Con las temperaturas más altas del año en los termómetros hay que extremar las precauciones en distintos contextos y uno de ellos, es dejar a nuestras mascotas encerradas en nuestro coche, una práctica muy peligrosa para su salud.
Un miembro de la principal protectora de animales británica, la RSPCA, ha grabado un vídeo en el que se encierra a sí mismo en un vehículo en plena ola de calor en Gales, Reino Unido, para describir qué se siente.
El activista, Chris O’Brien, se equipó con un termómetro digital y un cronómetro, y se grabó durante el proceso. El experimento comenzó con una temperatura de 23,3 °C dentro del coche, pero en tan solo cinco minutos, se disparó a 35,1 °C.
A los 10 minutos, la temperatura había subido a 43,6 °C, y O’Brien confiesa entonces que sentía que su corazón latía más rápido y que su respiración se volvía más agitada. «Estoy en un horno. Hace muchísimo calor aquí dentro. No os lo imagináis«, dice en el vídeo.
«Obviamente estoy sudando mucho. Los perros regulan su temperatura corporal de forma muy diferente a los humanos, por lo que sufrirían aún más en estas condiciones», explica en el vídeo el animalista.
O’Brien también señala que, si bien él sabía que podía salir del coche cuando quisiera, un perro no lo entendería, lo que significa que probablemente se angustiaría cada vez más, haciendo que la situación fuera aún más peligrosa.
Tras 15 minutos de experimento, la temperatura alcanzó los 48,8 °C, antes de superar los 50 °C tan solo dos minutos después. «En el coche hace un calor insoportable», dice el voluntario. «No me puedo imaginar cómo se sentiría un perro», agrega.
Al finalizar el reto de 25 minutos, el termómetro digital de O’Brien marcaba una temperatura de 57,1 °C. «No puedo creer el impacto que esto ha tenido en tan poco tiempo. Esto es muy peligroso. Nunca dejéis a un perro en un coche caliente», agrega.

