El incendio forestal que habría dejado, de momento, 12 fallecidos en Los Gallardos (Almería) transformó en pocas horas la sierra en una inmensa lengua de fuego y, como ha explicado Juanfran, un vecino de Bédar, el fuego se propagó «muy rápido» en una zona con abundantes viviendas dispersas en el monte.
Este vecino se encontraba con su pareja en las inmediaciones del Cabezo María, cerca de donde se originaron las llamas, en el entorno de la pedanía de Almocaizar. Según ha contado, desde ese punto presenció la evolución del incendio, que avanzó «muy rápido», con un fuerte viento, «muy caliente», que favoreció la aparición de nuevos focos a varios kilómetros del origen.
«Estábamos cazando y de repente vimos cómo una montaña encima de nosotros se encendió. Estuvieron dos helicópteros apagando ese conato, pero cuando lo tenían casi controlado, venían las llamas ya de arriba hacia abajo. Ya venía una lengua de fuego entera«, ha recordado. En apenas dos o tres horas, ha precisado, las llamas habían alcanzado zonas muy alejadas del punto de origen. «Ya no había un foco aquí y otro allí. Era toda una lengua de fuego encima de la autovía, desde prácticamente el término de Antas hasta donde pierde la vista en Los Gallardos», ha descrito.
En cuanto al terreno de la zona, ha detallado que la vegetación está formada por «un matorral muy alto y muchos pinos», lo que provocó que desde los primeros momentos se apreciara una gran columna de humo negro y una rápida propagación de las llamas por la combustión del pinar. Según ha detallado, la Policía de Bédar fue informando de la evolución del incendio a través de sus estados de Whastapp y, poco después de emitir el primer aviso, se ordenó la evacuación de varias pedanías del municipio, entre ellas Serena y El Albarico.
También el Ayuntamiento de Los Gallardos avisó a los vecinos a través de Facebook. Según este vecino, la rapidez con la que avanzó el fuego fue el factor determinante durante las primeras horas de la emergencia. Cuando abandonaron el lugar, ya desde la terraza de su vivienda, vio cómo la montaña de Bédar era «un triángulo ardiendo»: «Toda la base era una lengua de fuego. Se veía perfectamente. Se ha quemado todo», ha asegurado.
Casas diseminadas por el monte
Más allá del núcleo urbano de Bédar -un municipio con una población envejecida-, existen numerosas viviendas dispersas por la sierra, muchas de ellas propiedad de residentes extranjeros, especialmente británicos. «En casi cada montaña hay una casa», ha explicado. «En cuanto me enteré del incendio pensé en todas los cortijos de los ingleses. Están aisladas unas de otras en el monte y es que, a la que te descuidaras, te pillaba», ha relatado.
Respecto al estado del monte, el testigo considera que la acumulación de vegetación favoreció la propagación del incendio. «Antes la gente cogía leña, tenía cabras, limpiaba el campo y cultivaba. Ahora el monte está abandonado entero, todo», ha afirmado, al considerar que la desaparición de esos usos tradicionales ha incrementado la carga de combustible vegetal y dificulta la contención de incendios de estas características.
Niños, mayores y enfermos
Eduardo, un vecino de Garrucha que se ha desplazado al pabellón habilitado en este municipio para acoger a las personas evacuadas, ha explicado que el ambiente en el interior es de tristeza y preocupación. «La gente está seria, triste. Hay personas enfermas con diálisis, niños y personas mayores», ha relatado frente a las literas instaladas en el pabellón. Según ha añadido, en estas instalaciones municipales se ha desplegado un amplio dispositivo integrado por personal sanitario, efectivos de emergencias, miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME), fuerzas de seguridad y responsables municipales.
Primera señal de alarma
Otra vecina de las evacuadas de Bédar, Julia, ha detallado que «a muchos ingleses, alemanes y otros vecinos les sorprendió el fuego en la huida. Vieron las llamas, quisieron huir, algunos cogieron carreteras alternativas… Han muerto calcinadas familias enteras dentro del coche», afirma con la voz entrecortada. En su caso, el olor a leña quemada fue la primera señal de alarma. «Estaba hablando con mi vecina y de pronto vimos una cortina de humo muy grande detrás de su casa», relata sobre los primeros minutos del incendio. Según explica, la preocupación aumentó rápidamente al extenderse entre los vecinos la noticia de que las llamas se aproximaban desde la pedanía de Serena, pero también desde el otro lado del pueblo, desde la aldea de Los Matreros. «Pensé: ‘Esto nos pilla aquí en medio como un sándwich y vamos a arder aquí‘», recuerda.
La propietaria del restaurante familiar La Montaña, ubicado en la carretera Los Gallardos (Bédar), Carol, no ha podido abrir este viernes el negocio, ante la imposibilidad de llegar desde su casa debido al cierre de las carreteras por afectación del fuego. «Se ve mucho humo a la distancia, te cuesta respirar… y nos han dicho que nos quedemos en casa», explica por teléfono a 20minutos. Sobre la zona donde están las llamas, Carol explica que es «montañosa, de difícil acceso» y lamenta que la causa detrás del fuego esté en el tendido eléctrico, porque le recuerda otro fuego en la Sierra Cabrera, en la cercana Turre, que vivió en primera persona. «Donde trabajaba y vivía se quemó entero. La causa, también algo eléctrico».

