los menores usan la IA tres veces más rápido que los adultos y los gobiernos no están preparados

los menores usan la IA tres veces más rápido que los adultos y los gobiernos no están preparados

La rápida expansión de las herramientas de inteligencia artificial está transformando la forma en que niños y adolescentes interactúan con la tecnología. Ante este escenario, UNICEF alerta que el uso de la IA crece a un ritmo cada vez mayor, teniendo en cuenta que la mayoría de los países aún carecen de medidas y marcos regulatorios suficientes para garantizar su protección frente a los riesgos que plantea.

En afirmaciones recogidas por la agencia EFE, UNICEF apunta que la inteligencia artificial «ya forma parte de la vida de todos» y está influyendo de manera creciente en la infancia «para bien y para mal», estimando que al menos 20 millones de menores han utilizado herramientas de IA, con una adopción que crece a un ritmo «más de tres veces superior» al de los adultos. Pero, ¿cómo usan dicha tecnología los menores?

A través de un estudio realizado por UNICEF en diez países y al que EFE ha tenido acceso, la agencia de la ONU encargada de proteger los derechos de niños y adolescentes señala que más de dos millones de menores utilizan la inteligencia artificial para hacer consultas sobre preocupaciones personales, mientras que unos trece millones la emplean como herramienta de apoyo en tareas escolares.

Ante este escenario, UNICEF insta a gobiernos y empresas a reforzar la regulación, mejorar la transparencia y priorizar la seguridad infantil en el diseño de sistemas de inteligencia artificial, ya que los menores están «especialmente expuestos a los sistemas de IA», desde su diseño hasta el uso de sus datos, «sin capacidad suficiente para evitar o cuestionar sus efectos», lo que los hace «más vulnerables a riesgos de privacidad, desinformación o abuso».

Además, en la misma línea, el organismo advierte que la IA puede tener efectos negativos en el desarrollo emocional y cognitivo de los menores, al mismo tiempo que alerta de que estas herramientas pueden generar dependencia. A estos riesgos se suman las preocupaciones manifestadas por los propios niños y adolescentes, entre las que destacan los fraudes, la manipulación de información y la creación de contenidos falsos o sexualizados mediante deepfakes.

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