todo lo que debes recordar antes de la tercera temporada

todo lo que debes recordar antes de la tercera temporada

Para los personajes de Olivia Cooke y Emma D’Arcy, tan solo habrán pasado unos momentos entre el final de la segunda temporada y el inicio de la tercera de La casa del dragón cuando la precuela de Juego de tronos estrene el primer episodio el 21 de junio en HBO Max. Sin embargo, nosotros llevamos dos años esperando ver cómo se desenvuelve esa guerra inminente entre Negros y Verdes, lo que quiere decir que existen algunas lagunas en nuestra memoria sobre lo que pasó.

En una lucha desde que Alicent (Cooke) malinterpretó las últimas palabras del rey Viserys (Paddy Considine) antes de su muerte, lo que llevó a una disputa por el trono entre la hija de este, Rhaenyra (Darcy,) y el hijo de su amiga, Aegon (Tom Glynn-Carney), la primera temporada de la historia de George R. R. Martin finalizó por todo lo alto cuando Aemond (Peter Vaughan), hijo tuerto de Alicent, mató a Lucerys (Elliot Grihault), hijo de Rhaenyra, en una danza de dragones.

La temporada dos iniciaba así con Rhaenyra sedienta de sangre y buscando los restos de su hijo mientras los Hightower seguían moviendo ficha en su lucha por el poder. Y, aunque estábamos deseosos de ver desencadenarse esa guerra, hicieron falta muchas tácticas previas para llegar al borde de su inicio. A continuación, repasamos todo lo que pasó en la temporada 2 para llegar listos a la batalla.

El plan de Daemon y su estancia en Harrenhal

La temporada 2 comienza con una Rhaenyra destrozada y obsesionada con encontrar los restos de su hijo perdidos en el mar. Nos encontramos en Rocadragón, donde su marido y tío, Daemon (Matt Smith), mucho más impulsivo que ella, está decidido a matar a Aemond. Movido por la venganza, decide hacer un “hijo por hijo” y contrata a unos hombres para que lo maten. Sin embargo, estos no consiguen su objetivo y, en su lugar, acaban trayéndole la cabeza de Jaehaerys, hijo pequeño de Aegon.

Los Verdes, al descubrir la matanza, deciden utilizarla a su favor y hacen un funeral público en el que acusan a la “usurpadora” Rhaenyra de haber cometido el crimen con el objetivo de que el pueblo se ponga de su parte. La hija de Viserys, al enterarse de lo ocurrido, pues no sabía nada de los planes de su marido, discute con Daemon quien, enfadado, decide volar hasta Harrenhal, decidido a reclamar las tierras y unir a sus hombres a la batalla.

Al llegar allí descubre que aquello es prácticamente una ruina. Asimismo, comienzan a atormentarle visiones y pesadillas y, al cabo de poco, conoce a Alys (Gayle Rankin), una mujer que le da consejos para ganarse a la gente de aquellas tierras.

No obstante, llega un punto en el que parece que todo el mundo está en su contra y, con tal de conseguir la lealtad de esos hombres y ganarse la confianza del nuevo señor joven de las Tierras de los Ríos y hacerse con su ejército, sacrifica a uno de sus aliados que, aprovechando sus órdenes de batallar, había cometido asesinatos movido por disputas personales.

A lo largo de la temporada, vemos a Daemon dudar sobre si debería usurparle el trono a su mujer pero, cuando parece que está decidido a utilizar el ejército que ha reunido para su propio beneficio, Alys le muestra una visión del futuro donde aparecen dragones muertos, caminantes blancos e incluso Daenerys Targaryn.

Al descubrir que él es solo una pieza más en la historia, cuando Rhaenyra va a visitarlo para ver qué ha estado haciendo todo este tiempo, él se arrodilla ante ella y le afirma que el ejército que ha reunido es para ella.

Un último intento de paz

Mientras en Rocadragón Rhaenyra y Daemon reúnen a su ejército, en Desembarco del Rey, los Verdes lidian con las consecuencias del asesinato cometido por Aemond. Alicent y su padre Otto (Rhys Ifans), mano del rey Aegon, están inquietos, pero el sucesor parece no entender o no importarle la gravedad del asunto y, cansado de que su abuelo le diga lo que debe hacer, decide despedirlo como mano del rey y poner a ser Criston Cole (Fabien Frankel), quien tiene una aventura con Alicent.

Este, decidido a mostrar su valía, idea un plan para acabar con Rhaenyra y envía auno de sus hombres, Arrick, gemelo de Errick, quien optó por quedarse en el bando de los Negros, a que aproveche su similitud con su hermano y se infiltre en Rocadragón para matar a la usurpadora. Sin embargo, en el último momento, es descubierto por Errick. Ambos hermanos se enfrentan y, aunque acaba ganando el gemelo Negro, al no poder con la culpa de haber matado a su hermano, decide quitarse la vida.

A su vez, Criston quiere reunir un ejército y, acompañado del hermano de Alicent, Gwayne (Freddie Fox), decide partir para encontrarlo. Baela (Bethany Antonia), hija de uno de los matrimonios de Daemon, los ve y avisa a Rhaenyra de las matanzas que está llevando a cabo Criston. En un último intento por conseguir la paz, Rhaenyra se hace pasar por monja para infiltrarse en Desembarco del Rey y conseguir hablar con Alicent para encontrar una solución pacífica.

Sin embargo, la conversación no va como esperaba y, tras reprocharse muchas cosas, Rhaenyra descubre que Alicent malinterpretó a Viserys, quien estaba hablando de la canción de hielo y fuego y no de su hijo Aegon, pero Alicent no lo acepta.

Rhaenyra y sus jinetes de dragón

Mientras Alicent lidia con los actos de sus hijos, Rhaenyra encuentra los restos de su hijo y, consumida por la ira y sin otra opción, decide ir a la guerra. Decidida a parar las matanzas cometidas por Criston, ataca, pero su bando no quiere que sea ella quien vaya al campo de batalla, y envían a Rhaenys (Eve Best) en su lugar. Es entonces cuando descubrimos que los actos de Criston eran una trampa pues, escondido en el bosque, se encuentra Aemond con su dragona Vhagar.

Comienza así la primera lucha de dragones, la cual se ve truncada cuando Aegon, cansado de estar en Desembarco del Rey sin hacer nada, decide volar y unirse a la batalla. Aemond, aprovechando el caos en el aire, le lanza un dracarys a su propio hermano y, finalmente, acaba matando a Rhaenys. El dragón de Aegon tampoco sale con vida del encuentro, mientras que su jinete vuelve a casa completamente quemado.

Mientras tanto, en Rocadragón, tienen un nuevo plan. Los Targaryen cuentan con tres dragones salvajes y, si quieren ganar la guerra, necesitan jinetes que los monten. Pero la única Targaryen pura que queda es Rhaena (Phoebe Campbell), hija de Daemon, quien ya intentó montar uno y no lo consiguió. Además, fue enviada junto a los hijos pequeños de Rhaenyra lejos para protegerlos de posibles asesinatos.

La única opción que queda es buscar entre los bastardos y, tras varios intentos, descubrimos quienes serán los tres próximos jinetes: Addam (Clinton Liberty), hijo de Corlys (Steve Toussaint), viudo de Rhaenys; Hugh (Kieran Bew), un herrero hijo de una Targaryen; y Ulf (Tom Bennett), un borracho que afirmaba sin mucha convicción ser medio hermano de Daemon. El trío se quedan respectivamente con Bruma, Vermithor (el segundo dragón más grande de Poniente) y Ala de plata.

Una guerra inminente

Con los Negros habiendo reunido su ejército y sus dragones y los Verdes sufriendo las consecuencias de los actos de Aemond una vez más, el bando de los Hightower comienza a debilitarse. Tras volver Aegon al borde de la muerte después del encuentro con su propio hermano, el consejo de Desembarco del Rey decide pasar a Alicent por alto y darle el título de rey regente a Aemond, quien parece impaciente por ver a su hermano morir.

Al ver que nadie la respeta, y mientras lidia a su vez con las consecuencias de haber mantenido relaciones sexuales con Criston Cole (vemos a la pelirroja tomarse un té para abortar), Alicent decide alejarse para tomar la decisión que lo cambiará todo.

Mientras tanto,  en su casa, vemos como Aegon, quemado y cojo, se encuentra entre la vida y la muerte. Es entonces cuando reaparece el personaje de Larys (Matthew Needham), confidente de Alicent, quien intenta ganarse el favor del supuesto heredero mientras Aemond intenta convencer a su hermana Helaena (Phia Saban) de que monte a su dragón, pero esta se niega.

Decidida a poner fin a las consecuencias de la locura de sus propios hijos, Alicent decide visitar a Rhaenyra y, afirmando que está cansada, le dice a su ex amiga que, cuando Aemond deje Desembarco del Rey en tres días, le abrirá las puertas para que pueda entrar y reclamar el trono. Rhaenyra le afirma que, de hacerlo así, deberá matar a Aegon, y Alicent acepta.

Finalmente, en una recopilación de imágenes, vemos como Larys convence a Aegon de que se dé a la fuga, lo que truncará el plan de Rhaenyra; nos reencontramos con Otto, quien aparece encerrado en una celda; y volvemos al lado de Raena para descubrir que esta se ha encontrado con otro dragón salvaje. ¿Una jinete más para Rhaenyra?

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