La estanflación -una mezcla de bajas tasas de crecimiento combinadas con una inflación elevada que devalúa los salarios y las rentas en general- vuelve a ser una preocupación entre los economistas. Una encuesta elaborada por el Consejo General de Economistas (CGE) entre sus colegiados apunta a que el 64% de los profesionales dan una probabilidad alta o muy alta de que se produzca este escenario en 2026.
En concreto, se les pregunta la probabilidad que asignan a que se registre «un escenario de bajo crecimiento con inflación por encima del objetivo del 2%» que maneja el Banco Central Europeo (BCE). Interrogados sobre esta cuestión, el 38,7% considera que la probabilidad es «alta» y otro 25,2% «muy alta». Otro 20,7% le otorga una probabilidad media y solo un 15,4% ve una factibilidad baja o muy baja de que esto suceda.
Según traslada el CGE en una nota, esta valoración se sustenta en «varios factores que podrían afectar negativamente a la actividad económica y la evolución de los precios». Entre los que destacan las subidas de los tipos de interés por el BCE, el repunte inflacionario y el shock energético causado por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
«La interrupción del suministro energético y el consiguiente aumento de los precios de la energía podrían trasladarse al conjunto de la economía, elevando los costes de producción y reforzando las presiones inflacionistas en un contexto donde el crecimiento económico puede verse afectado», reflexionan.
El barómetro del Consejo General de Economistas también muestra como el 63,9% de los economistas colegiados se muestra «altamente» o «muy preocupado» por el impacto de las nuevas barreras comerciales y arancelarias que se han levantado tras la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos. Una cuestión que suscita preocupación «media» al 25,4% de los economistas y que inquieta poco o nada al 10,7%.
Estas percepciones se dan en un contexto de ligero empeoramiento sobre la visión de la economía española actual y a corto plazo. Así el 60% de los economistas encuestados cree que la economía ha empeorado, 2,2 puntos más que en el anterior barómetro. Mientras que el 26,9% opina que se mantiene estable y solo un 12% cree que ha mejorado.
Respecto a las expectativas para el próximo semestre, el 64,3% de los sondeados cree que la economía irá a peor (3,3 puntos más que en el barómetro de finales de 2025), un 26,7% vaticina que se mantendrá igual y solo un 10,6% cree que mejorará.
«En conjunto, el barómetro refleja una economía que mantiene cierto crecimiento, pero con expectativas muy condicionadas por la inflación, la energía y la incertidumbre geopolítica», sostiene el CGE. «Esta combinación explica que los economistas sigan manteniendo la valoración de una clase de riesgos, menor confianza sobre la economía nacional y que el deterioro de las expectativas ya se traslade también con más vigor que en barómetros anteriores a los niveles autonómico y provincial», agrega.

