que llamar al grupo de rescate Cat Zip Alliance.
«Estaba tan atascado debajo del chasis que aún no sé cómo llegó hasta allí«, destacó Kelly Bettinger, una de las voluntarias. De hecho, tuvieron que llevar el coche a un taller donde lo desmontaron para poder liberar al animal.
Lo más llamativo es que Jersey, como le bautizaron, salió ileso. Así, ahora se encuentra en adopción y esperan que pueda encontrar una familia próximamente. Además, desde el equipo de rescate avisaron que no es de extrañar que los animales se escondan en los bajos del coche y animan a los conductores a tener mucho cuidado.

